COLECTIVO CIUDAD | Urdimbres de agua y ciudad

El Arroyo de Tierras nace de los escurrimientos producidos en la zona boscosa del suroeste de la ciudad, mismos que se van entretejiendo a lo largo de su sinuoso recorrido desde los cerros hasta encontrarse con la mancha urbana, que a lo largo del tiempo se ha incorporado a su travesía, abriéndose paso entre las zonas con más alta densidad y crecimiento poblacional de la ciudad

Jorge Humberto Flores Romero

A finales de 2021 escribía una columna de opinión que titulé “Un paseo sobre el río”, en éste reflexioné sobre un recorrido de reconocimiento del Arroyo de Tierras que llevé a cabo con la investigadora del CIGA de la UNAM, doctora Tzitzi Delgado y con Rosana Flores, historiadora y habitante del lugar. El objetivo de aquel paseo fue el de entender las relaciones socioambientales entre los cuerpos de agua urbanos y los grupos de población que habitan esta zona de la ciudad, encontrándonos con espacios degradados social y ambientalmente, desgraciadamente poco atendidos y en gran descuido pese a su importancia, pero con un gran potencial de rehabilitación y con un gran impacto social.

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El Arroyo de Tierras nace de los escurrimientos producidos en la zona boscosa del suroeste de la ciudad, mismos que se van entretejiendo a lo largo de su sinuoso recorrido desde los cerros hasta encontrarse con la mancha urbana, que a lo largo del tiempo se ha incorporado a su travesía, abriéndose paso entre las zonas con más alta densidad y crecimiento poblacional de la ciudad, alrededor de 75,000 personas y casi 100 colonias habitan la mencionada microcuenca con una superficie de alrededor de 25 Km2 (IMPLAN), flujo de agua cristalina en sus orígenes que gradualmente se va contaminando hasta llegar a incorporarse con el Río Grande.

La problemática socioambiental presentada es diversa, así como variados son los grupos sociales que se han establecido paulatinamente a lo largo de su cauce, y se vincula principalmente con la deforestación, la erosión y los deslaves de los bordes, el vertido de aguas residuales, el vertido de escombros y de basura, con el gran impacto ecosistémico que implica. Por otro lado, la percepción de sus habitantes de acuerdo al estudio mencionado, se puede condensar en varios aspectos: el primero es la inseguridad, seguido por la basura y los desechos, la fauna nociva y los malos olores, así como la contaminación del aire y el agua, entre otros. Además, las acciones del municipio se han realizado de manera intermitente y fragmentada, mismas que han consistido en la construcción de un colector de aguas negras a lo largo del cauce, la limpieza de márgenes y los desazolves estacionales.

La condición de su cauce es muy cambiante y diversa con relación a las viviendas que se establecieron a sus márgenes, por lo que las acciones de los vecinos y de miembros de las diversas comunidades, tanto de manera individual como colectivas, han tenido una respuesta muy heterogénea, desde pequeñas apropiaciones como altares, jardines productivos u ornamentales cercanos a sus viviendas, como pequeños parques, espacios de agricultura urbana y como terrazas productivas con huertos y árboles frutales, en función de las particulares condiciones topográficas. Es importante hacer notar también, que en algunas secciones funciona el arroyo como conector y ruta de movilidad alternativa a lo largo de su cauce, generando dinámicas humanas diversas en la ciudad.

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Sin embargo, sigue siendo una infraestructura verde muy valiosa para la ciudad, por lo que una particular zona se ha identificado como Área de Valor Ambiental (SMAVA) denominándola “Subsistema Arroyo de Tierras-El Durazno” e incluyendo su corredor ripario o hábitat de ribera, que provee servicios ecosistémicos a la ciudad, como son el control de inundaciones y el refugio para la biodiversidad, entre otros.

Actualmente la doctora Tzitzi encabeza y colabora con los grupos vecinales y con asociaciones civiles en el “Plan para la Rehabilitación Integral del Arroyo de Tierras”, creando para este fin una red con instituciones académicas, asociaciones civiles, grupos de vecinos, familias de la zona y gobierno, con la intención de consolidar un grupo de gestión e incorporar las mencionadas acciones de rehabilitación a la agenda prioritario de los gobiernos locales.

Es importante destacar la participación ciudadana, concebida como un agente entre sociedad y gobierno que conecta con las políticas públicas en los procesos de rehabilitación de ríos en las ciudades, privilegiando estrategias de abajo hacia arriba, desde la población al gobierno y que posibilite acciones prioritarias de mejoramiento de la calidad del agua, de la restauración de los hábitats ribereños y cuerpos de agua en su flora, en su fauna y en otros organismos. Además de la importancia de crear una cultura de los ríos en la ciudad que promueva la cohesión social y que genere espacios recreativos que contribuyan a la salud física y mental de sus habitantes.

Habría que destacar dentro de las problemáticas mencionadas anteriormente en el Arroyo de Tierras, su condición de río periurbano, que a lo largo de su recorrido natural va vertebrando la ciudad a su paso, dando lugar a paisajes de pobreza y de riqueza, en donde el acceso a los espacios verdes plantea severos contrastes, paisajes de desigualdad que el río a su paso hilvana y conecta como urdimbres de agua y ciudad.

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