LA CASA DEL JABONERO | ¿Con qué te arrancas, mai?

El PRD es ese muchacho humilde que nunca trae ni un cinco y por lo mismo nunca le alcanza ni para una cerveza, pero se junta con sus amigos, que sí traen con queso las enchiladas, y entonces puede que hasta alcance a marearse un poquito con las cervezas que los otros dos compran

Jorge A. Amaral

Primero que nada, estimado lector, le informo que justo cuando pensábamos que la libertad de expresión había ganado, que a mi compañero Javier Favela se le había hecho justicia, pues no, porque resulta que diputada panista Liz Hernández no quedó conforme con que al periodista lo hayan exonerado de los ridículos cargos de violencia política en razón de género sólo por, como ya le hemos informado, citar las declaraciones de Octavio Ocampo, líder estatal del PRD, al arremeter contra el PAN.

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Bueno, pues resulta que la diputada impugnó la determinación del Tribunal Electoral y con eso atrae la atención pública hacia su persona ahora que, mire qué chistoso, quiere ser candidata de su partido a la Presidencia Municipal de Los Reyes. Ahora recurrirá al discurso de la mujer víctima, pero valiente y aguerrida, que sale airosa de los ataques de un malvado reportero. Qué osada, es una guerrera y ahora le ofrece la oportunidad al pueblo de Los Reyes de tener en la alcaldía a una mujer íntegra, defensora de los derechos de las demás mujeres. Ya sabe usted, la monserga de cada proceso electoral.

Pero eso no es todo, porque luego de que se diera a conocer que la diputada impugnó, fue y se tomó una foto de reconciliación nada más y nada menos que con su agresor: Octavio Ocampo, quien en un conmovedor posteo en Facebook habló de unidad, de caminar juntos. Lo malo es que no dijeron, ni él ni ella, a qué saben los sapos. La diputada no dijo qué se siente tomarse una foto con el hombre que la agredió.

Claro, si Liz Hernández será la candidata, seguramente será por el PAN y el PRD, entonces necesitaban limar asperezas, porque ella necesita al sol azteca y el partido amarillo necesita aliarse con quien sea con tal de seguir en la contienda, o de plano va a perder el registro. Bien dicen que la política es el arte de comer estiércol sin hacer gestos. Bueno, ellos ya se contentaron, ¿y Javier Favela? Su proceso sigue.

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Mire que, hablando del PRD, Silvano Aureoles anda muy activo despotricando, defendiendo la democracia, reuniéndose con personas a fin de ponerle un alto al cacicazgo y al reparto de candidaturas que sólo benefician a unos pocos y dejan afuera a la militancia pues no la consultan ni la toman en cuenta. No, le aclaro, Silvano no está hablando de él mismo, no se está incriminando.

El exgobernador está sumamente molesto porque en el reciente reparto de candidaturas, la postulación al Senado recayó en Araceli Saucedo, la alcaldesa de Salvador Escalante, dejando fuera a valiosos perfiles como Edna Díaz, quien pudo haber arrasado en las plurinominales para llegar a San Lázaro pero nunca ha ganado ni una regiduría, o el experimentado legislador Antonio García Conejo, quien otra vez buscaba el cargo pero por la reelección, quizá para terminar de sacar todas las propuestas que no le han aprobado.

Quiero pensar que el enojo de Silvano Aureoles por esa designación se debe a que ve en los antes mencionados atributos que toda la clase política debería tener, porque sería muy feo que su molestia se debiera a una cercanía con él más allá de ser compañeros de partido.

El caso es que ahora en el PRD andan del purititito chongo y hay el riesgo (sería terrible para la nación) de que Silvano se vaya del partido y forme otro, uno mejor, donde se monte a caballo, se hagan buenos negocios y se canten canciones hasta la madrugada.

Pero ahora el riesgo ya no es ni siquiera que el PRD pierda las elecciones; no, hoy el peligro está en la posibilidad de perder el registro, porque de por sí en los últimos comicios salieron raspados, ahora andan por la calle de la amargura.

Vera usted, según los datos de los comicios federales de 2021, en la elección a diputados federales por cada partido, el PAN obtuvo 33, con más de 3 millones 828 mil votos, o sea, el 7.8 por ciento de los sufragios. El PRI, en segundo lugar de los opositores, se llevó 11 curules, conseguidas con 2 millones 715 mil votos, o sea, el 5.5 por ciento, y el PRD, con apenas 248 mil 505 votos, el 0.5 por ciento, no alcanzó ni para ganar una por sí solo.

Si algo le salvó el pellejo al PRD fue la alianza con PAN y PRI, tan es así que juntos consiguieron 63 curules, con 12 millones 574 mil votos, el 25 por ciento de los sufragios. Pero en realidad, viendo las otras cifras, las que cada partido alcanzó por sí solo, podemos decir que el PRD se ha vuelto un partido parásito de los otros dos, y por eso y no por otra razón es que los ningunean.

El PRD es ese muchacho humilde que nunca trae ni un cinco y por lo mismo nunca le alcanza ni para una cerveza, pero se junta con sus amigos, que sí traen con queso las enchiladas, y entonces puede que hasta alcance a marearse un poquito con las cervezas que los otros dos compran.

Y esto, estimado lector, no es culpa sino de los mismos perredistas, porque justo los Chuchos, grandes amigos de Silvano, fueron quienes abrieron la puerta a las alianzas con el PAN, sin otro fin que no fuera el electoral, pasando por alto a la militancia, la de a pie, la que llenaba plazas y los apoyaba en las urnas.

Por otro lado, el exceso de grupitos de poder en el partido lo fragmentó, porque de considerarse “corrientes políticas” pasaron a comportarse como mafias, en las que siempre había un capo que se sentaba con los demás para repartirse el partido, negociar consejerías y candidaturas de acuerdo con sus intereses políticos personales, no los de la militancia, al grado de que muchas veces conseguía la candidatura quien mejores contactos tuviera en el consejo y no quien realmente tuviera el respaldo popular.

Eso le pasó al PRD, eso lo rompió, eso lo fragmento, y Silvano, quien se arrodilló ante el PRI para llegar a la candidatura, quien siguió postrado en las elecciones de 2018, no tiene ninguna autoridad moral para recriminar que las dirigencias estatal (su pupilo) y nacional (su amigo) hoy hagan lo que él impulsó en su momento.

Pero, por otro lado, con qué le pelea el PRD las candidaturas al PRI y el PAN, ahí están los números. Todavía de que le están invitando a tomar, ¿cómo pretende el gorrón además elegir qué botella se comprará? Porque cuando un gorrón se pone exigente, es bien fácil responderle “¿con qué te arrancas, mai?”. Es cuánto.

Para escuchar: Rich García, crónicas del barrio

En 2018, el sello Brownside, con sede en Los Ángeles, California, y propiedad del veterano rapero chicano Toker, lanzó el álbum “The Rich G. Show. Barrio Chronicles”, del cantante chicano Richard García, alias Rich García o simplemente Rich G, quien también ha grabado en La Cima Records, otro sello especializado en música chicana, sobre todo souldies y brown soul, géneros que reviven el soul de los 50 y los 60, nostálgicos de los pachucos y todo lo que tenga que ver con “la raza”.

Bueno, el disco del que le hablo es un auténtico hallazgo, porque por un lado tenemos los arreglos souldies junto a la impecable voz de Rich G (un soulman nato) y todo ello aderezado con colaboraciones de raperos de la escena chicana en Los Ángeles, como Toker, Wicked, Lil Danger, Lady Jade, Lil Tokes (hijo de Toker), Chris Gunn y Howard E. Scott.

Cabe señalar que “The Rich G. Show”, siendo su intérprete una especie de icono de esta subcultura, es un álbum que ya desde los 90 se esperaba, porque Rich García no tenía, hasta 2028, ningún disco propio. Quienes conocemos su voz lo hemos hecho a través de sus colaboraciones en el rap chicano en discos hoy clásicos, como “Smile now, die later” (1995), del padrino del chicano rap, Kid Frost; “Stone cold world” (1993) de ALT; “Eastside drama” (1995), álbum icónico del género, autoría del mítico grupo Brownside.

Vaya, tan importante ha sido Rich G en el chicano rap, que el mismo Toker lo llegó a considerar “mi Nate Dogg mexicano” para describir su sonido, similar al de Nate Dogg, el legendario cantante cuya voz suavizaba las duras letras del gangsta rap angelino de los 90.

Por eso le recomiendo subir el volumen y escuchar “The Rich G. Show. Barrio Chronicles”, un sonido bien pachucote para terminar el fin de semana y tener una firme semana. Salud.