Emiliano Medina La Copa del Mundo ha llegado a México y, con ella, una de las historias más curiosas del deporte: robos, réplicas y un perro que salvó el trofeo más famoso del planeta. Durante un par de semanas, el ansiado trofeo recorrerá el país antes de ir a Estados Unidos y Canadá para, finalmente, regresar a territorio azteca para la inauguración del Mundial de Fútbol. Este recorrido es un buen pretexto para analizar la historia del que es el trofeo más emblemático del deporte mundial. El primer trofeo fue llamado Jules Rimet en honor al presidente más emblemático que ha tenido la FIFA. Rimet fue el tercer presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación. Durante su periodo, de 1921 a 1954, se celebraron las primeras cinco ediciones de los Mundiales de fútbol. El formato original constaba de 30 centímetros; hecho de oro, plata y mármol, tenía un peso de cuatro kilogramos e ilustraba a Nike, la diosa griega de la victoria. Las antiguas reglas dictaban que, cuando una selección ganaba el Mundial en tres ocasiones, tenía el derecho de quedarse con la copa permanentemente en su país. Esto ocurrió cuando Brasil ganó su tercer mundial en México 1970. Brasil se quedó con el trofeo, que en 1983 fue robado de las instalaciones de la Confederación Brasileña de Fútbol para ser fundido y vendido como oro. La copa que hoy tiene Brasil es una réplica del trofeo original. La primera vez que el trofeo original fue robado ocurrió en Inglaterra en 1966. Tan solo unos días antes de la inauguración del Mundial, cuando la copa se exhibía en el Westminster Central Hall de Londres, los guardias se percataron de que las cerraduras habían sido forzadas y la copa había desaparecido. Inglaterra estaba a punto de inaugurar su Mundial… sin la copa. A los pocos días llegó una nota al presidente de la Asociación de Fútbol, Joe Mears, en la que el ladrón reclamaba 15,000 libras a cambio del prestigioso trofeo. Se acordaron una fecha y hora para hacer el intercambio. En el acto, el ladrón fue arrestado, pero dijo sólo ser intermediario, a la vez que aseguró desconocer el paradero del trofeo. Pocos días después del robo, el perro Pickles – un collie blanco y negro – encontró el trofeo envuelto en periódico mientras daba un paseo con su dueño. Pickles fue invitado a la celebración del campeonato y a su dueño, David Corbett, le dieron un cheque con 6,000 libras como recompensa. Hoy, el collar de Pickles está en el Museo Nacional del Fútbol de Manchester. Es recordado como el perro que salvó el Mundial. Desde 1974, el formato del trofeo ha sido el mismo y las reglas de la FIFA han cambiado. Argentina y Alemania han ganado en tres ocasiones desde que se utiliza el nuevo diseño. Sin embargo, la FIFA cambió las reglas en esa edición y ahora el trofeo original siempre se quedará en la sede de la FIFA, independientemente del número de ocasiones en que gane una selección. Ya no se repetirá un robo como el ocurrido en Brasil en 1983. Hoy, cada vez que una selección gana un Mundial se le entrega una réplica del trofeo original. Es un momento excepcional para verlo de cerca y aprovechar que el diseño original de 1974 se encuentra en nuestro país. Difícilmente regresará a territorio azteca hasta que el país vuelva a organizar otra Copa del Mundo. Emiliano Medina, aspirante a maestro en Ciencia Política por el CIDE, frustrado director técnico de fútbol. emilianomedina19@outlook.es