Tener más de 2 parejas sexuales prematrimoniales puede favorecer un matrimonio feliz

Wolfinger sugiere que esto se debe a que las relaciones sexuales prematrimoniales se han vuelto más aceptables.

Foto: El Universal

Agencias/La Voz de Michoacán.

En Estados Unidos, en el patio del colegio, se canta habitualmente una canción que dice así: Primero viene el amor, luego el matrimonio, luego los bebés. (Seguro que alguna vez la has oído en alguna serie).

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Desde muy temprana edad recibimos mensajes directos y no tan directos que nos enseñan el orden natural de las relaciones entre niños y niñas que llevan un mensaje implícito claro: no hay que tener relaciones sexuales hasta el matrimonio.

Sin embargo, las normas sociales han cambiado en las últimas décadas y el sexo prematrimonial se ha vuelto cada vez más común entre los jóvenes, incluyendo el sexo ocasional con parejas esporádicas, fuera de ningún tipo de relación.

¿Influye este cambio en la estabilidad posterior de los matrimonios? Investigadores de la Universidad de Utah analizaron si el sexo prematrimonial influye en la probabilidad de divorcio de una pareja. La respuesta final: depende. ¿Quieres saber de qué depende?

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El estudio, publicado en el blog del Instituto de Estudios Familiares, encontró una tendencia sorprendente: las mujeres con exactamente dos parejas sexuales prematrimoniales tienen tasas de divorcio consistentemente más altas que las mujeres que han tenido de tres a nueve parejas sexuales.

“En resumen, si vas a comparar a tu futuro esposo con tus exparejas, es mejor tener más de uno con quien comparar”, explica Nicholas H. Wolfinger, profesor del Departamento de Estudios de Familia y del Consumidor de la Universidad de Utah.

Wolfinger analizó la tasa de divorcio tras cinco años para más de 10.000 mujeres, y tomó en cuenta la cantidad de parejas sexuales que las mujeres reportaron tener antes del matrimonio.

Luego los dividió en las tres olas más recientes de la Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar en base a la década en que se produjo el matrimonio, recolectada en 2002, 2006-2010 y 2011-2013.

Como era de esperar, las mujeres jóvenes que se casaron en los últimos años tienen mucha más experiencia sexual antes del matrimonio que sus contrapartes de décadas anteriores.

Wolfinger sugiere que esto se debe a que las relaciones sexuales prematrimoniales se han vuelto más aceptables.

Según el Instituto Kinsey, a los 21 años, el 85% de los hombres y el 81% de las mujeres en los EE UU ha tenido relaciones sexuales. Comparando esto con la edad promedio del primer matrimonio en este país -27 años para las mujeres y 29 para los hombres-, la mayoría de las personas tienen relaciones sexuales antes del matrimonio, y también se casan más tarde.

En la década de 1970, las mujeres tenían cuatro veces más probabilidades de casarse vírgenes (21%) en comparación con la de 2010 (5%). Es decir, ha habido un descenso notable en el porcentaje de mujeres que se casan teniendo solo una pareja sexual. Mientras que más de la mitad de las novias eran vírgenes o habían tenido solo una pareja sexual a fines de la década de 1980; esto se podría aplicar solo al 28% de las mujeres en el año 2010.

Wolfinger encontró una fuerte correlación entre las tres cohortes: las mujeres que se casaron vírgenes tuvieron las tasas de divorcio más bajas con diferencia. En la década de 1980, el 11% de los matrimonios vírgenes (por parte de las mujeres) terminó en divorcio dentro de los cinco años primeros. Esta tasa disminuyó al 8% en la década de 1990, y luego cayó de nuevo al 6% en la década de 2000. Del mismo modo, las mujeres con las tasas de divorcio quinquenales más bajas son las que tenían una sola pareja antes del matrimonio.

Durante las décadas de 1980 y 1990, las tasas de divorcio más altas tras cinco años se observaron entre quienes tenían dos parejas sexuales, especialmente en la década de 1980, cuando estas mujeres tenían tasas de divorcio del 28%. Sorprendentemente, una tasa mucho más alta que aquellas que tenían diez o más parejas sexuales prematrimoniales, con una tasa del 18%.

Sin embargo, en la década de 2000 esto dio un giro sorprendente: las mujeres con diez o más parejas sexuales prematrimoniales tenían las tasas de divorcio más altas tras cinco años (33%). Es decir, puede que tener demasiadas parejas sexuales previas tampoco sea bueno para la estabilidad matrimonial posterior.

Sin embargo, la mayor sorpresa es que esto solo se aplica a los últimos años ya que, anteriormente, las mujeres con dos parejas antes del matrimonio eran las que tenían las tasas de divorcio más altas.

¿Entonces, qué significa todo esto?

El estudio de Wolfinger tiene varias limitaciones. Por ejemplo, no tuvo en cuenta el comportamiento sexual de los hombres en los matrimonios, y sus efectos sobre el divorcio. Solo se tuvo en cuenta la conducta sexual de las mujeres, como si fueran las únicas responsables de ayudar o dañar un matrimonio.

Del mismo modo, un estudio de 2014 del National Marriage Project encontró que tener parejas sexuales múltiples antes del matrimonio puede llevar a matrimonios infelices más adelante, pero no por las razones que estás pensando. Los investigadores plantearon la hipótesis de que tener más experiencia puede aumentar nuestra conciencia sobre otras posibles parejas. En otras palabras, las personas que han tenido un número significativo de relaciones previas pueden sentirse satisfechas más fácilmente cuando no están en relaciones serias y menos cuando sí lo están.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que quienes evitan el compromiso pueden encontrar más fácil tener más parejas sexuales, pero sentirse menos felices al dejar este comportamiento. Por lo tanto, no es el hecho de que tengan más parejas lo que los hace menos felices, es su incapacidad para comprometerse.