¿Estamos viendo lo mismo?

Por lo anterior es que no nos dejemos confundir, el gobierno mexicano no solo es el único actor que tiene la facultad legal sino también la obligación de atender y solucionar esta crisis.

MARISA BARBOSA SERRATO

El jueves pasado en el marco de la inauguración del Mundial 2026, debo admitir que se sintió como si en el mismo planeta existieran diferentes realidades conviviendo al mismo tiempo, sin duda ese sentimiento es una forma de entender lo que vemos todos los días en las noticias y nuestras redes sociales.

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En una realidad se encuentra Shakira dentro del Estadio Azteca, presentando su espectáculo frente a las mexicanas y mexicanos que tuvieron la posibilidad de pagar mínimamente ciento veinte mil pesos por boleto, una selección mexicana orgullosa de ver pasar la bandera de México gigante atada de helicópteros militares y una celebración que está siendo transmitida y vista en todo el mundo, que orgullo ser mexicana.

Si analizamos esta escena, se vuelve muy fácil poder explicar el concepto de patriotismo, entendiéndolo como este sentimiento - por supuesto nada racional- que sentimos al darnos cuenta que nuestra vida, tiene particularidades que podemos compartir con un grupo grande de personas que viven dentro del territorio llamado México y esa conciencia, nos hace sentir que pertenecemos a algo más grande que nosotras y nosotros mismos, a una nación.

Paralelamente afuera del Estadio Azteca, también están mexicanas y mexicanos que son parte de nuestra nación, pero no se encuentran celebrando, al contrario, están conscientes de que el Mundial es una gran plataforma para que todo el mundo conozca la terrible crisis de desaparecidos que tenemos en México y que, de alguna manera, esto sea un factor que presione al gobierno mexicano para actuar.

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Indigna profundamente leer y escuchar comentarios descalificando las movilizaciones encabezadas por los colectivos de madres buscadoras, sienten que su lucha – la cual debería ser la lucha de toda nuestra nación – es una ficha que se puede utilizar para desprestigiar o manchar a la administración federal actual; por lo tanto, es conveniente recordar que esta crisis la hemos transitado con el PAN, el PRI y Morena en el poder.

Por lo anterior es que no nos dejemos confundir, el gobierno mexicano no solo es el único actor que tiene la facultad legal sino también la obligación de atender y solucionar esta crisis, no perdamos tiempo diferenciando el color con el que se visten las y los funcionarios en turno.

Con el objetivo de poder imaginar la gran cifra de personas desaparecidas en México, es necesario contar con las referencias pertinentes y así al humanizar las cifras duras, poder acercarnos y sensibilizarnos a la realidad de nuestro país; por ejemplo, si el Estadio Morelos tiene la capacidad de recibir a treinta y cinco mil morelianas y morelianos; esto quiere decir que 3.8 Estadios Morelos llenos de mexicanas y mexicanos, al día de hoy no sabemos en dónde están, desaparecieron.

Vivimos en un mundo donde existe Elon Musk, quien esta semana se acaba de convertir en la persona más rica de la historia, con una fortuna estimada en $1.3 billones - un millón de millones – en este caso es más urgente contar con referencias, por lo cual, imaginémonos que gastara diez millones de dólares - es decir un poco más de ciento setenta y dos millones de pesos- al día, tardaría 355 años en acabarse su fortuna, por el año 2381.

Es muy duro entender la concentración de riqueza de Elon Musk, ya que logra visibilizar que el sistema no está configurado para la justicia social, ni para la equidad o los derechos del colectivo, es sumamente vulgar y alarmante que una persona pueda acumular tanto poder económico y político conviviendo en un mundo donde Naciones Unidas reporta que 266 millones de personas no cubren su alimentación al día.

Hoy más que nunca tengo conciencia del gran privilegio que es la educación y lo fundamental de tener una nación educada, contar con las herramientas necesarias para conocer la estructura del sistema y como colonia, ciudad, estado y nación organizarnos – y también como humanidad- cuestionarnos si queremos mantenerlo de la misma forma o lograr imaginar una mejor realidad para vivir.