LO FUGITIVO

Es necesario revisar el estatus narrativo de la crónica, su problematización como género de la narración artística ligado a determinadas perspectivas históricas y ciertos usos de la memoria y el periodismo.

En la historia de América Latina se pueden identificar al menos cuatro grandes momentos  de la crónica: la crónica de conquista y colonización, como la de Cristóbal Colón y Hernán Cortes, los protagonistas y testigos directos de la articulación traumática entre occidente y tierras americanas; la crónica ligada a la formación del Estado nacional, pienso particularmente en el libro “Memorias”, de fray Servando Teresa de Mier; la crónica en su versión moderna, ligada al periodismo del siglo XIX pero también al ensayo latinoamericano, como las crónicas modernistas de José Martí durante su estancia en los Estados Unidos, y la crónica en su consolidación como género anfibio, contemporáneo, como el libro “Loco Afán”, de Pedro Lemebel, de 1997.  La crónica en América Latina se ha presentado en los últimos años como un desafío para la definición misma de lo propiamente literario: ¿la crónica es un tipo de periodismo que no se atreve a gritar su nombre literario? ¿es, como sostienen muchos de los mejores cronistas mexicanos, como Carlos Monsiváis o Juan Villoro, literatura bajo presión?

Es necesario revisar el estatus narrativo de la crónica, su problematización como género de la narración artística ligado a determinadas perspectivas históricas y ciertos usos de la memoria y el periodismo. Es necesario recordar que este desafío surge directamente de las formas en que la crónica había sido marginada de la historiografía y de la crítica literarias, lo que implicaba también la imposibilidad de interpretar y reconocer su principal estrategia narrativa: relatar lo inmediato, lo que parece estrictamente coyuntural, sin aspirar a la eternidad de los grandes géneros literarios, como la novela o la poesía. Quizás los cronistas nos enseñan a su manera lo que ya decía Francisco de Quevedo: también “… lo fugitivo permanece y dura”.

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