Marisa Barbosa Serrato El día de ayer, se cumplieron tres semanas desde que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra contra Irán, unos días antes del primer ataque coordinado, el costo del barril de petróleo se encontraba en 67 dólares, ayer el mismo barril amaneció en 105 dólares. Desde mediados del siglo XIX — cuando inicia la segunda revolución industrial — impulsada por integrar a la energía eléctrica y el petróleo en los procesos de producción; en tiempos de guerra, el petróleo se convierte en uno de los recursos naturales más codiciados del planeta, y una gran razón, es que, a pesar de nuestra necesidad por hacer una transición a energías verdes, irónicamente: todavía no hay barcos portamisiles, que sean impulsados por la energía solar o aviones F-18 que sean híbridos; es decir, la maquinaria del monstruo de la guerra, está impulsada por el petróleo. A pesar de los grandes esfuerzos por controlar la información en los medios occidentales, hemos podido observar algunas estrategias militares del gobierno de Irán, que, sin duda, le están dando dolores de cabeza a los estadounidenses e israelitas, por mencionar alguna, es el control total que han establecido sobre el estrecho de Ormuz, donde se estima que pasa el 20% tanto del petróleo como del gas natural del mundo. Este control, ha generado un movimiento por parte de Trump, que traiciona nuevamente al bloque de la Unión Europea, ya que, desde esta semana hasta el 11 de abril, han autorizado la compra de petróleo, nada más y nada menos que a Rusia, quien recordemos llevaba cuatro años de sanciones impuestas por el mismo Estados Unidos y la Unión Europea, como medida de castigo, desde que iniciaron la invasión a Ucrania hace cuatro años. Sin duda, los países europeos — quienes históricamente se han aliado con los Estados Unidos, para hacer bloque en contra de la potencia rusa — se sienten desorientados y más solos que nunca. México y su petróleo. En México, este miércoles se cumplirán 88 años desde el histórico decreto presidencial, donde el presidente Lázaro Cárdenas del Río, sintiendo el apoyo de toda la nación mexicana, hace uno de los posicionamientos más dignos y estratégicos, en defensa de nuestra soberanía y el respeto por nuestras instituciones. Tan solo dos años antes, con el apoyo del presidente, se logró conformar el sindicato de trabajadores petroleros (STPRM) quien, en contrato colectivo, solicitaban a la empresas extranjeras - principalmente inglesas, estadounidenses y holandesas - que dieran trato digno y derechos laborales a los trabajadores mexicanos. Las empresas dijeron que no generaban suficientes ganancias para cumplir con las exigencias, por lo que la Junta de Conciliación y Arbitraje hace investigación interna y al ver la ganancia que tienen, no dudan en fallar a favor de los trabajadores. Ante la negativa de las 16 compañías extranjeras por acatar el fallo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, se decretó la expropiación petrolera, convirtiéndose así, en el primer presidente de México que pudo hacer cumplir nuestra Constitución de 1917 – los recursos naturales, el suelo y subsuelo son de la nación. Junto con la expropiación, se adquirió una gran deuda para indemnizar a las empresas, por lo que, en el discurso a la nación, el presidente Lázaro Cárdenas pide organización, para pagarla ya que no sería correcto dejar esta carga a las generaciones futuras. Durante los próximos días, encabezado por la señora Amalia Solorzano - la esposa del presidente- se crea el Comité Femenino Nacional Pro Pago de la Indemnización Petrolera, quienes se encargaron de recibir los donativos de las y los mexicanos en el Palacio de Bellas Artes, paralelamente el Banco de México también abre una cuenta con el mismo objetivo. La deuda de indemnización, se logra liquidar cuatro años después, tras una de las grandes negociaciones de México frente a Estados Unidos, ya que, en ese momento, el presidente Roosevelt entraría a la Segunda Guerra Mundial y pide al presidente Ávila Camacho su apoyo para suministrarles petróleo mexicano, comercio y los brazos de nuestros abuelos trabajadores en el Acuerdo Bracero de 1942, acuerdo que impidió, la caída de la economía estadounidense y su participación en la segunda Guerra Mundial. El presidente Lázaro Cárdenas pidió organización, a cambio, los y las mexicanas ofrecieron uno de los momentos de mayor consciencia, solidaridad y unión nacional que se han registrado, con el objetivo de pagar la deuda, el Comité recibió cadenas de oro, anillos de matrimonio, radios, objetos personales de todo tipo, tenemos la foto emblemática donde 3 mujeres indígenas están entregando sus gallinas, es decir, entregaron a los animales que sin duda alimentaban a su familia. Estas acciones, 88 años después, siguen siendo un gran ejemplo de cómo, la solidaridad y la organización social, definitivamente, tienen la capacidad de cambiar al mundo, incluso en los momentos de mayor adversidad y a mí, me mantienen viva la esperanza en nuestra humanidad.