Triste arranque

La Voz de Michoacán. Las últimas noticias, hoy.

Luis Sigfrido Gómez Campos

 

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El pasado viernes ocho de septiembre el Instituto Electoral de Michoacán dio inicio al Proceso electoral 2017-2018, con lo que comienza una etapa virulenta en la política del Estado pues los ciudadanos elegirán a los 112 presidentes municipales con sus respectivos cabildos por el sistema tradicional de partidos y las autoridades del municipio de Cherán que serán electos a través del sistema de usos y costumbres. Asimismo, se elegirán a los diputados representantes de cada uno de los distritos electorales de Michoacán y sus correspondientes “pluris”, para darles representatividad a los “peques”.

También dio inicio el proceso electoral federal donde los ciudadanos tendrán la oportunidad de elegir a los próximos miembros del Congreso Federal, así como al mismísimo Presidente de la República.

Los actos de arranque de los procesos electorales pasaron desapercibidos y fueron doblemente tristes. Primero, por el duelo que padece nuestro país por el sismo de 8.2 grados en la escala de Richter, que cimbró gran parte del país dañando principalmente los estados hermanos de Chiapas, Oaxaca y Tabasco, dejando cuantiosos daños materiales, miles de damnificados e irreparables pérdidas humanas y, segundo, porque inician en medio de una gran modorra social que hace albergar pocas esperanzas de un proceso exitoso, tranquilo y civilizado, como dicen los cánones que debería de ser.

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Las escasas expectativas sociales son de carácter subjetivo, es el sentir de la gente que se ha vuelto apática y poco participativa en eso de la política porque cree poco en las instituciones y en los partidos políticos como motor de cambio. Al menos eso dicen muchas de las encuestas que frecuentemente se realizan para medir el ánimo social.

Ese “desencanto” de los ciudadanos, si bien refleja con crudeza su realidad en las encuestas de opinión, es en las redes sociales donde principalmente se alimenta esa ira donde abundan los falsos mesías que, viendo arder la pradera, echan más leña a la hoguera para provocar más alarma y descontento social.

“Somos objetivos y simplemente reseñamos toda la podredumbre que existe en la realidad”, dirían en su defensa quienes no proponen una solución a la problemática nacional, pero sí contribuyen a regar el combustible para, enfermizamente, regocijarse a la manera neroniana, con la devastación de la civilización.

Los problemas del país son muchos y muy graves como para no tomar las cosas en serio y volvernos críticos de todo y propositivos en nada. Esa actitud de cuestionarlo todo es una posición muy cómoda de anarquismo de café, que convierte a los vociferantes en  líderes de opinión muy populares en su pequeño círculo por su dosis de rebeldía, pero en el fondo exhibe sólo su miseria con un profundo resentimiento social que vienen arrastrando. “Todo está mal, todo, menos yo que soy impoluto y muestro el estiércol en toda su dimensión”.

En materia política todas las corrientes de opinión son respetables y tienen su lado amable y el reprobable según la posición social e ideológica en que nos encontremos. Las izquierdas, los centros y las derechas nos ofrecen un abanico de posibilidades y solución de la problemática social, según su concepción de la propia realidad. Lo que corresponde a los ciudadanos que vamos a elegirlos para que dirijan los destinos de nuestro país es escuchar, leer, analizar, discutir, cuestionar, poner en duda, participar, desenmascarar, denunciar y cumplir con nuestro deber cívico de participar civilizadamente en los procesos electorales para tratar de cambiar el estado de cosas por la vía democrática.

El propio ejemplo del municipio de Cherán que decidió dejar de lado el sistema tradicional de elección en base a los partidos políticos es muy respetable cuando la población se organiza y participa para transformar sus instituciones democráticas. El mismo surgimiento de candidatos independientes y la reglamentación de su participación en los procesos democráticos, con todo y sus imperfecciones, significa un gran avance para  nuestro sistema democrático.

¿Existen otras opciones para el cambio? Claro que sí, existen otras opciones al margen de la participación democrática, pero no son deseables porque conducen a los pueblos a un retroceso inevitable, a la muerte y al caos. La lucha armada y el propio anarquismo no son vías deseables de solución para la problemática social. Las actuales condiciones del país exigen un esfuerzo de las mentes más lúcidas y de los líderes de opinión más honestos para encontrar la fórmula o el camino que nos conduzca por la vía pacífica u obtener un país gobernable.

No importaría, en última instancia, quién o de qué color fuera el próximo Presidente de la República, el Congreso Federal, los gobernadores, diputados y ayuntamientos de las distintas entidades federativas que serán electos. Lo verdaderamente urgente es que los mexicanos pudiéramos ponernos de acuerdo y votáramos masivamente a favor de alguien que después pudiera seguir contando con el respaldo mayoritario del pueblo para hacer gobernable este país.

luissigfrido@hotmail.com