Sombras y culpas

Lee la reflexión poética y el análisis sobre el tiempo y la nostalgia en Sombras y culpas Gustavo Ogarrio, una mirada profunda a los mundos que se van.

Gustavo Ogarrio

No eran precisamente muecas lo que veía, ni tampoco el espejo del tiempo deshaciendo las conversaciones, las carcajadas, la ternura de vidas ya destruidas mirándose a sí mismas en la constancia de lo irrepetible. Era una foto, que se quería simplemente nostálgica, llevándose entre los molares los rostros de aquel diciembre en el que frío se desmoronaba al crujir de los hielos en los tragos, o cuando hablar era un huracán de opiniones que querían ser el universo entero. Una simple foto en la que todos se movían, ellas con las mejillas turgentes y desafiantes, ellos en gestos ridículos y generosos, con ojos como yemas de huevo mirando hacia los cohetes espaciales para hacerse los chistosos. Una cosa es segura: qué tristeza este viaje de la Tierra a la Luna… qué vergüenza mirarse en la garra del tiempo… qué felicidad a bajo precio saber que ese mundo existió y que este ventarrón imparable se lo llevó como se lleva todos los mundos de todos los tiempos…

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¡Oh, la poesía de los muertos! Tantas palabras tiradas al vacío, tantos bailes en la cavidad nerviosa de esas madrugadas sin destino… “¿Qué hacemos con tanta vida?”... morirla…refundirla en el olvido…despreciarla para que la muerte verdadera no nos mire a los ojos cada cinco o seis años… charlarla en medio de la noche… beberla como una herida… Lo que más temo es que esta fotografía maldita nos persiga hasta los confines de la Luna y que vuelva de vez en cuando para recordarnos que ni había tanta vida ni el espejo ni las fotografías eran el rostro de estas almas ni de ninguna… Sombras y culpas: hasta nunca, poetas sin Vía Láctea, sin ciudad derrotada, sin arsénico en las conversaciones… hasta nunca, entrañables hermanas y hermanos que, como yo, se han quedado sin alma…