Francesca, bailarina de la vida

Francesca decía que “con la edad, la conciencia de la muerte y la pérdida se vuelve una experiencia tangible”

Gustavo Ogarrio

“Hay una palabra en italiano sumamente liviana, que en mis oídos sigue sonando como un brinco, como una repentina mañana de sol en el mes de abril: “ragazza”, muchacha. Deriva del árabe “ragaz”, bailarín”, escribía Francesa Gargallo en una crónica sobre su formación política e intelectual de estudiante en Italia y que tituló “Bailarina de la vida”.

PUBLICIDAD

Francesca decía que “con la edad, la conciencia de la muerte y la pérdida se vuelve una experiencia tangible”. Su partida, el pasado jueves 3 de marzo, es rotundamente tangible, radicalmente cierta, profundamente nuestra, colectiva; es y no es. Francesca decía que no bailaba bien, pero que en esos años de formación política y feminista en Italia había sentido el vértigo de “ragazza” como bailarina de la vida, de la filosofía y de la poesía, que es captada por la mirada en ese segundo de vuelo en el aire, aunque después se caiga en el precipicio, en los horrores de nuestro tiempo, como en aquella Italia de guerra fría a comienzos de los años setenta. Recordé la ternura de José María Arguedas cuando narraba cómo se revolcaba con los perros en el polvo de los pueblos de los Andes; Francesca quería dormir con las gallinas, despertar con el sol y cacarear la triste vida. “La prisa occidental”, decía Francesca, la “simbólica del reloj”, “la compra de la diversión”, nos excluye del tiempo de la duda, del acto de “probar”, de equivocarnos, del mundo de los afectos y de la solidaridad como la primera revolución posible y desde el cual se preparan los saltos para la danza de la vida. Sigo creyendo que la muerte es absoluta, pero la danza de vida y de la poesía de Francesca no, son relativas a ella y a nuestro deseo de recuperación de lo vital, al salto de “ragazza”: ahí, junto con Francesca, seremos infinitos mientras dure, como diría Vinicius de Moraes: “Que yo pueda decirme del amor (que tuve): / que no sea inmortal, puesto que es llama, / pero que sea infinito mientras dure”.