Agroquímicos afectan la salud de sahuayenses

La Voz de Michoacán. Las últimas noticias, hoy.

Foto: Cortesía.

José Luis Ceja/La Voz de Michoacán

 

PUBLICIDAD

Sahuayo, Michoacán. Pese a los esfuerzos realizados desde diversos frentes, la aplicación de productos agroquímicos que resultan nocivos a la salud persiste en zonas agrícolas dedicadas a la producción de granos y berries con lo que, de acuerdo a especialistas e investigadores ha generado un crecimiento en enfermedades crónico degenerativas entre la población como Diabetes.

Principalmente, de acuerdo con estudios dados a conocer por la investigadora de la Unidad Académica de Estudios Regionales de la Universidad Nacional Autónoma de México, con sede en Jiquilpan, María Antonieta Ochoa Ocaña, en la región de Cojumatlán se comprobó desde hace al menos tres años la presencia de pesticidas en la sangre de un grupo de control en esta población, pesticidas que han generado ya un daño a nivel molecular, esto luego de que fueron presentados los resultados del rastreo de biomarcadores realizado por el Centro de Ciencias de la Atmósfera de Ciudad Universitaria.

Es de destacar que, a través de diversos foros y en diferentes canales de comunicación, la investigadora ha venido señalando que en el caso concreto de la población de Cojumatlán existe un alto riesgo de daño celular por la acción de los plaguicidas; destacó que en los estudios realizados se detectó la presencia de organoclrodados como el Dicloro Difenil Tricloretano (DDT) producto cuyo uso se ha prohibido desde hace décadas en México.

PUBLICIDAD

Es de señalar que fue durante el desarrollo de un programa de nutrición a base de amaranto con un grupo de personas con diabetes en el municipio de Cojumatlán de Régules, en los límites con el Estado de Jalisco, que la investigadora alertó sobre la presencia de organoclorados como el DDT y el Aldrín en las muestras de sangre tomadas de este grupo de control.

De tal suerte que a través de estudios realizados tanto por María Antonieta Ochoa de la UAER-UNAM como por José Luis Sefoó del Colegio de Michoacán se desprende que en las regiones Ciénega y Valle de Zamora la incidencia de casos de diabetes y cáncer están relacionados con el uso de productos agroquímicos ya que están ligados a la disrupción orgánica y, por tanto, a problemas de obesidad y diabetes.

Pese al riesgo de salud pública que esto representa, nunca se decidió al pleno del Legislativo Estatal sobre la iniciativa presentada por el entonces diputado local por el Distrito de Jiquilpan que buscaba que desde el Legislativo  se emitieran las disposiciones para que la Secretaría de Salud de Michoacán supervisara los plaguicidas y fertilizantes que se utilizan en la producción de hortalizas y granos.

Iniciativa generada a partir de las reuniones sostenidas con grupos ambientalistas de esta entidad realizada meses atrás  en la ciudad de Sahuayo en la que los especialistas expusieron las cifras y datos que expresan la magnitud del problema que representa el hecho de que en la actualidad se utilizan insumos en la producción de granos y hortalizas que están expresamente prohibidos en otros países.

En el marco de una de estas reuniones, los estudios presentados por investigadores de la Unidad Académica de Estudios Regionales de la UNAM, el Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional del IPN y la Universidad de la Ciénega, entre otros, confirmaron que los índices de casos de cáncer, diabetes y enfermedades renales estaban relacionadas al uso de productos agroquímicos que no cumplen los estándares de seguridad ni en el momento de su aplicación ni con la calidad de inocuidad al momento de su consumo final.

A más de los organoclorados como el DDT y el Aldrín, de acuerdo con José Luis Sefoó, del Colegio de Michoacán, se utilizan todavía productos como:  Azinfos metil (Gusathion), calificado como altamente peligroso y con potencial cancerígeno y mutagénico; Dicofol (Kelthane), organoclorado, moderadamente peligroso pero que puede provocar convulsiones y epilepsia;  Endosulfan (Thiodan) clorado, con persistencia de 27 a 52 semanas; EPN (Epenthion) altamente peligroso, neurotóxico y posiblemente teratogénico y mutagénico;  Ethion (Agrotion) moderadamente peligroso, irritante dérmico y de mucosas que puede ser teratogénico y mutagénico;  Oxidemeton metil (Metasistox) sistémico, tóxico a abejas, peces y vida silvestre en general, altamente peligroso; Mevinfos (Phosdrin) altamente peligroso, irritante dérmico, ocular, mucosas y del tracto respiratorio, con aplicación limitada al uso de avión; Paratión metílico (Folidol) extremadamente peligroso para animales de sangre caliente (mamíferos y aves). Extremadamente peligroso por inhalación, ingestión y rápida absorción por la piel.