Nemesio Oseguera, el joven migrante ilegal que hoy es el capo más buscado por la DEA

De migrante detenido por narcomenudeo en San Francisco a ser el capo más poderoso de México, muchos factores influyeron para que El Mencho se afianzara

Redacción / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Lo que empezó como una escisión del Cártel de los Valencia y luego como brazo paramilitar del Cártel de Sinaloa, ha cobrado, junto con el nombre de su líder, Nemesio Oseguera, alcance no sólo nacional, sino internacional.

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El Cártel de Jalisco Nueva Generación empezó autodenominándose como Los Matazetas, y pusieron su sello por primera vez en Boca del Río, Veracruz, cuando en septiembre de 2011, en distintos puntos aparecieron, en el transcurso de dos días, 42 cadáveres (35 en un solo hecho).

Así, si Los Zetas, aun siendo el ejército personal de Osiel Cárdenas Guillén, líder del Cártel del Golfo, desde el principio se destacaron por el nivel de preparación y poder de fuego mostrados, a la par de la espectacularidad de sus incursiones, el grupo liderado por Nemesio Oseguera escaló lo límites hasta entonces establecidos en la narcoviolencia que desde la primera década de este siglo se desató.

Una creencia popular indica que cuando un capo de la droga se hace famoso fuera de su feudo, se acerca el final de su carrera delictiva. Esto se hizo patente con José Antonio Yépez, El Marro, quien de liderar una gavilla de huachicoleros se erigió como líder de un cártel local que, por su participación en la forma en que Guanajuato se tiñó de rojo, se volvió un objetivo prioritario para el gobierno federal y blanco de las arremetidas del CJNG.

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Hasta hace relativamente poco, El Mencho, apodado también como El Señor de los Gallos, había tratado de mantener un bajo perfil. Esto lo ha logrado relativamente, puesto que, a diferencia de capos como El Marro o como en su momento Servando Gómez Martínez, La Tuta, quienes se convirtieron en capos mediáticos, en el caso de Nemesio Oseguera no hay videos o fotos recientes, e incluso en el último video emitido por su grupo delictivo no hay plena certeza de que él sea quien aparece, sino que todo ha quedado en teoría.

El 24 de abril de 2010, el narco en Michoacán intentó asesinar a la entonces secretaria de Seguridad Pública del estado, Minerva Bautista, disparando aproximadamente 2 mil 700 tiros de fusiles AK-47, AR-15 y de calibre 50 y escopetas. Pero luego de ese atentado, ni siquiera El Chapo del Cártel de Sinaloa, ni Heriberto Lazcano, otrora líder de Los Zetas, ni ningún otro barón de la droga, se había atrevido a un ataque como ese, hasta que, el 26 de junio de este año, el Cártel de Jalisco Nueva Generación intentó dar muerte a Omar García Harfuch, secretario de Seguridad de la Ciudad de México.

El ataque contra el jefe policiaco de la capital del país destaca porque fue perpetrado en una ciudad donde las autoridades durante años negaron la presencia del crimen organizado, y en una zona de las consideradas más seguras de la capital.

Aunque las matanzas y ataques contra cuerpos de seguridad y elementos militares ya forman parte de la vida cotidiana de provincia, donde la constante son las pugnas entre grupos delictivos por el control de todo cuanto sucede en los territorios, el atentado contra García Harfuch, del cual el propio funcionario acusó al cártel del Mencho apenas tuvo la oportunidad de tuitear, hizo que los reflectores nacionales voltearan hacia la figura del capo quien, luego de la captura y posterior extradición del Chapo, se ha convertido en el hombre más buscado en México y por el gobierno de Estados Unidos.

Pero eso no lo ha diezmado, y en reiteradas ocasiones, su grupo delictivo ha salido en videos mostrando el músculo, con potente armamento y vehículos cuyo blindaje ya no puede ser considerado artesanal. Sus hombres lo pusieron en claro en uno de esos videos: Nemesio Oseguera es “el señor Mencho”, “el patrón”, lo que lo ubica, quizá sólo al nivel de Ismael “El Mayo” Zambada, como uno de los últimos jerarcas que lideran un imperio criminal en México.

Pese a que es uno de los principales generadores de violencia en México, de él hay cuando mucho tres imágenes difundidas por la Agencia de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) y pequeños detalles del inicio de su carrera criminal.

Se sabe que El Mencho nació en Michoacán en 1966, mide 1.70 metros de estatura y es de complexión delgada, con un peso de alrededor de 68 kilos. Es hijo de una familia pobre, lo que llevó a emigrar como ilegal a Estados Unidos, donde, a los 20 años de edad, fue detenido por posesión de drogas y luego deportado. Pero regresó a la Unión Americana, y fue detenido de nuevo por vender heroína para ser deportado de nueva cuenta.

También se sabe que fue policía local en Jalisco, y que fue pieza clave en la agrupación de delictiva de Los Cuinis, sus cuñados.

Con 10 millones de recompensa: America’s most wanted

En 2010 fundó el Cártel de Jalisco Nueva Generación que, conocido como Los Matazetas, fue la vanguardia de la disputa por el Golfo de México con Los Zetas, quienes inauguraron la narcoviolencia como la conocemos hoy en día.

Como ya se mencionó, en 2011, la gente del Mencho dejó en una zona exclusiva de Boca del Río, Veracruz, en el corazón del feudo zeta, su carta de presentación: 35 cadáveres sobre el asfalto de la avenida de Ruiz Cortines. Años después, en 2015, tras un operativo fallido del gobierno federal para detener al Mencho, sus pistoleros derribaron un helicóptero militar con un lanzacohetes.

Conforme pasó el tiempo, la organización encabezada por El Mencho creció a la sombra de cárteles más conocidos, como el de Sinaloa o Los Caballeros Templarios. Así, durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, los esfuerzos se centraron en acabar con grupos delictivos como Los Zetas, Cártel del Golfo, los Beltrán Leyva, el Cártel de Sinaloa o Los Caballeros Templarios, y mientras eso sucedía, el grupo del Mencho se afianzaba poco a poco en los territorios, como una hiedra que se va incrustando hasta tener todo cubierto.

Hoy, el CJNG ha extendido su poder a casi todo el territorio nacional, exceptuando Sinaloa, último bastión del cártel que heredaron los hijos del Chapo Guzmán, quienes actualmente viven enfrentados con el fundador histórico y uno de los patriarcas del narco en el norte de México: El Mayo Zambada.

Además de apoderarse de muchos territorios a sangre y fuego, en otros lugares ha establecido filiales mediante grupos locales, que pueden seguir operando pero sirviendo al grupo del Mencho, a cambio de lo cual, el CJNG apoya con armas, influencias y sicarios.

El poder de fuego, lo despiadado de sus acciones y la expansión mediante franquicias han permitido al Mencho controlar casi todo el país, y por lo mismo, han sido la causa de que actualmente sea el hombre más buscado por la DEA, que ofrece una recompensa de 10 millones de dólares. Y es que el gobierno estadounidense ha dicho que el CJNG es “una de las organizaciones criminales transnacionales de más rápido crecimiento y que se encuentra entre los fabricantes de metanfetamina más prolíficos a nivel mundial”.

Así, la búsqueda del Mencho por parte de Estados Unidos ha hecho que desde 2019 esté activo el operativo Proyect Python, que en su versión mexicana, Agave Azul, hizo posible detener a más de 600 miembros del cártel en Estados Unidos y la congelación de mil 900 cuentas bancarias, con un total aproximado de 20 mil millones de pesos, esto mediante los oficios de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Pero El Mencho también se ha visto golpeado en su círculo cercano, pues hay que recordar que en febrero se extraditó a Estados Unidos el hijo del capo, Rubén Oseguera, El Menchito, quien en tres ocasiones se había salvado. Pero la reacción del capo no se hizo esperar y en venganza fue asesinado en Colima, junto a su esposa, Uriel Villegas, uno de los jueces que llevaron el caso del narcojunior.

Pero otra hija del capo fue detenida en Washington, Estados Unidos: Jessica Johanna Oseguera, quien había asistido a una audiencia de su hermano. A ella se le acusa de lavado de dinero.

Persuasivo como los sinaloenses, violento como Los Zetas

Según el consultor y experto en seguridad Eduardo Guerrero, el CJNG ha logrado controlar gran parte de México usando dos poderosos “argumentos”: la propensión a la corrupción en muchos servidores públicos y la violencia desmedida si no se acepta la propuesta económica: “Manejan a la perfección la ley de la plata y el plomo. Son muy buenos para corromper y muy buenos para intimidar. Antes sólo teníamos el perfil de Sinaloa, muy político, negociador; o de Los Zetas, que era muy extremo en el uso de la violencia. Pero no teníamos un cartel que se colocara en medio de estos dos extremos. Y por eso ha tenido tanto éxito en penetrar en esferas burocráticas y gubernamentales. Ya sea amenazándolos o comprándolos”, explica el analista y también columnista.

Narcoviolencia, la nueva cara del crimen

El CJNG también representa la lógica de la violencia en México, si es que las palabras “lógica” y violencia” cobran alguna coherencia al estar en la misma oración. Hasta hace unos años, México era país productor de droga y ruta de paso desde Sudamérica hacia Estados Unidos, en eso se centraban las actividades de los cárteles, que tenían territorios bien delimitados, l que les daba cierto arraigo y base social. Pero cuando las políticas antidrogas se arreciaron en Estados Unidos y, por ende, en México, las rutas y fronteras dejaron de ser puntos clave para los grupos delictivos, ya que éstos tuvieron que buscar nuevas fuentes de ingresos, además del narcotráfico.

Ese cambio de hilos llevó a los cárteles a pelear por el control de todas las demás actividades criminales, como el secuestro, la extorsión, el robo de vehículos, la trata de personas, asaltos a mayor escala, abigeato en zonas rurales, robo de combustible, narcomenudeo y narcopolítica. Por eso, además de los corredores habituales para el trasiego de drogas, los cárteles encontraron la forma de hacer redituable cualquier rincón del país.

Pero hubo otro cambio sustancial: salvo el Cártel de Jalisco Nueva Generación y en menor medida el de Sinaloa, las demás grandes organizaciones sufrieron rupturas, escisiones y traiciones, y eso generó que las luchas territoriales se convirtieran en auténticos baños de sangre para muchos estados, como Colima, cuya tasa de homicidios es de 46.36 por cada 100 mil habitantes, más alta que en Honduras, considerado uno de los países más peligrosos del mundo por la acción de las Maras.

Ayer eran paraísos; hoy, zonas de guerra

Hasta hace unos días, el CJNG mantenía una guerra abierta con el Cártel de Santa Rosa de Lima, lo que hizo que Guanajuato, un estado hasta hace un tiempo de los más seguros y prósperos del país, hoy sea el más violento de México: 4 mil 422 víctimas de homicidio hasta el mes de mayo de este año. Eso supera a estados tradicionalmente más violentos, como Michoacán, Guerrero o Tamaulipas.

El motivo de esa lucha fue el control de las actividades criminales en Guanajuato, incluido el lucrativo negocio del robo de combustible. Pero el 2 de agosto pasado, el arresto del Marro deja, según analistas, el camino libre al Mencho para, ahora sí, sentar sus reales en ese estado. Por eso, los críticos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador han cuestionado su esa detención en realidad vino a fortalecer al Mencho y su empresa criminal.

De esta forma, mientras el presidente de México insiste en la estrategia de “abrazos, no balazos”, dando algunos golpes financieros sin un combate frontal, habrá que esperar cuánto presiona el gobierno estadounidense al de López Obrador para exigir la captura del capo más poderoso de México.