Nota Roja Apatzingán. El silbatazo final había desatado la alegría. Como ocurre cada vez que la Selección Mexicana consigue una victoria importante, las calles de Apatzingán comenzaron a llenarse de cláxones, banderas tricolores y gritos de celebración. Familias enteras, jóvenes y niños salieron al Centro de la ciudad para compartir una noche que parecía destinada únicamente al festejo. Sobre la avenida Constitución de 1814, a escasa distancia del Cerro del Mercadito del Ahuate, decenas de aficionados se concentraron poco antes de las diez de la noche. La música, los cánticos y la euforia hicieron que por algunos minutos el tráfico pasara a segundo plano. Era una celebración espontánea, como tantas otras que ha vivido el municipio. Sin embargo, alrededor de las 21:40 horas, el ambiente cambió de golpe. De acuerdo con testigos, un grupo de aficionados rodeó una patrulla de la Policía Municipal y comenzó a moverla de un lado a otro, en medio del entusiasmo colectivo. Lo que para algunos parecía una travesura propia del momento habría sido interpretado por los uniformados como una agresión. Entonces llegaron las detonaciones. Los disparos, presuntamente realizados al aire por elementos municipales, rompieron de inmediato la atmósfera festiva. El estruendo silenció los gritos de celebración y los sustituyó por el miedo. En cuestión de segundos, la multitud se dispersó. Personas corrieron buscando refugio detrás de vehículos, dentro de comercios o hacia calles aledañas, temiendo que una bala perdida pudiera alcanzar a alguien. El festejo terminó convertido en una estampida. Afortunadamente, hasta el cierre de esta edición no se reportaban personas lesionadas, aunque el episodio dejó inquietud entre los asistentes y abrió cuestionamientos sobre la actuación policial durante una concentración integrada, en su mayoría, por ciudadanos que celebraban el triunfo del representativo nacional. Horas después del incidente, la presidenta municipal, Fanny Arreola Pichardo, informó que el gobierno local ya inició las averiguaciones correspondientes para esclarecer lo sucedido y determinar si existió responsabilidad por parte de los elementos involucrados. Mientras las investigaciones avanzan y se espera una postura oficial con mayores detalles, en Apatzingán la conversación dejó de girar en torno al marcador de la Selección Mexicana. La victoria quedó en segundo plano; lo que permanecerá en la memoria de muchos será el momento en que el sonido de los disparos sustituyó a los gritos de celebración y convirtió una noche de alegría en una escena de incertidumbre. Redacción / La Voz de Michoacán