¿Linajes?

Etelberto Cruz Loeza 1° Señores, de cualquier sexo y género, miembros de la comentocracia, analistas, columnistas, presentadores de noticias en radio y TV, los que se dicen, autonombrándose, políticos, funcionarios públicos de los 3 niveles de gobiernos e iniciativos privados, en nuestro país, no existe Clase Política. Funcionan – bueno, es un decir -, representantes …

Etelberto Cruz Loeza

1° Señores, de cualquier sexo y género, miembros de la comentocracia, analistas, columnistas, presentadores de noticias en radio y TV, los que se dicen, autonombrándose, políticos, funcionarios públicos de los 3 niveles de gobiernos e iniciativos privados, en nuestro país, no existe Clase Política. Funcionan – bueno, es un decir -, representantes populares y autoridades públicas por la vía de elección popular y funcionarios públicos por la facultad y atribución del Ejecutivo – Federal, estatal y/o municipal –; en México somos una república soberana, libre, autónoma, independiente y representativa en la que deben funcionar 3 poderes republicanos – Ejecutivo, Judicial y Legislativo - , no somos una monarquía republicana, ni constitucional; mucho menos con estructuras de representación popular dinástica, hereditaria.

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Que haya zagas, clanes, familias, sucesiones familiares y políticas y/o protagonistas políticos, como los Cárdenas, Orihuela, Beltrones, Granier, Moreira, vallejo, Cossío, Calderón, Hinojosa, salinas de Gortari, Ruiz Massieu, Terrazas, Ruiz López, López Orduña, etc., que heredan sus posiciones de representación popular, eso es una cosa, y otra, hablar de apellidos aristocráticos, nobiliarios – como los Borbón, los Tudor, los York, los Habsburgo, los Lancaster, los Estuardo, los Romanov, los de las Casas de Sajonia, los de Coburgo-Gotha, los de Lorena, los Windsor, como si fuera nobles, señores feudales, barones, condes , duques, archiduques, reyes, emperadores y emperatrices, que indica, en cambio, carencia, falta, ausencia en los partidos políticos y en la llamada sociedad civil, de acciones políticas, que posibiliten el surgimiento y desarrollo de líderes sociales, de liderazgos políticos, circunstancia que ante la ausencia de participación de la sociedad que permite que vivillos, nada pendejos, se aprovechen del encaje legal y obtengan decisiones para llevar al electorado, personas sin identificación partidista, mucho menos social, más que con la familia y con los intereses económicos que representa quien los propone, llegando al abuso y al absurdo que estamos viviendo en estos momentos: hermanos (as), esposa, amantes, hijos, sobrinos, ahijados, etc.

Y como sociedad libre, soberana, autónoma y republicana, entendemos que el poder es finito, no dinástico; es temporal y de origen popular, no designio divino; es de elección popular, no hereditario; ni de Juntas de Notables o plutócratas; como sociedad libre y democrática, en donde actúa el sistema educativo – el cambio y la transformación social por la vía de la educación – y funciona la libertad de creencia y de dogmas, no hay castas, mucho menos clases sociales inmovibles, rígidas y sí mutables, con posibilidad y potencia de cambio, evolución y transformación, lo que determina una sana renovación de los grupos sociales y evolución de la sociedad nacional.

Esas personas que hablan de Clase Política, son fantasmas del pasado, que añoran la Orden de Guadalupe, las Junta de Notables y la Corte de Maximiliano y Carlota, el Opus Dei y desean ser Caballeros de Malta y por muy vestidos a la decadente moda contemporánea, usen celulares de la décima generación, tengan voces dizque revolucionarias, tienen olor, fragancia y aroma del siglo y milenio pasados. Se quedaron en la Ilustración. Olvidan la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, los principios resultantes de la Revolución Francesa – Libertad, Fraternidad e igualdad y de que el poder no tiene origen divino y sí dimana del pueblo y tiene tres formas de ejercerse – legislativa, ejecutiva y judicialmente – y que Napoleón I colocó en la picota a las casas Reinantes con sus realezas y en lenta agonía con muerte segura a fines del siglo XIX y que con el fin de la Primera Gran Guerra Mundial – 1919 - terminaron de desgastarse y languidecieron. Se acabó la Clase aristócrata y clase reinante, políticamente hablando.

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2° Se equivocan los que afirman que el Sistema de gobierno mexicano – Republicano, representativo y Federal – está mal y pretenden cambiarlo por un sistema-formato Parlamentario. Pretenden crear una coalición social, dicen como panacea de todos nuestros males actuales: corrupción, impunidad, pobreza, baja, y casi nula, eficiencia en gobernabilidad y procuración y administración de justicia. Desean dividirse-distribuirse la administración pública Federal desde antes, y repartírsela como botín, con el señuelo de un proyecto-programa-plan de gobierno pluripartidista. Eso es un gobierno de los pocos, oligarquía.

Los que están mal son los políticos que forman parte del poder Legislativo y Judicial y hasta Ejecutivos – Federal, Estatales y municipal - y quienes dirigen las instituciones republicanas: NO han sabido estar en congruencia con las circunstancias de este momento. No saben que no saben que los tiempos cambian, que están en constante cambio y evolución. Y que primeramente deben cumplir la moral pública natural: cumplir la ley y respetar el Estado de Derecho.

Tenemos problemas, sí, son los mismos de siempre, pero no los resolveremos con la misma gente y las mismas caras. Una vía, las más vigorosa, es el cambio en los equilibrios de poder en los H. Congresos – locales y las dos H. Cámaras del Congreso de la Unión - y sus pesos y contrapesos eligiendo-llevando el mayor número posible de diputados – locales y federales – y Senadores de la República, independientes.

3° Nadie tiene la verdad absoluta. Esos tiempos ya terminaron y si bien es cierto aun funciona cierto grado de hegemonía política partidista, ya no funciona social ni partidistamente, la hegemonía única, vertical, omnímoda, omnipotente. Es tiempo de gobernar con MINORÍAS.

4° Las coaliciones no son la única vía política válida para eficientar la vida política, la administración pública, nuestro sistema de gobierno. La vía, PARALELA a la de los representantes populares independientes en los H. Congresos estatales y del Congreso de la Unión e igual de recomendable, válida y democrática, es la participación política, la participación ciudadana en los partidos con el juego y reglas democráticas. Por alguna de ellas o funcionando las dos en conjunto, el cambio y evolución políticas son seguros.

5° Ese superior acuerdo de la XXII Asamblea Ordinaria del PRI de abrirse a la sociedad es, aparte de una aberración política, de un pleonasmo político, porque un partido político es un organismo social: surge, se desarrolla, se fortalece con y en la sociedad y la sociedad está representada en los partidos políticos. Es un círculo virtuoso que se crea y se alimenta de la misma sociedad. Decir eufóricamente que un partido se abre a la sociedad es indicativo que estaba cerrado a la misma sociedad y que no la representaba, así de simple. El PRI, después de 1988, en los procesos electorales posteriores afirmó a los cuatro vientos, que escucharía a las bases, que regresaría a sus orígenes. Hace 29 años, casi una generación, se dijo lo mismo que ahora: abrirse a la sociedad, que la sociedad indique y mande y de ella se seleccionen a los candidatos - ciertamente los candidatos saldrán de la sociedad; jamás podrían ser representantes de los animales o de los vegetales, pero esos candidatos no surgirán de las capas y estratos sociales, no la representarán. No se tienen las prácticas ni las estructuras partidistas y sociales para generarlos.

6° Junto a las figuras de candidatos-representantes populares independientes y de la participación ciudadana en la vida política del país y especialmente de los partidos políticos, está la figura de Ratificación de Mandato. Con estas 3 figuras se abriría el sistema político, necesariamente.