Corpus Christi en Tzintzuntzan: Tradición y fe purépecha

Tzintzuntzan vive la tradición purépecha con procesiones, platillos típicos y el emocionante palo encebado en este jueves de Corpus.

Habitantes de Tzintzuntzan celebran el jueves de Corpus.
El Corpus Christi en Tzintzuntzan es una muestra del profundo arraigo de las costumbres purépechas en Michoacán. Foto: Omar Cuiriz.

El emblemático Atrio de los Olivos se transforma en el punto central del jueves de Corpus, una de las festividades religiosas más esperadas en este Pueblo Mágico, donde los diferentes gremios que integran la comunidad se reúnen para realizar procesiones y ofrendas. La identidad purépecha cobra vida a través de sus tradiciones milenarias.

Esta celebración católica incluye desfiles y procesiones de pescadores, popoteros, huacaleros, alfareros, transportistas, tablaqueros, cargueros, agricultores y comerciantes,

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Este día, cada gremio alista grandes cazuelas de barro y cobre sobre leña para preparar caldo de pescado, mole, carnitas, atoles, mole y otros platillos típicos de la región, y previo a la misa purépecha, reparten la comida a las cientos de familias que se reúnen en el emblemático Atrio de los Olivos.

Se trata de un acto generoso en el que los gremios agradecen por el trabajo y las ganancias que recibieron durante el año que transcurrió.

Después de la celebración eucarística, se va bendiciendo gremio por gremio para que tengan otro año de bendiciones y buenas cosechas.

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La dadivosidad continúa más tarde cuando se realiza el rejuego, donde uno tras otro, los grupos lanzan al aire y a una emotiva muchedumbre juguetes, ollas, cazuelas, fruta, pan y otros artículos.

Los pobladores recibieron bendiciones durante el año, y ahora las comparten entre ellos.

Foto: Omar Cuiriz

Caída la noche, los pobladores de Tzintzuntzan se reúnen alrededor del emocionante palo encebado, donde los más jóvenes se animan a subir para alcanzar los premios a unos 40 metros de altura.

Lo hacen incansablemente entre risas, destreza y regaños. Colocan tierra sobre sus manos para ir quitando el cebo y poder escalar con mayor facilidad. En la cima los espera una carretilla para las cubetas y dinero.

El Corpus Christi es una celebración de fe y la alegría. Este pueblo mantiene viva esta tradición, como tantas otras lo que lo convierte en uno de los pueblos purépechas con más arraigo a sus costumbres.

Omar Cuiriz / La Voz de Michoacán