Marisa Barbosa Serrato Es martes y para la mayoría de las y los michoacanos hoy empezamos la semana laboral, después de haber vivido el fin de semana una de las tradiciones más representativas de nuestra región: la Noche de Muertos. La creencia colectiva de que los vivos podemos contar con una noche al año, en donde las ánimas de las personas difuntas más importantes de nuestras vidas puedan regresar a sus altares y de alguna forma mantener el vinculo que nos une aún después de la muerte, siempre me ha parecido una de las creencias más especiales que tenemos como mexicanos y sin duda nos da una visión característica de la propia vida y del universo. A nivel internacional esta tradición no ha quedado para nada invisibilizada, al contrario, en 2008 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) la declaró como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. De la misma forma, para quienes hemos tenido el honor de presenciar la tradición en la zona lacustre del lago de Pátzcuaro por años, es innegable reconocer el poder de los estudios Walt Disney y de manera agridulce admitir que la distribución mundial de la película “Coco” ha modificado por completo la afluencia de turistas nacionales, pero sobre todo de extranjeros en los panteones. Por lo que, me encantaría pensar que vienen familiarizados por la tradición y eso les genera respeto, pero más que eso, percibo que llegan únicamente con la visión Disney teniendo como único objetivo pintarse la cara, comprar una diadema de plástico hecha en China y tomarse miles de fotos pisando una tumba a lado de las familias michoacanas que preservan su tradición. Uno de los grandes retos de nuestros tiempos globalizados es poder mantener el débil equilibrio entre las expresiones locales y el turismo internacional, lamentablemente es extremadamente fácil caer en la folclorización, donde las tradiciones se reducen a un espectáculo turístico que pone como prioridad la anhelada derrama económica. De esto, también nos tenemos que hacer responsables y ayudar a su protección, si queremos que se mantenga viva. Por otro lado, pero con la misma intención de subrayar la necesidad de que la ciudadanía cuide las tradiciones valiosas, el día de hoy Estados Unidos se encuentra celebrando sus elecciones de medio termino, donde van a elegir la renovación de posiciones claves en el poder Legislativo federal y autoridades estatales, estas elecciones son clave para determinar si el Partido Republicano mantiene el control de ambas cámaras del Congreso Federal o lo pierde. En el pasado la ciudadanía estadounidense ha sorprendido – para mal – a quienes observamos el criterio mediante el cual han elegido a sus representantes, por supuesto que me refiero a los dos mandatos otorgados a Donald Trump, a pesar de eso episodios completamente cuestionables que han tenido como resultado tanto a nivel interno como internacional un desequilibrio alarmante, hoy, los horrores de la guerra y los altos costos de la gasolina - que le pegan al ciudadano promedio- hace mantener viva la esperanza que durante estas elecciones, los resultados puedan ser una forma de castigar las terribles decisiones de la administración en turno y generen un mayor equilibrio de poder entre el partido republicano y el demócrata. La preservación de las tradiciones que nos han dado identidad y nos han hecho sentir un profundo orgullo de ser sus portadores, nos necesitan para que a través de nosotras y nosotros puedan vivir y ser enseñadas a las generaciones más jóvenes, quienes después se encargaran de preservarlas, por eso, nuestro papel en ellas es fundamental, tanto nuestra Noche de Muertos, como hoy la tradición republicana para la ciudadanía estadounidense, que tiene como idea medular, lo que con tanta claridad lo dicen Patti y Fred Smith: “ que el pueblo tiene el poder para redimir el trabajo de los tontos … está decretado que el pueblo gobierne” y así, el mundo entero le desea a nuestros vecinos del norte que preserven su tradición y recuerden que tienen el poder de dar un golpe de timón y cambiar el rumbo al que se están dirigiendo. No puedo terminar esta columna sin escribir las siguientes palabras: El pasado miércoles 28 de octubre, el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano trascendió, dejando a todo México, pero sobre todo a Michoacán con un duelo colectivo, un duelo que solamente lo puede generar un ser humano que, siempre acompañado por sus compañeras y compañeros de lucha, dedicaron sus vidas para mostrarnos que efectivamente, el poder lo tiene el pueblo. Descanse en Paz Ingeniero, gracias por todo.