PROYECTO SECRETO|La 4T y la pérdida de la fe de la nación en sí misma

Aunque lo oculta con su narrativa populista y astuta, el presidente ha tenido una gestión de luces y sombras, de grandes fracasos y retrocesos. Éste infinitamente lejos de ser perfecto.

Mateo Calvillo Paz

Señalamos el hecho de que la nación pierde la fe en sí misma. realmente, hay que ser aquí una precisión: la nación ha perdido la fe, no en sí misma como nación, sino en los gobiernos, en la clase política. Hay que despertarla, sacudirla. La confianza en sí misma como nación rica y centenaria y con raíces milenarias: ¡no se ha perdido!

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Andrés Manuel, sobre todo en la gente ignorante y con pocas defensas personales despertó una esperanza muy honda de un cambio radical tanto tiempo esperado ante muchos gobiernos en los que se esperaba y que defraudaron. Se esperaba el advenimiento de tiempos mesiánicos, de la era de justicia y de paz, de dignidad, bienestar y paz. Suscitó muchas expectativas, hizo creer a la gente.

Todas las promesas que formuló Andrés Manuel a un pueblo cansado de atraso, agobiado por tantas miserias, enfermedades y tristezas, deseoso de conocer mejores tiempos respirar, y conocer una vida de y de paz, justicia y vida digna y de paz, “cayeron en el agua”. Muchas personas muy humildes lo creyeron realmente y soñaron. Las personas con mayor estudio y formación, fueron más cautos y críticos.

Aunque lo oculta con su narrativa populista y astuta, el presidente ha tenido una gestión de luces y sombras, de grandes fracasos y retrocesos. Éste infinitamente lejos de ser perfecto.

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Ha cometido los horrores que condenaba, “es un horror estar…” Condenaba la participación del ejército en las calles, ahora lo tienen en las calles y oficinas. Militariza el país con una gestión autoritaria, totalitaria, caprichosa, pisotea la Constitución y se burla de la República y se lleva entre las patas la separación de poderes, tiene a sus órdenes al poder legislativo, poder judicial y desprecia como gran señor, dueño del Estado.

No se busca el bien de México enfrentando los grandes problemas sino el capricho y el gusto del dictador, perdón del presidente.

Son incontables las manifestaciones de la decepción de los mexicanos, de la pérdida de fe (confianza) en su gestión político- social, en la superación de problemas endémicos, en el progreso, las riquezas materiales y espirituales, en la superación de los males, en la paz social y la patria del progreso, bienestar social y riqueza material y espiritual.

Por todas partes vemos manifestaciones de la decepción de los mexicanos, de la pérdida de fe (confianza) en su lucha y gestión político social, en la superación de problemas endémicos, en el progreso, la abundancia de bienes materiales y espirituales, en la superación de los males, en la paz social y la patria del progreso, bienestar social y riqueza material y espiritual.

Hay pocas personas que se expresan favorablemente de Andrés Manuel, debido muchas veces aquel ese dinero sin trabajar

La luz de lo alto

Una aclaración de primerísima importancia, de trascendencia e impacto vital es: la nación mexicana pierde la confianza en los gobiernos, en la clase política, no en sí misma. Esta tiene una riqueza espiritual muy profunda, un sustrato cultural profundo y rico.

Tuvo en muchos mexicanos que guardaron su distancia y muchas cosas no creyeron, pero el político tabasqueño con dotes oratorias y el lenguaje populista logró tocar fibras profundas del alma y hacer flotar en el cielo la utopía, la liberación de partidos que no eran tales sino una dictadura, como el PRI. Ahora hemos vuelto atrás y estamos reproduciendo la experiencia de la dictadura del PRI que soportamos muchos lustros.

El programa informativo de las mañaneras sirvió para imponer su narrativa. No se trataba de informar los acontecimientos y las grandes decisiones del gobierno, ¿cuáles? Fue una gran obra de propaganda de un presidente necio y ciego que era el criterio de la verdad y el que decidía de los asuntos sin buscar el bien de México y por encima de la Constitución. Su línea de acción

El alma del mexicano no es tan bruta, superficial y torpe como la suponen los poderosos políticos. Tiene su profundidad Tiene una fe que ha permanecido íntegra y rica. se ha empeñado, pero no ha sufrido fractura.

No la han resquebrajado los gobiernos mentirosos, que tantas veces han venido con promesas vanas, con declaraciones retóricas, sin convicción sin el propósito de llevarlas a cabo.

Buscamos el bien de México, no el líder y o de sus hordas. Tocado en sus intereses de egoísmo, egolatría y sed de poder, el Ejecutivo se defiende abiertamente, contraataca, descalifica y divide a los grandes grupos de mexicanos con relación a las personas como si fuera el mesías.

En el último tramo se ha descarado y traicionado sus líneas políticas y perpetra todo lo que había condenado, endeudar el país, de la manera más burda. Qué triste y patente decepción… Como los malos presidentes de otros partidos.

La decepción es total. El candidato era exactamente igual, con la misma retórica de la clase política mexicana de siempre.

¡Cuánta mentira y engaño! No hemos avanzado ni un ápice, nos sentimos traicionados y engañados. La decepción se contagia, aunque algunos no creemos ni votamos por él. Generalmente esta situación de un gobierno mentiroso y corrupto se veía venir.

Y tenemos temores, partes de la decepción, tememos algo peor: que se aferre al poder e impongan una dictadura.