De la narcoviolencia en Guanajuato

La Voz de Michoacán. Las últimas noticias, hoy.

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Jonatan S. González

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A lo largo y ancho del país corren chorros de sangre de los muertos del narco. En los pequeños pueblos continuamente es noticia que mataron a fulano o a mengano. En las brechas de terracería con frecuencia encuentran a tres o a cuatro con el tiro de gracia. En México –citando al periodista Javier Valdez, asesinado a tiros en mayo del 2017 en Culiacán, Sinaloa- huele a cempasúchil sin ser 2 de noviembre.

México es un infierno. México es una mega fosa clandestina en la que a menudo se localizan por montones los cadáveres de los desaparecidos. En México circulan tráileres con centenares de cuerpos que no caben más en las morgues de las Fiscalías, y en las agencias del Ministerio Público las carpetas de investigación, cuando de homicidios se trata, se empolvan arrumbadas en los archiveros. Y ahí se muere también el anhelo de justicia. En México las madres lloran junto al féretro del hijo o del marido ejecutado a balazos, mientras los amigos beben tequila o café y los niños, los huérfanos,  juegan y sonríen ajenos a la realidad que nos envuelve en luto.

México, lo dicho, es un infierno. En eso lo han convertido los narcos y su sangrienta disputa por el control de territorios para el trasiego de drogas y demás conductas criminales. En eso lo convirtió la guerra absurda contra el crimen organizado que diera a luz en el sexenio de Calderón y se recrudeciera en el de Peña Nieto.

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Pero vaya, si México en general es un infierno, ¿con qué término podemos definir a Guanajuato? A esa entidad que pasó a convertirse de un paraíso empresarial, laboral y de seguridad, al estado con mayor número de homicidios en nuestro país durante el 2018 y  en el que se encuentran dos de las cincuenta ciudades más violentas del planeta (Irapuato en sexto lugar, con un promedio de 81 homicidios por cada cien mil habitantes, y que acumula 74 en lo que va del 2019; y Celaya en el lugar 32, con un promedio de 47, y que acumula 23 en este año), según un artículo publicado por el diario español El País.

¿Con qué término podemos definir a Guanajuato? A esa entidad en la que masacraron a balazos a 15 de un jalón en un bar, mientras fuerzas federales desplegaban en la comunidad de Santa Rosa de Lima el operativo denominado “Golpe de Timón” implementado con la finalidad de capturar al Marro, líder de la organización criminal guanajuatense dedicada al robo de hidrocarburos, y misma que fuera responsable de abandonar una camioneta pickup cargada de artefactos explosivos a las afueras de la refinería de Petróleos Mexicanos en Salamanca y de mandar un “mensajito” al mismísimo Presidente de la República.

¿Con qué término podemos definir a Guanajuato? A ese estado en el que se encuentra Salamanca, la ciudad en la que, según las palabras de su alcaldesa, no existen miembros en activo en las fuerzas de seguridad pública municipal, mientras a nadie le interesa integrarse a sabiendas de que se trata de firmar un pacto con la más cruel de las muertes. A ese estado en el que apenas el fin de semana pasado les arrebataron la vida a 13 personas. A ese estado en el que constantemente los sicarios del narco emboscan a los elementos policiales asesinando a 3, 4 y hasta 7. Llámense ministeriales, de reacción, de atención temprana y hasta de tránsito, que en la mayoría de los casos ni armas de fuego portan.

Guanajuato ha caído en desgracia. El Cártel de Jalisco Nueva Generación y el de Santa Rosa de Lima lo han convertido en un auténtico cementerio. En Guanajuato la seguridad pública y el Estado de Derecho son un mito. En Guanajuato el poder de fuego de las organizaciones criminales compite parejo con el de las fuerzas estatales y federales. Ahí, algunos pobladores protegen a los líderes del narco y coordinan bloqueos carreteros para impedir su captura. En Guanajuato, tan sólo en el año 2018, se registraron 2mil 609 homicidios dolosos, y en lo que va del 2019 la cifra alcanza casi los 800, todo esto según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Guanajuato es un territorio en guerra.  Se respira en el viento cuando visitas sus ciudades, y la situación del país no es muy distinta pues, según las tendencias, este año se rebasarán los 35 mil ejecutados. Y sí, otra vez, otra vez romperemos ese penoso récord.

A las autoridades federales: ¡Ya paren esta puta guerra! El Congreso ya hizo su trabajo aprobando la reforma constitucional que dará vida a la Guardia Nacional y permitió, mientras ésta se conforma, que las fuerzas armadas desempeñen labores de seguridad pública. ¡Ya no hay excusas!

En Twitter: @JonatanMex_

jonatansgonzález@gmail.com