Emiliano Medina colaborador de La Voz de Michoacán El 7 de marzo se llevó a cabo la cumbre regional “Escudo de las Américas” en Miami, Florida. La reunión fue auspiciada por el presidente Trump, quien convocó a 12 mandatarios de países considerados “aliados”. Sin embargo, esta cumbre está llena de contradicciones legítimas y su nombre asemeja más a una película de Los vengadores que a un ejercicio institucional por frenar la migración y el narcotráfico. La primera de ellas es evidente: es imposible coordinar esfuerzos que busquen frenar el tráfico de drogas a Estados Unidos sin la presencia de México, Brasil y Colombia. Fue – como es costumbre – un instrumento político del presidente Trump, quien ya dejó entrever que se avecina un cambio en Cuba, y no un ejercicio institucional destinado a contribuir a los objetivos señalados en la cumbre. La cumbre “Escudo de las Américas” tuvo lugar en Miami; y me parece importante repetirlo por la enorme contradicción que encierra la frase. Entre otras cosas, un momento que dio de qué hablar en los medios fue cuando el presidente de los Estados Unidos dijo que no aprendería otro idioma – refiriéndose al español–: “No tengo tiempo para ello; un muy buen intérprete es suficiente”. Como ya mencionaba, el evento reunió a 12 presidentes considerados aliados de Estados Unidos. Entre ellos se encuentran los sospechosos habituales: Nayib Bukele, Javier Milei, así como el recién electo presidente de Chile, José Antonio Kast. Fueron varias las consignas políticas que propinó el presidente Trump sobre nuestro país: “México es el epicentro de la violencia de los cárteles, quienes orquestan gran parte del derramamiento de sangre y del caos en el hemisferio”. También afirmó: “Los cárteles gobiernan México y no podemos permitirlo; están muy cerca de nosotros, muy cerca de ti”. Concerniente a América Latina, mencionó que una vez que termine la guerra con Irán centrará su atención en Cuba. Vaticinó que vienen “cambios importantes” y que la isla se encuentra “casi al final del camino”. Lo anterior es un mensaje político de enorme magnitud. La primera reacción de la presidenta Sheinbaum ha sido mantener la cabeza fría y darle seguimiento al tema el lunes. Así es como ha manejado las cosas con Trump durante todo el sexenio: poco a poco. No importa si hace poco más de dos semanas el Ejército mexicano abatió al criminal más buscado del país; Trump no cederá. Su objetivo es claro: intervenir en México. No creo que busque una intervención de gran escala, ya que ello le costaría presiones internas y votos en la elección de noviembre; por ningún motivo le conviene desestabilizar México. Sin embargo, el mensaje político que busca transmitir es el siguiente: “Estados Unidos, el líder natural del hemisferio americano, interviene exitosamente en México para acabar con el tráfico de drogas”. No hay más. A Trump no le interesa la cooperación, porque ello implica compartir los reflectores. Como buena estrella de televisión, quiere los reflectores para él. Lo que ha hecho con este “Escudo de las Américas” es demostrar que la mayoría de los países auspiciarían tal intervención; que Estados Unidos cuenta con su permiso para hacerlo. Así, de forma muy precipitada, la estrategia de “cabeza fría” de la presidenta Sheinbaum podría ir llegando a su fin. Trump está desesperado por votos de cara a la elección de noviembre y la intervención en Irán ha desviado la atención de los archivos de Epstein, donde el nombre del presidente aparece más de 38 mil veces en poco más de 5,300 archivos. Imposible desprenderse si no es cambiando la narrativa. Trump no descansará hasta intervenir en México. Las intervenciones le dan popularidad y ayudan a desviar la atención. Hoy, con el favor de su “ejército de vengadores”, prepara a Estados Unidos para otra intervención en América Latina. Esta es la última contradicción: la cumbre de las Américas podría terminar auspiciando la intervención estadounidense en un país latinoamericano. Si se busca disuadir de que, después de Cuba, siga México, la presidenta deberá pasar gradualmente de la cabeza fría a una negociación más ofensiva. emilianomedina19@outlook.es