Gimme shelter

Llegó el 24 de agosto de 2021, el día mundial de la muerte de los bateristas. Circuló la noticia con su embeleso de tragedia afable y de inmortalidad recién comenzada: había muerto Charlie Watts.

Gustavo Ogarrio

Elegir un baterista…o encontrárselo como quien tropezaba con una canción en la radio y la iba asimilando para meses después ya tararearla y jugar con ella en la lengua y en las manos que golpeaban objetos cercanos en su simulacro desafinado y torpe de la música haciéndose junto a un plato en la mesa. Elegir una memoria…o dejar que un silbido se envuelva con el pasado para llevarnos a esas canciones que morirán con nosotros. Bateristas remotos que se pierden en el tiempo con sus vaquetas en las manos, el “tom” de piso y esos tambores con sus platillos no siempre puntuales en la persecución del compás o en la secuencia alterada de un clásico. Pero los bateristas también mueren o se bajan del escenario para siempre o se pierden en la oscuridad de cuevas en las que tocan una y otra vez el cover favorito de una mesa de feligreses que lo sigue durante años.

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Sin embargo, llegó el 24 de agosto de 2021, el día mundial de la muerte de los bateristas. Circuló la noticia con su embeleso de tragedia afable y de inmortalidad recién comenzada: había muerto Charlie Watts, el baterista de los Rolling Stones. La llanura se vacía de golpe, el caleidoscopio del pasado se altera de forma definitiva; se precipitan en la memoria las portadas de figuras sicodélicas y se narran de mil formas las herejías del viejo Watts: un baterista de jazz que se refugió en el blues para las masas y que condujo rítmicamente el rock and roll de los Rolling Stones; un puñetazo de Watts contra el rostro apergaminado de Mick Jagger en Amsterdam para recordarle que no es “su baterista”, esgrima elegante contra ese sentido posesivo de estrella del rock and roll que somete de manera artera a sus más cercanos; Watts en el desenfado atemperado del golpeteo preciso; yéndose de este mundo con redoble en el tren nocturno de los disparos: “Gimme Shelter”.