Consejo Interreligioso de Michoacán

El desafío de vencer la oposición en todas las cosas

David Barrón López

Hace unos días estaba atravesando por momentos difíciles. El ciclo escolar terminaba y esas últimas semanas fueron muy estresantes por la entrega de proyectos finales, exposiciones y exámenes. Constantemente me inundan pensamientos sobre mi futuro: dónde me gustaría vivir, en qué voy a trabajar, que será de mi familia. No encontrar un equilibrio entre la Iglesia, mi vida social, el mantenerme saludable, encontrar un empleo, la universidad y estar para mi familia también me abruman. Intento siempre mejorar, cambiar y arrepentirme, y lo he estado haciendo al recurrir a Jesucristo.

PUBLICIDAD

Recuerdo particularmente un día en el que me pasó de todo. Se podría decir que estaba teniendo un día de mala suerte: recibía noticias no muy agradables, mis pensamientos me abrumaban y volvía a cometer errores del pasado. Sentía que todo estaba en mi contra. Una de mis soluciones fue salir a correr; mientras me ejercitaba, también logré reflexionar y poco a poco ir calmando mi mente. Esa noche, mientras caminaba, una pregunta resonaba en mi mente: “¿Por qué a mí? Me estoy esforzando por hacer las cosas bien, ¡no es justo que esto me pase!”. En medio de ese cuestionamiento, una voz muy clara vino a mi mente trayendo paz: “¿Quién dijo que seguirme a mí iba a ser fácil?”. El escuchar eso me transmitió una calma y por un momento sentí que mis problemas podían ser más ligeros al acercarme a Jesucristo.  “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar… y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11: 28-30).

En ese momento comprendí que, en el camino de seguir a Cristo, “... debe haber oposición en todas las cosas; de no ser así... no se lleva a efecto ni el bien, ni el mal... Esto, pues, habría destruido la sabiduría de Dios sus eternos designios…” (2 Nefi 2:11–12).

Desde un principio, la oposición ha sido parte del plan de nuestro amoroso Padre Celestial. Antes de nacer, estuvimos viviendo en la presencia de nuestro Padre, se nos presentó el plan de salvación y Jesucristo se ofreció a sí mismo como ese redentor que íbamos a necesitar. Aceptamos el plan de Dios. Sabíamos que experimentaríamos dificultades, dolores y pesares en la tierra. También sabíamos que nuestro Salvador nos ayudaría.
“Vivimos la vida de modo diferente conforme creemos en los susurros apacibles que nos recuerdan quienes somos en realidad y con cuánta valentía apoyamos el plan de nuestro Padre en el mundo preterrenal. Los mandamientos, que antes parecían restrictivos, ya no son una carga, sino una bendición para ayudarnos a hallar el camino a casa”.
“Nuestro propósito en esta vida es recibir un cuerpo físico y tener experiencias terrenales, entre ellas, las tentaciones y la oposición propias de un mundo caído, a fin de probarnos”... “no hay nada más importante en esta vida que el gozo espiritual y las bendiciones eternas que se reciben al tener fe en nuestro Padre Celestial, y en Jesucristo y Su expiación; al recibir el perdón de nuestros pecados; al demostrar nuestra valía mediante el guardar Sus mandamientos y ayudar a los demás; y al hallar la felicidad en la familia y en otros lazos de amor. Despierte en cuanto a Dios y regocíjese en Su plan de redención”.
Él nos dio el don del albedrío para que aprendiéramos por medio de nuestras decisiones, tanto correctas como incorrectas. Como enseñó el élder Mathias Held, “la vida consiste en tomar decisiones… El plan del Padre Celestial para todos nosotros consiste en aprender, desarrollarnos y progresar hacia la vida eterna”. Ese progreso sólo es posible cuando enfrentamos opciones opuestas y aprendemos a discernir entre el bien y el mal.

PUBLICIDAD

A veces sufrimos las consecuencias de nuestras propias decisiones. Eso puede doler porque solo podemos culparnos a nosotros mismos. Pero también es allí donde se produce el crecimiento, cuando decidimos arrepentirnos, corregir y aprender.

La manera en que reaccionamos ante la oposición es fundamental. Podemos elegir responder con fe y esperanza, o con miedo y desesperanza. Podemos elegir encender nuestras luces en la oscuridad, como dijo el élder Held. Nuestros retos no nos definen; lo que nos define es cómo los enfrentamos. Nuestra fe en Jesucristo nos permite elegir ver las bendiciones, incluso en medio de la adversidad.

Comprendemos que la oposición es necesaria no solo para probar nuestra fe, sino para formar nuestro carácter. Como enseñó el presidente Dallin H. Oaks: “El amor de Dios no sustituye Sus leyes ni sus mandamientos, y el efecto de estos no disminuye el propósito ni el efecto de su amor” ("El amor y la ley", Liahona, nov. 2009). La obediencia a los mandamientos, a pesar de la oposición, es parte de nuestro compromiso con Dios.

Siempre va a ser abrumador enfrentar la oposición en nuestras vidas, y algunas más que otras, pero lo que nos han enseñado las escrituras, los profetas y apóstoles sobre Jesucristo puede ayudarnos a que nuestras cargas se vuelvan más ligeras poco a poco, si es que hacemos estas cosas:

1. Reconocer que la oposición es parte del plan de Dios. No es señal que Dios nos haya abandonado, el plan de salvación incluye pruebas para ayudarnos a crecer y progresar.
2. Recuerda que tu aceptaste el plan. En la vida preterrenal, elegiste venir aquí sabiendo que habría desafíos, pero también sabías que Jesucristo sería tu guía y Salvador.
Cuando recordamos que nosotros escogimos este plan, que sabíamos que habría dificultades, pero también que Jesucristo estaría con nosotros, podemos tener paz. Como dijo el élder Held: “Elijan tener fe en Jesucristo. Elijan confiar siempre en Dios. ¡Elijan pensar de manera celestial!”

3. Elige tu actitud ante la adversidad. Como dijo el élder Held: “Podemos ajustar nuestras velas o quedarnos inmóviles”. No podemos controlar todo lo que pasa, pero sí cómo respondemos. Busca lo positivo dentro de lo difícil, a veces solo necesitamos cambiar el enfoque. Aun en la aflicción, hay oportunidades para crecer, aprender y servir.
4. Acércate a Jesucristo. él dijo: “Venid a mí… y yo os haré descansar” (Mateo 11:28–30). Yo sé que nuestra carga se vuelve más ligera cuando caminas con él.
El apóstol Juan enseñó: “Ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra de su testimonio” (Apocalipsis 12:11). Esa es nuestra clave para vencer también: el poder de Jesucristo y nuestro testimonio. Sigamos a Jesucristo, él es nuestro ejemplo a seguir, al final de alguna manera él también pasó por lo mismo que nosotros; “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

5. Fortalece tu testimonio. “Ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra de su testimonio” (Apocalipsis 12:11). Al seguir a Cristo también es necesario recordar y compartir tu testimonio, eso fortalece tu fe y tu resistencia.
Haz un estudio profundo de las escrituras, escucha la guía de los profetas y apóstoles, busca y aprende de las enseñanzas de Jesucristo.

6. Ora y actúa con fe. La oración sincera atrae consuelo, guía y fortaleza.

Durante mi servicio misional en Guatemala, me asignaron apoyar en la logística de los viajes de los misioneros. En una ocasión, debía coordinar el viaje de cuatro misioneros, tres de ellos con vuelos internacionales, en medio de una crisis sociopolítica que bloqueó las carreteras. El combustible era escaso y la situación era crítica. Oramos como equipo, pedimos ayuda al Señor y actuamos con fe. Con recursos limitados, cartas oficiales y mucha diligencia, logramos que esos misioneros llegaran a la capital a salvo. Esa experiencia me recordó que cuando ponemos nuestra confianza en Dios, él abre caminos, incluso en medio de la oposición más difícil.

7. Recuerda tu identidad divina. Somos hijos e hijas de Dios, con un potencial eterno, él nos da poder para vencer, no estamos solos.

8. Apóyate en tus convenios. Los convenios y promesas que hagas con Dios te conectan con el poder divino. Al guardar mandamientos, Dios te da fortaleza para seguir adelante, recibes las bendiciones prometidas en las escrituras, tu vida se vuelve más gozosa al ver las muchas bendiciones que Dios tiene para ti por la obediencia.

9. Elige pensar de manera celestial. En palabras del presidente Nelson y élder Held: “Elijan confiar en Dios. Elijan pensar de manera celestial.” Pensar en lo eterno nos ayuda a no rendirnos en lo temporal.

El hacer esto no va a hacer que los problemas desaparezcan, pero sí nos ayudará y nos dará poder para vencer la oposición, veremos bendiciones y milagros en nuestra vida.

Yo testifico que de los desafíos y la oposición aprendemos a confiar en el plan de Dios y a seguir fielmente a Jesucristo, nuestro Salvador. él es quien “descendió por debajo de todo” y puede socorrernos en todas nuestras pruebas. Los aliento que sigan adelante con fe, no se desanimen, sé que cada uno de ustedes atraviesa por cosas difíciles en su vida, pero con Cristo lograran saber enfrentar estos desafíos.

David Barrón López,

Presidente de la Escuela Dominical del Barrio Acueducto, Estaca Morelia México,

De la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días.

Mayor información en: https://www.churchofjesuschrist.org/?lang=spa