Proyecto Secreto

 Gobernar en serio Mateo Calvillo Paz Queremos el gobierno que merece México, que gobierne el mejor de los mexicanos porque es el asunto más grave que requiere cualidades excepcionales y una gran preparación y grandes virtudes como el desprendimiento, la humildad y la entrega. PUBLICIDAD Hay un sector muy amplio de mexicanos pensantes que ven …

 Gobernar en serio

Mateo Calvillo Paz

Queremos el gobierno que merece México, que gobierne el mejor de los mexicanos porque es el asunto más grave que requiere cualidades excepcionales y una gran preparación y grandes virtudes como el desprendimiento, la humildad y la entrega.

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Hay un sector muy amplio de mexicanos pensantes que ven con asombro y preocupación los actos de este gobierno.

Hay algunos que son sumamente graves como el hecho de no gobernar para todos y dejar en la impunidad a los cuates del presidente, a los que debe favores, como la CNTE.

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Otro aspecto del mismo hecho es que no se aplica la ley. La toma de las vías férreas es un delito federal que trae gravísimos daños a la sociedad y amerita ser sancionado inmediatamente.

El presidente no enfrenta la situación con honestidad. Afirma que no va a reprimir, “no somos represores”, sostiene. La represión se da cuando le sujeto es inocente y se abusa de la autoridad contra él. La aplicación justa de la ley a cualquier conducta no es represión. El gobernante tiene para  no aplicar la ley otras razones ocultas que no se confiesan.

Los delincuentes deben ser sancionados por la violación a la ley y pagar los daños. Los profes, que hablan de derechos, deben ser responsables y pagar todas las pérdidas que han ocasionado a las empresas.

Si el gobernante suspende la aplicación de la ley creando un precedente y mandando un mensaje a los millones de mexicanos: no hay ley, no hay Estado de derecho se puede delinquir y no pasa nada.

Comentamos sólo un hecho entre muchos otros graves, igualmente muy preocupantes.

Cuando vemos a muchos hombres eres buscan los puestos públicos, más de una vez uno se pregunta: quieren llegar al poder, pero ¿para qué?

Tal vez eres sólo para satisfacer un apetito, deseo de mando, para la satisfacción personal, sin una meta grande, bien definida.

En una sociedad civilizada, organizada, en la convivencia social es necesaria la autoridad de alguien que ejerza el poder para mantener el orden conseguir y los fines sociales.

Quien desea gobernar, como diría Pablo de Tarso, desea una obra buena.

El poder es necesario para llevar a la Nación a  sus metas, venciendo obstáculos y buscando progreso, el bienestar y la vida digna de los ciudadanos, mediante la administración razonable de los recursos naturales y humanos.

El poder no es para alcanzar fines egoístas o facciosos de algunos líderes. Pueden intervenir las bajas pasiones de poder como dominio, riqueza y fama.

Entonces se corrompe el poder y se vuelve destructor de la sociedad. Hay un divorcio entre los hechos y el discurso se promueve la injusticia y el crimen pero en el discurso todo lo arreglan, el gobierno es exitoso tiene un pueblo contento, en el discurso.

Esperamos que el presidente sea alguien de una gran dignidad sabio, inteligente, dechado de virtudes, discreto moderado en el hablar, fino, amable, etc., etc.

Debe ser modesto, sin grandes pretensiones, que trabaje y no busque ser un súper ídolo, que no se sienta grande y excepcional, que no se adorne: “juntos haremos historia”. Seremos más grandes que todos los que vinieron antes. Debe ser muy humilde.

Debe ser dueño de sí mismo y no ceder a las bajas pasiones. Debe vivir desprendido de los bienes materiales, capaz de despojarse de todo, debe ser capaz de vivir en pobreza real como Gandhi, la madre Teresa de Calcuta, como Francisco de Asís y Francisco Papa.

Debe saber valorar a la persona humana, sobre todas las cosas. Será incapaz de burlarse de los pobres, los ignorantes, los sencillos. No gozarán utilizarlos como colchón, como grada para pisar. No los manipulará con finezas populistas, con promesas que no podrá cumplir, con regalitos de despensas, cachuchas, baratijas.

Tendrá una gran capacidad de amar a los más humildes, pobremente vestidos, sin lujos ni atractivo. Será capaz entregarlo todo por ellos, hasta la propia vida, tendrá el coraje de derramar su sangre por el pueblo humilde.

El pueblo humilde es sabio, no se deja fanatizar, no se chupa el dedo. Es necesario que reaccione, sepa distinguir a los falsos profetas que vienen envueltos de dulzura y son lobos rapaces.