La doctrina Carranza como estratégia de seguridad regional

Ha sido difícil la intensificación del
intervencionismo en la política exterior de los Estados Unidos, no cabe duda que en este
momento la población cubana es una de las naciones que más la está padeciendo.

Marisa Barbosa

Este domingo la mitad de la población cubana pasó su noche sin energía eléctrica. Si para el
mundo entero – incluyendo a la Unión Europea – ha sido difícil la intensificación del
intervencionismo en la política exterior de los Estados Unidos, no cabe duda que en este
momento la población cubana es una de las naciones que más la está padeciendo.

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El pasado 30 de enero, Donald Trump firmó un decreto presidencial donde anuncia la
imposición de aranceles al país que suministre petróleo a la isla caribeña, en ese momento
Cuba tenía suficiente petróleo para resistir un poco menos de 20 días; hoy lamentablemente
se vive una emergencia energética nacional, ya que no tienen ni siquiera la energía que
necesitan los hospitales. Estamos frente a una crisis humanitaria, a tan solo 210 km de
Quintana Roo.

Este decreto llega 28 días después de que Estados Unidos violara la soberanía de Venezuela y
tomara control de la industria petrolera del país con la mayor reserva natural de petróleo en el
mundo; el mismo país considerado como el principal aliado en materia energética del régimen
cubano.


Sería muy ingenuo pensar que este decreto le esta hablando a otro país que no sea México;
siendo el único país de la región que tiene capacidad de suministrar petróleo a Cuba; después
de las amenazas del gobierno estadounidense, el gobierno federal mexicano se vio en la
necesidad de tomar una de las decisiones más difíciles, pero sin duda estratégicamente
correcta: dejar de enviar petróleo mexicano a Cuba. A cambio envió 2 buques con un poco más
de 800 toneladas de ayuda humanitaria, con la esperanza de apoyar al pueblo cubano en uno
de los momentos más críticos de su historia. Primordial el diferenciar entre el sufrimiento de
la gente de la presión que está sintiendo el régimen en la isla, al final del día quien más sufre
las decisiones de los lideres siempre es la ciudadanía.

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El régimen cubano es uno de los gobiernos que más ha incomodado a los Estados Unidos
desde la época de la Guerra Fría, no solamente por su ideología marxista – leninista como se
identificó Fidel Castro en 1961, sino porque se encuentran en la esfera de influencia
estadounidense. Su existencia es un recordatorio de que no tienen control total de todas las
naciones del continente americano, por lo mismo le impuso el histórico embargo económico
y desde hace más de 60 años, no ha podido comerciar libremente ni acceder a créditos como
el resto del mundo en aras de buscar su desarrollo como nación.

Donald Trump está utilizando al petróleo como herramienta de guerra y es una estrategia tan
agresiva que tiene la capacidad de convertirse en el posible golpe fulminante al régimen
cubano para colgarse una de las medallas más deseadas por cualquier presidente
estadounidense, - ojo – aquí no solamente es el ego de Trump, también es una estrategia
electoral que lo puede catapultar en las próximas elecciones de este año; los archivos Epstein


y la sistemática presencia de Trump con uno de los pedófilos más famosos en la historia de la
humanidad le ha impactado fuertemente en su aprobación nacional.
Los países de América Latina y el Caribe nuevamente nos encontramos enfrentando solos a la
gran potencia bélica estadounidense, la cual ha realizado múltiples acciones lidereadas no por
las ideas de la democracia, ni de la cooperación, sino por la descarada avaricia de negociar
entre particulares con los recursos naturales de las naciones ajenas sin importar en que
hemisferio se encuentren, recordemos: Gaza, Groenlandia, Venezuela, Ucrania etc.
Es momento de recordar el gran discurso proclamado por el presidente Venustiano Carranza
en su informe presidencial en 1918, en el cual, materializando el poder Ejecutivo de nuestra
nación, México le regala al mundo la valiosísima: Doctrina Carranza: “Las ideas directrices
de la política internacional son pocas, claras y sencillas y se reducen a proclamar: que
todos los países son iguales; que deben respetar mutua y escrupulosamente sus
instituciones, sus leyes y su soberanía; ningún país debe intervenir en ninguna forma y por
ningún motivo en los asuntos interiores del otro”i
Si alguien sabe de intervencionismo estadounidense desgraciadamente es México y ese
recorrido histórico nos ha convertido como nación en un referente a nivel internacional de
posicionamientos juristas, diplomacia y derecho internacional.


México dando cátedra con la Doctrina Carranza- hace más de 100 años - presenta los
principios básicos mediante los cuales hemos logrado defender nuestro territorio, población e
instituciones. La idea revolucionaria de que todos los Estados son iguales, no importa si eres
una potencia atómica o una isla en el caribe, radica en la igualdad de la valiosa soberanía, no
permitiendo ninguna intervención- ya que paralelamente- se habla de la autodeterminación de
los pueblos: cada nación tiene el derecho de elegir su camino y su futuro. La diplomacia debe
de ser utilizada con el objetivo de promover los intereses de la civilización humana no de
intereses privados de la elite más poderosa.

Te lo digo Juan para que lo escuche Pedro.
México históricamente ha sido un aliado de Cuba y es importante entender que la postura
diplomática de nuestro gobierno, no necesariamente significa alianza incondicional con el
régimen cubano, el posicionamiento histórico y firme por parte de México de que Estados
Unidos respete el principio universal de no intervención principalmente en los países de
América Latina y el Caribe ha sido la gran estrategia que se ha utilizado para proteger nuestra
propia soberanía, ya que; si este principio empieza a ser violado a conveniencia de los
intereses del más fuerte, la soberanía de cualquier nación que no tenga fuerza militar,
tecnológica, económica puede estar dentro del menú de los más fuertes como lo mencionó
apenas el mes pasado el primer ministro canadiense.


i https://www.cultura.gob.mx/centenario-constitucion/?numero=313