Olimpia Coral, en pie de lucha: “Juzguemos a las empresas y a su algoritmo patriarcal”

En el mundo, 90 % de las víctimas de violencia digital son mujeres, por lo que la activista Olimpia Coral llama a no detener la lucha.

Foto: EFE

Redacción / La Voz de Michoacán

Ciudad de México. Tras más de una década liderando la lucha contra la violencia digital e inspirar una ley nacional que lleva su nombre, la activista mexicana Olimpia Coral Melo admite que “encabezar” esta causa la llevó a “renunciar a su propia libertad”, pese a ello, reconoce la importancia de no parar y de seguir denunciando internacionalmente al “algoritmo patriarcal”.

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“No podemos pensar que la ley lo arregla todo (...) pero la violencia digital ya no es ocurrencia de las feministas: lo dice el Estado”, afirma a EFE Coral Melo, quien ha luchado junto con mujeres de distintos países de América Latina para que, al igual que en México, se sancione hasta con seis años de cárcel la difusión no consentida de imágenes de contenido sexual e íntimo.

La impulsora de la Ley Olimpia, replicada en 39 legislaciones estatales de México y Latinoamérica, celebra que este tipo de violencia sea reconocida por las Naciones Unidas y por la Organización de los Estados Americanos (OEA), además de su propia vida, pues a los 18 años estuvo en riesgo de perderla luego de que un exnovio difundiera un video sexual suyo en internet.

Foto: EFE

Tras la aprobación de este conjunto de reformas en 2021, el nombre de Olimpia resuena en las marchas feministas, en su documental dirigido por la mexicana Indira Cato y en los recintos de Palacio Nacional, donde por primera vez una mujer, Claudia Sheinbaum, ocupa el máximo cargo del Poder Ejecutivo.

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En un mundo donde el 90 % de las víctimas de violencia digital son mujeres, la activista de 35 años mira con “esperanza” el que lleguen mujeres a la presidencia del país, sin embargo, advierte que las funcionarias no están exentas de la “misoginia interiorizada”.

Enfrentar al algoritmo 

La activista destaca que el gobierno de México tiene la oportunidad de que, durante la discusión del tratado de libre comercio con EE.UU. y Canadá (T-MEC), se debata sobre la “economía global digital”, que con el apoyo de las grandes empresas tecnológicas, está “deshumanizando” la realidad al privilegiar “el comercio de los datos”, dejando atrás los derechos humanos.

Desde una posición crítica, Coral Melo también analiza los retos de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), elegida por voto popular en 2025.

A su juicio, en el aparato judicial persiste una “colisión de impunidad”, y una falta de “conciencia de género” entre los jueces, quienes, frente a los retos actuales, deberían estar preparados para atender casos como la usurpación de identidad mediante inteligencia artificial, la creación de marcos jurídicos que protejan “los neuroderechos” o el reclutamiento de mujeres por parte del crimen organizado en redes sociales.

En pie de lucha 

“Los mensajes siguen llegando y la exigencia sigue existiendo”, subraya la defensora de derechos humanos, quien relata que todos los días recibe en sus redes sociales cientos de mensajes de mujeres que piden auxilio ante el acoso sistematizado por el “algoritmo patriarcal”.

Ante la persistencia de esta violencia, Coral Melo se pregunta qué entidad regional o estatal tendrá el valor para enfrentar y “responsabilizar a estas empresas digitales”, entre las que señala a Meta y Google.

Mientras no haya respuesta, asegura que alzará la voz por las 10 millones de mujeres que han sufrido violencia digital en México y por todas aquellas que habitan en internet, para que sepan que “su cuerpo desnudo” compartido sin consentimiento es un crimen que provoca “repercusiones” físicas y psicológicas.

“El hecho de saber que pueden ir a denunciar y exigir justicia, que sí tiene un nombre esta violencia, me hizo entender que lo que hicimos juntas valió la pena”, sentencia.

El lado más “humano” de la lucha de Olimpia Coral Melo fue documentado por Cato, quien desde 2020 acompañó con su cámara el recorrido legislativo y social de este proyecto, que hoy es un movimiento internacional.

“Para nosotras era importante mostrar la otra cara de la lucha, que no todo era festejo”, dijo la directora sobre el largometraje, que se estrenará el próximo 6 de marzo en salas mexicanas y llegará a España ese mismo mes durante el festival de cine de Málaga.