La Voz de la Fe

Pastor Julio Loreto   Desde antes de que salga el sol, veo muchas personas levantadas y en actividad temprano en la mañana. Llevando a los hijos a la escuela, barriendo su calle, algunos van por la leche, otros lavan sus coches, algunos más estan haciendo ejercicio y las calles se llenan de movimiento vehicular rapidamente. …

Pastor Julio Loreto

 

Desde antes de que salga el sol, veo muchas personas levantadas y en actividad temprano en la mañana. Llevando a los hijos a la escuela, barriendo su calle, algunos van por la leche, otros lavan sus coches, algunos más estan haciendo ejercicio y las calles se llenan de movimiento vehicular rapidamente.

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Cuando veo este escenario pienso que el trabajo duro, la dedicación y la perseverancia pueden traer prosperidad y un buen fruto a nuestro esfuerzo y compromiso por salir adelante. Que por cierto, eso no debe cambiar, independientemente de que partido politico salga ganador en las proximas elecciones. Yo creo que nuestro pais se levantará por el esfurzo de todos, no solo de unos cuantos.

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Pero regresando a mi meditación; creo que estamos rodeados de muchas personas esforzadas y vailentes, nuestra ciudad esta llena de gente dedicada y estoy seguro que contamos con la bendición de un Padre Celestial que es bueno para con todos.

 

Sin embargo, prosperidad y bendicion, no es lo mismo que felicidad verdadera. Nuestro Señor Jesucristo le preguntaba a sus seguidores, “¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma? ¿Hay algo que valga más que tu alma?” (Santo Ev. Según San Mateo 16:26 NTV) Pocas veces consideramos los asuntos más importantes porque atendemos las cosas mas urgentes.

 

Yo quiero hacerte una invitación a darle prioridad a lo que en verdad es importante, y tu alma es lo más valioso que tienes; debemos pagar la renta, traer comida a la mesa, comprar combustible, pagar la escuela de nuestros hijos y reparar un sin fin de cosas en casa. Pero este fin de semana, ve a la iglesia, busca a Dios. Porque tu alma es tu posesión más preciada y solo Dios puede traer a tu vida felicidad verdadera. Porque no hay mayor gozo que tener una relación personal con Dios.