Primero los barrios… (29)

Por lo pronto, hasta Reforma pone a Chema como ganador de la disputa electoral por Guadalajara, veremos en breve su proyecto aplicado a la vida real. Si esto ocurre, será el sucesor de Claudia Delgadillo en seis años.

SECRETO A VOCES

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Rafael Alfaro Izarraraz

Los barrios han sido un modelo en donde, dice Chema, candidato a presidente municipal a la alcaldía de Guadalajara, es el lugar en donde existe valores comunitarios que enlaza a las familias que viven en él a través de la cultura y las tradiciones barriales de las ciudades. De qué tipo de valores hablamos: se trata de una vida familiar que viene de siglos de existencia, no se trata de un multifamiliar (dicho lo anterior con todo respeto para quienes viven en un edificio de estas características, el ejemplo lo pongo yo) cuya residencia es reciente y la propia estructura de este tipo de edificios permite un tipo de convivencia muy distinta. Las familias en los barrios se conocen desde hace siglos, y ahí se cuenta con espacios culturales, de recreación y económico reproductivos de las familias.

La “gentrificación”, explica Martínez, describe un hecho a través del cual se desplaza a la familia del barrio hacia la periferia y es uno de los grandes enemigos neoliberales de la ciudad y el barrio. Pero la expulsión de los habitantes de los barrios hacia la periferia no es sólo un desplazamiento territorial, espacial, sino un ataque al corazón de la ciudad hermanada a través de valores históricos y citadinos. Se trata de un tipo de modelo urbano que mina de manera sistemática el fondo de los cimientos culturales del barrio. La gentrificación es un desplazamiento de los habitantes del barrio, de la vecindad, cuyo espacio es ocupado por otro modelo distinto al del barrio, que es un tipo de habitación como el modelo del multifamiliar, que oferta vivienda en proyectos verticales.

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La forma en que se ataca al barrio y los cimientos de la ciudad consiste, dice Chema, en que las familias que habitan los multifamiliares son núcleos a las que se les ofrece no sólo vivir en el centro de la ciudad sino también el de “vivir” en un barrio histórico, que incrementa el valor de la vivienda. El punto es que el edificio es habitado por familias con un poder adquisitivo distinto a las que habitan el barrio (nueve y once mil es el promedio de ingreso en el barrio). Es lo mismo que ocurre en las colonias periféricas cuando a un lado se construye fraccionamiento de la clase media alta. El barrio es transformado por un tipo de cultura económica distinta a la del barrio, ante la cual poco a poco el barrio es desplazado. Es la cultura del Oxxo, el café, el Vips, frente a la tiendita por medio de la que sobrevive una familia.

El barrio es un lugar en el que entre las familias se cuidan, ayudan y echan la mano. En el Oxxo o el Vips, nadie le va prestar a un vecino los alimentos para que pueda la familia comer al final de la quincena. Ahí se paga de inmediato, pero en el barrio puede ocurrir lo contrario. A la familia propietaria de la tiendita de la esquina suelo ocurrir que, como es parte del barrio, existe confianza entre las familias que pueden pedir fiado y pagan al llegar la quincena. Puede pasar porque la familia que es propietaria de la tiendita de la esquina forma parte de la marcroestructura familiar del barrio. En el barrio, la madre de familia puede ir a trabajar y la vecina puede hacerse cargo por un tiempo del cuidado de los niños, como ocurrió con la infancia de Chema Martínez, según lo expuso.

La destrucción del barrio por políticas urbanas neoliberales tiende a profundizar las desigualdades sociales y del calor solidario del barrio, argumenta Chema Martínez. Cuando, una familia decide vender un predio de un barrio por el que le ofrecen una buena cantidad de dinero, aunque no siempre ocurre, el vecino se desplaza hacia la periferia en donde literalmente vive abandonado. Se ve ante la inexistencia de servicios públicos, básicos como banquetas, escuelas, servicios de salud, transporte, servicios espirituales y comercio a la mano. Lo anterior, porque la oferta de suelo para vivienda para los pobres es generalmente barata, pero en espacios cuya estructura está por crearse. Los ancianos ahí son unos desconocidos porque se extravía el calor familiar tradicional del barrio.

Los políticos y las políticas urbanas deben también crearse a partir de otros principios dependiendo del municipio de que se trate. Yo agrego a este punto y combino con la narrativa de Chema, con todo respeto, el principio de “Primero la periferia”. Los políticos deben conocer la ciudad no como turistas, a partir del centro de la ciudad y de su estructura más o menos consolidada a través de los años y el tiempo. Deben conocer la ciudad desde afuera hacia adentro, de la periferia al centro, del “campo” hacia el centro urbano. Lo anterior, para comprender que primero están los problemas de los pobres vistos con el lente municipal y urbano, que se ubican en los cinturones de las ciudades y grandes metrópolis. Ahí los problemas de pavimentación, banquetas, guarniciones, ciclovías, agua, vivienda, son de una dimensión que no se puede mirar en el centro de la ciudad.

En la periferia también existe solidaridad, apoyo, respeto, comunidad y una gran disposición a la lucha social, sobre todo de mujeres, que se genera y crea a partir de la necesidad sin importar si vivieron siglos sus familias en un mismo lugar, como sí ocurre en el barrio. ¿Es posible combinar primero los barrios con primero la periferia, sin duda que es posible? Debemos recordar, que una buena cantidad de los barrios si no es que la mayoría, primero fueron “periferia” y con el tiempo se transformaron en barrios de la ciudad. Otros surgieron con la colonia y la estructura urbana impuesta por la iglesia creó los barrios. Todo tiene que ver con la sensibilidad y habilidad política de quienes aplican los proyectos municipales.

Por lo pronto, hasta Reforma pone a Chema como ganador de la disputa electoral por Guadalajara, veremos en breve su proyecto aplicado a la vida real. Si esto ocurre, será el sucesor de Claudia Delgadillo en seis años.