EUA: ¿Por qué California y Nueva York tienen tanta diferencia de muertes por COVID-19?

Aunque se trata del mismo país, los decesos en las costas este y oeste discrepan enormemente, ¿la razón? El tratamiento que se dio cuando iniciaron los casos

Jorge Ávila / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Por sus condiciones geográficas, por el estilo de vida de sus habitantes y por haber tomado medidas más a tiempo, el estado de California tiene poco más de 10 por ciento de los muertos que registra Nueva York a causa del COVID-19.

A finales del mes de enero fue detectado el primer caso de coronavirus en California, importado de China. Durante ese mes se temía lo peor, ya que en febrero entraron al estado de California 8 mil 400 viajeros procedentes del país epicentro del COVID-19 a nivel global. De hecho, en ese estado de la Costa Oeste se registró el primer contagio local de todo Estados Unidos. Un caso muy distinto es el de Nueva York, donde el primer caso positivo se registró apenas el 1 de marzo.

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No obstantes que California tuvo antecedentes más tempranos de coronavirus, por el momento ha logrado evitar que los contagios se desborden, mientras Nueva York rápidamente alcanza la cifra de 76 mil contagios, muy por encima de los 8 mil 500 de California. Los críticos de esta diferenciación esgrimen que la razón es que Nueva York ha aplicado muchas más pruebas, pero esa versión se viene abajo si se considera que mientras el estado de Nueva York tenía mil 700 muertos hasta inicios de esta semana, en California, con más población, apenas había 183 defunciones. California tiene 40 millones de habitantes y Nueva York, 20 millones.

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A nivel ciudades, Nueva York es la urbe más poblada de Estados Unidos, ella sola tiene 8.6 millones de habitantes, en tanto que Los Ángeles, con todas sus áreas conurbadas, apenas rebasa los 10 millones de personas. Hasta el martes pasado, las defunciones en Nueva York ya sobrepasaban las mil personas, y en Los Ángeles apenas llegaban a 54, prácticamente el 5 por ciento.

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Según expertos, la explicación de estas abismales diferencias está en la serie de medidas que cada estado tomó y la fecha en que lo hizo, así como el estilo de vida tanto de Los Ángeles como de Nueva York, muy distintos entre sí.

“El gobernador de California predecía la semana pasada que seguramente íbamos a llegar a los niveles de Nueva York, pero esas predicciones parece que se han modificado”, señala en entrevista con El País la doctora Nadereh Pourat, profesora de Política Sanitaria en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

“Creo que California ha tomado medidas preventivas, como el aislamiento, antes que Nueva York, y la población aquí es más dispersa y eso ayuda”. No obstante, la especialista advierte que mientras California no haga pruebas generalizadas a la población no podrá saber la verdadera dimensión de los contagios.

Distintos expertos coinciden en las razones demográficas de ambas ciudades para explicar, por lo menos en parte, la diferencia de contagios y defunciones entre las “capitales” de ambas costas:

Nueva York es la ciudad estadounidense con mayor densidad poblacional, pues cuenta con 27 mil personas por milla cuadrada (2.6 kilómetros cuadrados), en tanto que Los Ángeles, a pesar de que territorialmente es muy extensa, tiene una densidad de 7 mil habitantes por milla cuadrada, superada incluso por otras ciudades californianas como San Francisco, que tiene una densidad de 18 mil personas por milla cuadrada.

Pero hay otro factor: el turismo. Mientras la Gran Manzana es una de las mecas turísticas de Estados Unidos, a la que llegan alrededor de 65 millones de visitantes al año para vacacionar en la ciudad, a Los Ángeles arriban 50 millones de personas al año, pero no se quedan concentradas en la ciudad.

Además, como ya se mencionó, está el estilo de vida de ambas ciudades, ya que Los Ángeles se ajusta más al “american way of life”, es decir, la gente de las grandes ciudades se mueve en su carro a todas partes y vive en zonas periféricas, los suburbios; en cambio, en Nueva York mucha gente vive en el núcleo de la ciudad, abarrota camiones y tren subterráneo y habita departamentos, en tanto que en California, como en tantas otras partes, millones de personas entran y salen de sus casas sin compartir entrada ni ascensor con nadie.

Pero otro factor que jugó en favor de California fue que el gobernador Gavin Newsom, desde principios de marzo, hizo cerrar comercios no esenciales, y el 17 de ese mes, los 6 condados de la bahía de San Francisco (7.6 millones de habitantes) se declararon en cuarentena, aunque sin el uso de la fuerza pública. Para el día 19, la medida se extendió a todo California con todo y cierre de colegios, aunque en muchas ciudades ya habían suspendido clases. En Nueva York el confinamiento obligatorio se declaró hasta el 22 de marzo.

Ahora el estado de California está por entrar en su tercera semana de confinamiento, y es clave este tiempo porque es donde se verá si la curva se aplana, aunque el gobernó de ese estado está preparado para el peor de los escenarios, a sabiendas de que harían falta 50 mil camas de hospital, aparte de las 80 mil con que cuenta el Estado.

Por su parte, el alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, no es nada optimista y prevé que en 6 semanas los números de la ciudad en cuanto a contagios igualen a las cifras de Nueva York.

Según previsiones del Instituto de Métricas y Evaluación de Sanidad (IHME) de la Universidad de Washington, publicadas el 27 de marzo, se calculaba que California llegara a su pico sobre el sistema de salud el 24 de abril (a 13 semanas del primer contagio) y que les faltarían 300 camas de cuidados intensivos (UCI), pero con la evolución de los casos desde el 27 de marzo, se calcula que el pico será el 28 de abril y no harán falta camas.

Para Nueva York no han cambiado las previsiones, pues se calcula que el 9 de abril (a 5 semanas del primer caso), el sistema de salud estará en su pico. Se prevé que para ese día hagan falta más de 62 mil camas para enfermos y 11 mil camas de UCI.

Según estos datos, para cuando esto termine, posiblemente en agosto, en California habrán muerto 5 mil personas por COVID-19 y en Nueva York, 15 mil enfermos.

Ya en un arranque de esperanzado optimismo, el gobernados Andrew Cuomo declaraba: “Eso es Nueva York. Esa cercanía, ese concepto de familia, de comunidad, eso es lo que hace que Nueva York sea Nueva York. Y es lo que nos hizo vulnerables. Pero esa cercanía será también nuestra mayor fortaleza y será por lo que venceremos al final del día. Se los prometo. Veo cómo Nueva York responde, cómo los neoyorquinos nos ayudamos unos a otros. Eso es Nueva York”.

Estados Unidos, sin estrategia

El paciente 0 de coronavirus en Estados Unidos llegó el 19 de enero al servicio de emergencias de una clínica de Seattle, en Washington, con fiebre y tos. Tenía 35 años y acababa de regresar de Wuhan, China. Los médicos tomaron muestras y las enviaron a un laboratorio del Centro de Control de Enfermedades Infecciosas y Prevención de Atlanta, que al día siguiente confirmó el primer caso identificado de la COVID-19 en la Unión Americana. El enfermo de inmediato fue aislado y el personal que lo atendió se protegió. El paciente ya se había recuperado el 21 de febrero, pero el 29, en la misma ciudad, se registró el primer muerto.

Hoy Estados Unidos ya supera a China en número de infecciones, lo que en un país de 329 millones de habitantes significa una ratio de incidencia mucho más baja que en España o Italia. El ritmo de aumento, aun así, apunta a una escalada rápida. Más de la mitad de los ciudadanos se hallan sometidos a diferentes grados de confinamiento, pero cada estado actúa por su cuenta, en función de la gravedad de la situación en su territorio, aunque en ocasiones también influidos por un trasfondo social y político.

Mientras California y Nueva York han pedido a sus ciudadanos que se encierren en casa, Maryland y Kentucky han cerrado los negocios no básicos, pero no han querido ordenar el encierro. Texas también ha evitado emitir mandatos generales y ha dejado la decisión en manos de los condados. Misisipi, en tanto, ha optado por una orden ejecutiva para cerrar los “negocios no esenciales”, con la atenuante de que en la lista de negocios que sí son esenciales están bares, restaurantes (incluido el servicio de comedor) e inmobiliarias. “Estados Unidos nunca será China”, argumentó el gobernador sureño, Tate Reeves, el lunes. “Estamos en contra de los modelos de dictaduras como China”, aclaró el jueves el gobernador de uno de los estados que en el siglo XIX se aglutinaron como Confederados, por lo que la postura del gobernador es hasta cierto punto previsible.

“Creo que en algunas regiones del Estado donde hay casos más esporádicos sería un problema ordenar a la población algo que les impida ganarse un salario, cuando al ir a trabajar no generan ningún efecto en lo que respecta al virus”, señaló el gobernador de Florida, Ron de Santis.

El presidente estadounidense, Donald Trump, también quiere acelerar la vuelta a la vida normal y planea emitir nuevas directrices de prevención de los contagios que diferencien los territorios con alto, medio y bajo riesgo, de tal manera que en unas zonas del país puedan entrar en funcionamiento antes que otras. El republicano explicó a los gobernadores que el aumento de la capacidad para hacer pruebas del virus en la población iba a generar un conocimiento más pormenorizado del problema. La administración de Trump emitió las primeras recomendaciones, como evitar reuniones de más de 10 personas, a nivel nacional, pero son los estados los que tienen que implementarlas.

Mientras tanto, gobernadores de los estados más castigados reclaman más intervención federal. Igual que los condados, ya que el 90 por ciento no dispone de suficientes mascarillas, kits de prueba y otros equipamientos para hacer frente a la pandemia.