Expone Museo del Prado por primera vez "Retrato de Felipe III"

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Ciudad de México. El Museo del Prado expone por primera vez en sus salas el "Retrato de Felipe III" de Velázquez, obra donada por William B. Jordan a American Friends of the Prado Museum, institución que la ha depositado en la pinacoteca española.

La obra se muestra en la antesala de la gran galería central del Prado, junto a "Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando", de Tiziano, que se exhibe por primera vez ahora tras su restauración realizada con el apoyo de la Fundación Iberdrola España como miembro benefactor del Programa de Restauración del Museo.

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Esta obra colgaba en el mismo lugar (Salón Nuevo del Alcázar) que "La expulsión de los moriscos", de Velázquez, pintura relacionada directamente con el depósito, ya que el retrato de Felipe III fue realizado para esta composición.

Esta donación y depósito en el Prado contribuye a completar el discurso de Velázquez como retratista real, ya que se trata de una pintura inédita para la investigación y que permitirá arrojar luz sobre una de las obras capitales del comienzo de la etapa cortesana del pintor, "La expulsión de los moriscos".

La atribución de esta obra a Velázquez descansa sobre tres pilares: el análisis estilístico, sus características técnicas y su relación con "La expulsión de los moriscos".

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La obra tiene significativas afinidades con los retratos reales que hizo Velázquez entre 1627 y 1629, como "Felipe IV de pie".

Esto es, el uso de las sombras para modelar el encuentro del cabello y la piel, la organización expresiva del rostro a través de una trama de sutiles puntos de luz, el modelado de la boca y su entorno, con los labios construidos mediante delicadas variaciones en la intensidad del carmín, y el mentón con un ligero hundimiento.

Esas características se alejan del estilo de los retratistas de Felipe III, como se aprecia en la comparación del boceto con el Felipe III de Vidal.

Los análisis técnicos revelan usos comunes a los de Velázquez entre 1623 y 1629, como el empleo de una imprimación oscura, una técnica parecida para encajar los perfiles de la figura y un tipo de lienzo similar a los de esta época.

La comparación con "El infante don Carlos" permite apreciar un tipo de fondo similar, en el que se juega con los tonos rojizos de la preparación, matizados por toques oscuros, que van creando una superficie de cierto dinamismo.

Velázquez no llegó a conocer a Felipe III, muerto en 1621, y para hacerse una idea de su rostro acudió a retratos ajenos. Este lienzo sería el ensayo previo que permitió al pintor fijar una imagen del monarca.

Esto justifica su carácter abocetado, que habla de él como instrumento de trabajo antes que como pintura con finalidad en sí misma.