Martha Bernal La científica y bailarina moreliana, Sofía García, nos comparte su perseverancia en la academia, pero sobre todo la vida. Una joven decidida a ayudar a los demás a través de la medicina, mientras contagia con optimismo a los que la rodean. Una mente brillante que disfruta aprender un poco de todos, y abrazar la belleza de lo cotidiano. Sofí es estudiante de la Licenciatura en Biociencias del Tecnológico de Monterrey, además de haber ganado el primer lugar con su equipo en el Programa Internacional del Aire y el Espacio de la NASA 2025. Su espíritu hiperactivo y disciplinado le permite comprometerse con sus estudios sin dejar de lado sus pasiones o amistades. En conversación con Sofí, nos transmite su mentalidad y perspectiva que la lleva a atesorar hasta sus días más pesados, un esfuerzo colaborativo que no podría ser posible sin su red de apoyo. ¿Cómo te diste cuenta que querías dedicarte a la ciencia? Desde chiquita he sido muy inquieta, me encantaba el arte. Yo de chiquita quería ser bailarina profesional, pero cuando comencé a ver más materias en la secundaria, justo vi biología y me encantó, y me encantaba estudiar eso. Ya que entré a la preparatoria y comencé a ver materias como anatomía y todo lo que tenía que ver con el cuerpo humano, me fascinó entender cómo funcionaba nuestro cuerpo, cómo podía sanarse, cómo podemos sanarlo nosotros y todos los tratamientos que existían. Desde entonces, me quiero dedicar a la medicina, o a todo lo que tenga que ver con hacer una cura para enfermedades supercomplicadas de curar. ¿Cómo fue tu experiencia en el Programa Internacional del Aire y el Espacio? Es mucho trabajo en equipo en una semana muy intensa de aprendizaje. La verdad es que fue una semana increíble. La semana se dividió como en dos, en las mañanas realizábamos actividades como pilotear una avioneta, hacer entrenamiento de astronautas, scuba diving, indoor skydiving, simulaciones de misiones espaciales, investigación, cosas de ese tipo que eran más enfocadas a lo práctico. En las noches, como a las ocho de la noche que llegábamos al hotel, era trabajar en el proyecto dependiendo de la problemática que se nos hubiera presentado: a todos se nos presentó la del delay que hay de comunicación entre la Tierra y Marte, y qué hacer si existía una emergencia. Entonces, todos desarrollamos una inteligencia artificial, nos pidieron una inteligencia artificial holográfica. La nuestra era una inteligencia artificial holográfica que se dedicaba a resolver problemas técnicos, médicos y emocionales, creo que eso fue también algo que nos dio un plus, porque nos enfocábamos en hacer algo integral que pudiera asistir a los astronautas en caso de emergencias, no solamente diciéndoles qué hacer, sino también interpretando la información que hubiera en el espacio y mandándola a la Tierra para reducir el tiempo de espera, para recibir la respuesta. En cuanto a mi experiencia, la verdad es que fue una experiencia muy muy muy bonita, porque siempre digo que puedo aprender no solamente de los mentores y de los astronautas que conocimos y de las personas que trabajaban allá, sino también de todos mis compañeros, porque todos eran personas increíbles, todos eran personas supercapacitadas, superdiversas, todos teníamos carreras diferentes. Yo era la única del área de salud, entonces eso también le dio un plus a mi equipo. La verdad es que fue muy muy muy bonito, muy impresionante también, trabajar bajo tanta presión y en retos que son reales, pero suenan a ciencia ficción. Es increíble que consiguieras tantos patrocinios para llegar a este programa, ¿tú cómo crees que influye la disparidad o la desigualdad económica para poder acceder a este tipo de oportunidades? Pues la verdad es que tiene mucho que ver. Para empezar, mucha gente no tiene acceso a la educación solamente por su situación económica. Y bueno, hay gente que sí puede asistir a escuelas públicas o que pueden asistir a lugares en donde se les eduque, pero que la calidad de la educación no es la misma. La verdad es que este es un problema de todo México y de todo el mundo, en especial de Latinoamérica. Por ejemplo, acceder a este tipo de programas es un sueño para muchas personas, y la verdad es que pues casi nadie de los que fue lo pagó de su bolsa, la mayoría de los que estábamos ahí, todos íbamos con patrocinadores y buscamos la manera. Porque la verdad es que somos bastante privilegiados por haber tenido la educación y por haber tenido las oportunidades de encontrar este tipo de oportunidades, vaya. Pero aun así, pues teníamos todavía el reto económico, porque a pesar de que estábamos en una buena posición, era bastante caro el programa. Entonces sí todos tuvimos que buscar patrocinios, pero creo que cuando se te atraviesan este tipo de retos, al final se trata de buscar la manera de resolverlo, de seguir adelante, de ver qué haces, porque pues sí existe una gran posibilidad de que no se logre si no tienes el recurso. Has mencionado que quieres investigar las enfermedades crónicas o las enfermedades no transmisibles, ¿por qué el interés en estas en específico? La verdad es que siempre se me han hecho muy interesantes. Las enfermedades no transmisibles son cuatro principales aquí en México, que son la hipertensión, dislipidemia, obesidad y diabetes. Son cuatro enfermedades que la mayoría de la gente tiene; también el cáncer, pero el cáncer no es tan común y preocupa mucho. En realidad, la hipertensión y problemas cardiovasculares son la principal causa de muerte en México, no el cáncer. Entonces son enfermedades que tal vez si pudiéramos prevenir, o que tal vez pudiéramos buscar soluciones desde otros ámbitos, siento que sería muy beneficioso para la vida de muchas personas. También me interesa mucho investigar acerca del cáncer, de hecho, ahorita estoy trabajando en un laboratorio de leucemia en el que buscamos modificar células de las personas, o sea, les extraemos sangre, y modificamos sus células para conseguir una cura más accesible para estas personas. Todavía está en etapa de desarrollo, pero la verdad es que se me hace muy interesante cómo la ciencia puede resolver problemas tan, pues tan imposibles de resolver. También te gusta mucho la danza, ¿cómo manejas el balance de practicar tus pasatiempos mientras trabajas en proyectos y la universidad? Yo soy fiel creyente de que nunca debes dejar de hacer eso que tanto te apasiona. Yo empecé a bailar a los tres años, entonces la danza para mí es mi vida, es mi forma de expresarme, es mi todo, es mi personalidad, vaya. Entonces, cuando entré a la preparatoria me dijeron: "¿Baile o prepa?", y yo dije: "Pues prepa, pero no quiero dejar de bailar". Desde ese entonces decidí que iba a encontrar la manera de hacerme mis espacios. Creo que todo se trata de organización, porque si algo me enseñaba el baile y estar en el arte y estar involucrada en tantas cosas, es que la disciplina, y la dedicación, y la pasión hacen que puedas encontrar tu camino. Si de verdad quieres hacer algo, pues encuentras la manera de organizarte; por ejemplo, hay días que yo salgo a las once de la noche de la escuela, pero lo disfruto porque estoy haciendo cosas que amo y cosas que me apasionan. Muchas personas llegan a experimentar el burnout tratando de atender tantas cosas ¿nos podrías compartir algún consejo para manejar el burnout? Ay, esa es una gran pregunta, fíjate. Yo tengo una frase que le digo a todos mis amigos, que es: “Siempre hay una razón para sonreír”. Nosotros tenemos una dinámica de todos los días a las 10:39 de la noche nos contamos cinco cosas que nos hicieron sonreír ese día, o cinco cosas que se nos hayan hecho bonitas, que sean como lindas para nosotros. Entonces es desde lo más simple, como “hoy me hice un café y estaba muy bueno”, hasta: "Ay, hoy tuve una entrevista" o cosas así. Siento que sí llegó a haber algún momento en el que estaba tan saturada de cosas que estaba viva, pero no estaba viviendo. Entonces fue cuando decidí que todo lo que hiciera le quería dar un propósito, no hacer las cosas solo por hacerlas, sino por aprender algo, por sacarle algo, porque lo disfruto. Eso es lo que yo le diría a la gente, que hagan las cosas, pero con un propósito, con un sentido, con una razón, y pues intentar sacarle lo más, aunque sea algo superpesado, saber que de eso le estás sacando algo, saber que en algún momento te va a servir; y a veces hay cosas que tienes que hacer aunque no te gusten, pero aun así estar consciente de que también tienes una gran oportunidad de estar ahí. Tú siendo una mujer muy joven en las ciencias, ¿me puedes contar tu experiencia desde la parte del género? Justo me han hecho esta pregunta y no me ha tocado como tal ser discriminada o que no me permitan hacer cosas por mi género. La verdad es que creo que he estado en ambientes muy protegidos y muy conscientes; pero sí me ha tocado, pues en muy pequeña medida, que hagan de menos mis habilidades, no solamente por ser mujer, sino por ser joven: que crean que no puedo estar en esas situaciones, que no puedo estar en esos lugares, que no se me tome en serio. Pero la verdad es que a grandes escalas, no me ha tocado afortunadamente. Pero fíjate que sí, por ejemplo, en el programa de la NASA sí era mayoría de hombres. En muchos de los ámbitos en los que me desarrollo de ciencia siempre son casi todos hombres. En medicina, en mi carrera casi no, somos casi puras mujeres; pero yo estoy involucrada en un equipo de competencias de aviones, estoy como mentora en grupos de robótica, estoy en muchas cosas y en todos son puros hombres, casi, casi. Entonces me sorprende bastante, pero hasta eso, con los que me ha tocado han sido muy respetuosos y no me han hecho de menos, sino como: "Ah, bueno, si no sabes, te enseño". Cita: Una vez me preguntaron: "¿Qué quieres que nadie olvide de ti?" Y yo: "Mi sonrisa". Porque creo que la felicidad es algo que se puede compartir y se puede contagiar, me gusta inspirar a la gente a que sueñe y a que disfrute su vida, porque creo que la vida es bonita si tú le buscas lo bonito.