La inestabilidad geopolítica y las guerras están poniendo a prueba la capacidad y la voluntad de la UE de defender un sistema regido por normas y respetuoso con los derechos fundamentales, justo cuando Estados Unidos ha dejado de ser un aliado en esa batalla y muchos ciudadanos han visto caer su calidad de vida. "En un momento en que los cimientos más básicos de los derechos, la democracia y un orden global que respete las normas se están tratando como algo opcional en la escena internacional, los que defienden los derechos deben unirse", señala la directora de la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) de la Unión Europea (UE), Sirpa Rautio, en su informe de 2025. El documento analiza los principales desafíos en materia de derechos de la UE, desde la crisis de la vivienda a la expansión de los discursos de odio en redes, a la explotación de inmigrantes, el racismo, la violencia contra las mujeres o la discriminación por la orientación sexual. La FRA hace un diagnóstico preocupante: los sistemas democráticos se están debilitando, y muchos ciudadanos sufren el aumento del coste de la vida. Y plantea soluciones: la unidad de quienes defienden los derechos y que los países de la UE apliquen decididamente los principios, los tratados y las normas. Valentía ante retrocesos "Debemos encontrar el valor para hacer frente a los intentos de aumentar la desigualdad, perpetuar las dificultades y menoscabar los derechos conquistados con tanto esfuerzo", afirma Rautio en el informe, presentado en Viena, donde tiene la FRA su sede. En declaraciones a EFE, la jurista finlandesa se refiere al cambio que ha supuesto el regreso a la Casa Blanca de Donald Trump, y a su giro en las políticas de derechos humanos, desde la prudencia de su cargo al frente de una agencia que ciñe su actividad a la UE y que no puede opinar de lo que ocurre fuera. "Es de conocimiento general que, en cierto modo, (los EEUU) han abandonado el enfoque multilateral, dejando de apoyar las iniciativas de pacificación de la ONU y, por supuesto, desafiando abiertamente también la diversidad y la igualdad; y todo esto a la luz pública", señala Rautio sobre ese cambio. La responsable de la FRA afirma que "se ha perdido un aliado importante, al menos por ahora, para lo que viene a ser el mundo liberal", pero niega que la UE se haya quedado sola en la creencia de que hay que defender el sistema de derechos. El informe de la FRA se refiere a las prohibiciones de entrar al país dictadas por Estados Unidos contra varios políticos y activistas europeos debido a su defensa de la ley europea que busca proteger el espacio digital, y también a las reticencias de las plataformas estadounidenses como META o X a colaborar en esa tarea. También deja claro que la UE no está simplemente "a merced de esas influencias" y pone el ejemplo de cómo, pese al apoyo de la Administración Trump, el ultranacionalista Viktor Orbán acabó perdiendo las elecciones en Hungría en abril pasado. En clave ya puramente interna, Rautio afirma en el informe que en Europa ha habido reformas legislativas que no son meros cambios de procedimiento, sino que afectan a la igualdad y son retrocesos en el Estado de derecho que "dañan la democracia y los derechos que ésta protege". El informe se refiere, por ejemplo, al cambio constitucional en Eslovaquia que perjudica a las personas LGBTI o a las restricciones en Letonia, Lituania y Polonia a las solicitudes de asilo en su frontera con Bielorrusia, y cuestiona el uso de paquetes legislativos únicos en la UE para modificar múltiples normas simultáneamente. Cimientos fuertes Con todo, la directora de la FRA se muestra optimista y recuerda que la UE tiene unos cimientos fuertes y que hay que trabajar desde ellos en la aplicación de las normas y los tratados que defienden el Estado de derecho. Eso sí, reconoce que a veces esos valores no se reflejan en la realidad, y que puede haber lagunas entre los tratados y su aplicación. Y pide a los países y a las instituciones de la UE, a los políticos, a los juristas y a la sociedad civil que, pese a los desafíos, afiancen la confianza en los valores de la UE. "Debemos encontrar el valor para hacer frente a los intentos de aumentar la desigualdad, perpetuar las dificultades y menoscabar los derechos conquistados con tanto esfuerzo", señala Rautio. "La FRA insta a la UE y a sus Estados miembros a aplicar la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE como norma jurídica, y a renovar su compromiso con los valores fundacionales", concluye.