El potente sedante que está siendo investigado para combatir el alcoholismo

Los científicos que llevaron a cabo el experimento dicen que la ketamina puede ser un tratamiento útil contra el alcoholismo y otras adicciones, pero que es necesario investigar más sobre la cuestión.

Foto: El Universal

El Universal/La Voz de Michoacán.
México. Una dosis pequeña de ketamina podría ayudar a los bebedores a reducir el consumo de alcohol, según un ensayo experimental de la University College de Londres, en Reino Unido.

En el experimento, la sustancia se usó para alterar los recuerdos de los 90 participantes sobre los motivos por los que bebían, y como resultado, estos no solo redujeron su consumo, sino que su impulso por ingerir alcohol disminuyó y se mantuvo así durante nueve meses.

Los científicos que llevaron a cabo el experimento dicen que la ketamina puede ser un tratamiento útil contra el alcoholismo y otras adicciones, pero que es necesario investigar más sobre la cuestión.

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¿Qué es la ketamina?

En el Sistema Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) y en servicios públicos de otros países la ketamina se utiliza como sedante, anestésico y analgésico. También tiene un uso generalizado en la sedación de animales.

Pero la sustancia, además, tiene un fuerte efecto alucinógeno, lo cual hace que también sea consumida como una droga recreativa.

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Sin embargo, ese uso puede provocar daños graves al cuerpo e incluso podría ser mortal.

Los riesgos para la salud que esa práctica podría acarrear incluyen serios problemas en la vejiga, afectación de la memoria, parálisis muscular, alucinaciones y depresión, náuseas y confusión.

¿Cuáles fueron los hallazgos del estudio?

El ensayo involucró a 55 hombres y 35 mujeres que bebían alrededor de 30 pintas de cerveza (unos 15 litros) por semana —cinco veces la cantidad recomendada— pero que no habían sido diagnosticados con alcoholismo ni tampoco estaban recibiendo algún tratamiento.

Primeramente, se les mostraron fotos de cerveza y otras bebidas y se les pidió que clasificaran qué tanta urgencia tenían por beber y cuánto placer les produciría hacerlo. Después se les ofreció una cerveza.

Entonces, los dividieron en tres grupos y cada uno siguió una de estas metodologías:

  • Se repitió el proceso, pero en lugar de cerveza se les dio una pequeña dosis de ketamina por vía intravenosa.
  • Se repitió el proceso, pero en vez de cerveza, se les administró un placebo también por vía intravenosa.
  • No se repitió el proceso. Se les dio la pequeña dosis de ketamina por vena.

Durante los siguientes nueve meses, los tres grupos consiguieron reducir el consumo de alcohol.

Pero fue el primer grupo el que logró la mayor mejora: redujeron sus hábitos a la mitad, hubo menos días en los que bebieron y, al darles una cerveza, sintieron menos urgencia y la disfrutaron menos.

¿Qué dicen los expertos?

«Esta es la primera demostración de una propuesta muy accesible. Queremos mejorar los tratamientos de las adicciones, así que ahora debemos replicar esta metodología en un ensayo clínico completo», concluyó el estudio liderado por el doctor Ravi Das, psicofarmacólogo de la University College of London.

Matt Field, profesor de psicología de la Universidad de Sheffield, dijo que el descubrimiento era «prometedor» y que «merecía más investigación».

En concreto, dijo que los próximos experimentos necesitan una muestra más amplia para así sustentar que las modificaciones en la memoria producidas por la ketamina conduzcan a una reducción sin precedentes del consumo de alcohol a largo plazo.

Por otra parte, Celia Morgan, profesora de psicofarmacología de la Universidad de Exeter, dijo que la «ketamina es una sustancia adictiva asociada con daños a la vejiga y un riesgo de accidente, así que debemos ser cautelosos cuando la usemos con pacientes susceptibles a la adicción».

De cualquier forma, destacó que «era un estudio importante que intentaba avanzar en la ciencia de la ketamina y su efecto en la memoria».