JUEGOS DE PODER | ¿En qué país?

solo en México puede existir un presidente que luche en contra de la corrupción teniendo entre sus aliados a verdaderos corruptos, pues el delito solo lo cometen todos aquellos que no son cercanos al gobernante.

Leo Zuckermann

Hoy les voy a contar una historia muy interesante. En un municipio gobernaba una mujer que había sido maestra de escuela. Por aquellas épocas, un gran líder social, que pregonaba la necesidad de terminar con la corrupción en ese país, formó un nuevo partido. La alcaldesa decidió unirse a este movimiento. Con el fin de tener dinero para apoyar la formación del nuevo instituto político, y eventualmente contar con los recursos para lanzarse como diputada federal, la alcaldesa les retuvo a los empleados del Ayuntamiento un porcentaje de su sueldo. Les dijo que los utilizarían para labores sociales, pero, en realidad, gran parte del dinero se desvió al nuevo partido que, desde luego, no reportó estos ingresos a la autoridad electoral.

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La maestra ganó la ansiada diputación federal. El gran líder social luego la nombró como candidata a gobernadora del estado donde se encontraba el municipio que había gobernado. Perdió por un pelito. No así el líder social que, un año después, ganó la Presidencia del país. En aquella elección, donde el principal tema fue la urgencia de desterrar la corrupción, la diputada se convirtió en senadora. Unos meses después, el nuevo Presidente la nombraría secretaria de Educación Pública.

Un partido de oposición se enteró de la “contribución” que le descontaron a los trabajadores del municipio para financiar al nuevo partido y se quejó frente a las autoridades electorales. Después de agotar todas las instancias judiciales, el Tribunal definitivo confirmó, por unanimidad de votos, una sanción por cuatro millones 529 mil pesos al partido de la secretaria de Educación. Y es omitieron reportar los ingresos obtenidos a partir del esquema de financiamiento paralelo, vía la retención de un porcentaje del salario a los empleados municipales, por un monto de dos millones 264 mil pesos.

El partido tendrá que pagar la multa. El Tribunal, por su parte, anunció que se tiene que investigar el papel de la maestra, y su posible beneficio, en otro procedimiento jurídico.

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De lo que no hay duda, y ya está probado y sentenciado, es que les retuvieron dinero a los trabajadores municipales dizque para obras sociales cuando en realidad se utilizaron para financiar al nuevo partido. Esto no solamente es ilegal sino inmoral. Lo increíble es que ahí sigue la maestra que desvió los recursos de la nómina municipal como secretaria de Educación Pública. No ha renunciado y el Presidente no la ha despedido. Esto a pesar de la promesa de combatir la corrupción en el país.

La realidad es que, en esa nación, el Presidente tolera que la gente cercana a él cometa esos “pecadillos” u otros peores. Juzga con una doble vara. Por eso la maestra está tranquila. Al parecer no le importa ser un pésimo ejemplo para los niños de ese país con una sentencia definitiva que demuestra el desvío de recursos públicos con fines políticos. Muy bonito. La ilustre “educadora” podría ser de nuevo, incluso, candidata a gobernadora de su estado con el apoyo del Presidente.

Precioso ese país. Maravilloso. Se llama México. El municipio es Texcoco. El estado es el Estado de México. La maestra es Delfina Gómez y, el Presidente, Andrés Manuel López Obrador. ¿Los conoce?

En otra nación, esto hubiera sido un escándalo de grandes proporciones y enormes consecuencias. Con toda seguridad, la secretaria de Educación habría sido removida de su cargo y condenada al ostracismo político. El propio Presidente estaría en un brete tratando de explicar este caso de corrupción, es decir, la apropiación ilegal de dinero de los trabajadores municipales a quienes seguramente extorsionaron con la obligación de cooperar a cambio de mantener su empleo.

En este momento, en otro régimen democrático donde sí se respeta el Estado de Derecho y la ciudadanía se escandaliza por los abusos de poder, un Primer Ministro está tratando de salvar su puesto por el hecho de haber organizado una fiesta durante el confinamiento obligatorio por la covid-19. Me refiero a Boris Johnson en el Reino Unido. Bueno, pues acá, en nuestro México mágico, los escándalos pueden ser superlativos sin tener consecuencias políticas algunas.

Sí, un país donde el Presidente se da baños de pureza todos los días presumiendo la honestidad de su gobierno y la intención de transformar la vida pública. Yo le creería si Delfina Gómez se va en los próximos días. Pero López Obrador ya ha demostrado en numerosas ocasiones que, cuando se trata de escándalos de corrupción que involucran a su gente, no pasa nada. Nada de nada. Menuda transformación.

Twitter:@leozuckermann