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Buscan colocar en memoria de EUA matanza de mexicanos en Texas

12 de abril, 2015

admin/La Voz de Michoacán

internacional120415-texasUn grupo de historiadores hispanos lanzó el Proyecto “Negándose a Olvidar”, para colocar en la memoria pública de Estados Unidos las matanzas de mexicanos registradas a manos de los “Rangers de Texas” entre 1910 y 1920 con investigaciones que revelan la existencia de un oscuro capítulo histórico de limpieza étnica.

De 1910 a 1920, los Rangers o vigilantes mataron a cientos, posiblemente a miles, de mexicanos y tejanos de origen hispano residentes del sur de Texas. Algunas de las víctimas eran bandidos o revolucionarios mexicanos que delinquían en el lado estadunidense, pero muchos de ellos fueron personas inocentes atrapadas en el fuego cruzado.

El grupo, constituido por seis académicos, creó el sitio en internet “RefusingtoForget.com”, para asegurarse de que este capítulo de la historia sea difundido y esté accesible al público.

Los promotores de la iniciativa han convencido también al Museo de Historia Estatal de Texas Bob Bullock de montar en enero próximo una exposición acerca de la época, incluyendo los asesinatos registrados.

Además, los especialistas persuadieron a la Comisión Histórica de Texas para erigir marcadores conmemorativos, en los sitios en que ocurrieron las principales matanzas, de un conflicto que enfrentó a texanos contra los “tejanos”, como se les conoce a los residentes de Texas de origen mexicano.

“Esta parte de la historia importa porque el Estado nunca ha asumido la responsabilidad”, dijo Mónica Martínez, profesora asistente de estudios americanos y étnicos en la Universidad Brown, una de las académicas que conforman el grupo promotor de la iniciativa.

Los historiadores aún no se ponen de acuerdo en el número de personas que murieron durante este periodo, pero se cree que entre 300 y cinco mil estadunidenses de origen mexicano fueron asesinados.

Juan Morán González, profesor asociado de Inglés en la Universidad de Texas en Austin y miembro del grupo investigador, dijo que la gran disparidad se debe a la “naturaleza extralegal de la violencia y los intentos de sus autores por no dejar ningún registro oficial incriminatorio.

Múltiples historias de asesinatos individuales se han ido pasando a través de las familias hispanas, pero este periodo no ha llegado a los libros de texto ni se instruye sobre el mismo en las escuelas públicas de la entidad.

A principios de siglo pasado, los Rangers constituían la fuerza policiaca personal del gobernador en turno. En 1910 la corporación estaba formada únicamente por 13 integrantes y no era apoyada por la legislatura estatal.

Sin embargo, la inestabilidad que comenzó a registrarse en la frontera a raíz de la Revolución Mexicana provocó que fueran contratados cientos de Rangers, de forma que en 1918 ya había unos mil de ellos.

Los Rangers carecían de reglas y regulaciones. Sus filas estaban conformadas por hombres de distintos orígenes que recibían escaso sueldo y que estaban a la voluntad caprichosa del gobernador. Ninguno de ellos recibía placa o insignia oficial a no ser que la solicitara personalmente a algún joyero.

Alrededor de 1915, los Rangers fueron enviados a deshacerse de los revolucionarios mexicanos percibidos en Texas como alborotadores. Sin embargo, de acuerdo con los historiadores, los Rangers y demás autoridades mataban a cualquiera que consideraran sospechoso.

La situación llegó a tal grado que en 1919, la legislatura de Texas se vio forzada a intervenir, e investigó algunas de las matanzas, tomó testimonio de los residentes locales y ordenó que las filas de los Rangers fueran reducidas en número.

El proyecto de “Negándose a Olvidar” retoma parte de las investigaciones realizadas por otros historiadores y aporta también nuevos datos.

En los últimos 15 años, se han escrito dos libros y se ha producido un documental para relatar este episodio de la historia.

Benjamín H. Johnson, profesor de historia de la Universidad Metodista del Sur (SMU) en Dallas, escribió un recuento de algunas de las masacres en su libro “Revolución en Texas: Cómo una Olvidada Rebelión y su Sangrienta Represión Convirtió a Mexicanos en Americanos”.

El segundo libro, “Los Rangers de Texas y la Revolución Mexicana: la Década Sangrienta 1910-1920”, los historiadores Charles H. Harris y Louis R. Sadler detallan historias personales y recuentos de las actividades de los Rangers que muestran la existencia de una “sangrienta guerra”.

Algunos de los testimonios relatados en ambos libros cobran vida en el documental “Border Bandits” (Bandidos Fronterizos) escrito, dirigido y producido por Kirby Warnock. El documental se basa en una historia que le fue narrada por su abuelo Roland Warnock.

El abuelo le contó haber presenciado que un grupo de Rangers mató a dos mexicanos desarmados y que fue él quien se hizo cargo luego de enterrar los cadáveres en una tumba que aún hoy en día está marcada.

Warnock pasó cinco años rastreando la historia de los descendientes de esas dos víctimas y encontró a varios de sus nietos que confirmaron lo narrado por su abuelo.

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