Dualidad

Para la 4T, resulta vergonzosa la escena de un director general amotinándose frente a la jefa. Todos sabemos que los mandos medios y superiores del Ejecutivo Federal son nombrados por la Presidencia y sirven a las órdenes de la persona que ejerce ese cargo.

Foto: twitter

Leo Zuckermann

La destitución de Marx Arriaga como director general de Materiales Educativos de la secretaría de Educación Pública (SEP) tendrá, me parece, dos lecturas duales.

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Por un parte, se argumentará que, poco a poco, lentamente, como la canción de Juan Gabriel con Natalia Lafourcade, la Presidenta está consolidando su poder deshaciéndose de personajes incómodos ligados con su antecesor.

Ya removió a Pablo Gómez de la Unidad de Inteligencia Financiera, Alejandro Gertz como fiscal General de la República y Adán Augusto López como coordinador de Morena en el Senado.

Ahora le tocó el turno a un cuadro también cercano a López Obrador, en particular a su esposa, quien se encargó de rediseñar los contenidos de los libros de texto gratuitos para hacerlos compatibles con la ideología de la llamada “Cuarta Transformación”.

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Primera lectura: gradualmente Sheinbaum va purgando a personajes del lopezobradorismo apuntalando, así, su poder como líder del movimiento/partido hegemónico. Esto no puede menospreciarse en el año que se definirán las candidaturas a la elección intermedia de 2027 donde se renovará la totalidad de la Cámara de Diputados federal, 17 de las 32 gubernaturas y miles de presidencias municipales.

Pero…

Ahí vendrá la segunda lectura.

La purga de estos personajes no ha sido fulminante.

Utilizo este adjetivo de manera figurada para denotar la caída de sus puestos, pero la permanencia dentro del movimiento/partido/gobierno. A Gómez lo sacaron de la UIF para darle la responsabilidad de diseñar la nueva reforma electoral en la secretaría de Gobernación. A Gertz lo mandaron como embajador de México en el Reino Unido. Adán Augusto permanece como senador y será operador en las próximas elecciones de 2027.

En cuanto a Marx Arriaga, al momento de escribir estas líneas seguía atrincherado en sus oficinas de la SEP rechazando su remoción. Quién sabe en qué terminará ese berrinche. Por lo pronto, estamos siendo testigos de la rebelión de un director general (tercero en la jerarquía de una secretaría de Estado) frente a una decisión presidencial, porque el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, no tomó esa determinación sin antes conseguir el visto bueno de Palacio Nacional.

Para la 4T, resulta vergonzosa la escena de un director general amotinándose frente a la jefa. Todos sabemos que los mandos medios y superiores del Ejecutivo Federal son nombrados por la Presidencia y sirven a las órdenes de la persona que ejerce ese cargo.

Marx Arriaga ya había demostrado su rebeldía en meses pasados al quejarse del intento de la SEP de modificar los libros de textos que él diseñó. No solo agredió verbalmente a Delgado, sino que llamó al magisterio a formar comités para la defensa de la Nueva Escuela Mexicana y los libros de texto gratuitos. Acusó que la actual administración, de la que él forma parte, de intentar privatizar la educación y llamó a refundar la SEP y el sistema educativo nacional.

No dudo que Arriaga se atreva a rebelarse por un asunto de convicciones personales. A lo largo de su carrera ha demostrado ser un cuadro de la izquierda más radical. Se vale. Pero también sospecho que, detrás de su insubordinación, está la impresión de sentirse protegido por otras fuerzas dentro del movimiento. Difícil que un burócrata se lance a un amotinamiento de este tipo sin tener el respaldo de alguien poderoso.

Y no hay que ser un genio para adivinar quién. AMLO fue el que lo puso en ese cargo a sugerencia de su esposa, Beatriz Gutiérrez, con quien comparte la creencia del adoctrinamiento ideológico de los niños mexicanos vía los libros de texto gratuito.

No sorprende, en este sentido, que el secretario Delgado y el amotinado hayan revelado que le ofrecieron irse como embajador de México en Costa Rica a cambio de dejar su puesto en la SEP, es decir, la ruta Gertz.

Arriaga no aceptó y ahí sigue sublevado.

¿En qué terminará esta nueva telenovela de la 4T?

Obvio, ni la Presidenta ni el secretario pueden recular en la decisión de remover a un director general. Sería una muestra de enorme debilidad política. La pregunta es hasta dónde está dispuesto Arriaga a escalar su rebelión y cómo intervendrán sus protectores políticos para resolver este nuevo brete.

Así la dualidad.

Por un lado, la Presidenta se va sacudiendo a personajes incómodos heredados de la administración anterior. Por el otro, la caída de estos funcionarios no es mortal en sentido figurado. Los degradan, pero, en aras de mantener la unidad del movimiento/partido, los mantienen vivos desde el punto de vista político. Con todo lo que ello implica porque luego esos personajes regresan con fuerza cuando perciben la debilidad de quien los defenestró.

X: @leozuckermann