Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán Las secuelas del cautiverio y del manejo inadecuado acompañarán de por vida al cachorro de jaguar asegurado recientemente por las autoridades en Michoacán, así lo informó el director del Zoológico de Morelia, Julio César Medina Ávila. Detalló que el ejemplar presenta problemas óseos, obesidad y displasia de cadera derivados de haber sido separado de su madre de manera prematura. Además, advirtió que en la entidad se recuperan cada año entre cinco y diez grandes felinos mantenidos ilegalmente como mascotas, una cifra que, dijo, refleja la persistencia del tráfico y posesión ilegal de estas especies, así como la necesidad de fortalecer la conciencia social sobre su conservación. Un proceso de recuperación que tomará años El funcionario explicó que el jaguar fue destetado apenas unas semanas después de nacer, cuando debió permanecer con su madre hasta alrededor de los ocho meses. “Revertir los daños del jaguar es de años” Añadió que la densidad ósea del felino es muy baja y que las malformaciones ocasionadas por una alimentación y cuidados inadecuados permanecerán durante toda su vida. Destacó que el ejemplar deberá mantenerse siempre en un peso controlado para evitar mayores afectaciones a su movilidad y calidad de vida. Reubicación y prevención El director indicó que, en acuerdo con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, el jaguar ya fue trasladado a otro zoológico especializado. La medida, explicó, permitirá al Zoológico de Morelia mantener capacidad para recibir nuevos ejemplares que eventualmente sean asegurados por las autoridades. Aprovechó para insistir en que la sociedad debe dejar de adquirir fauna silvestre. “No se deben comprar, no se deben tener cualquier persona, no son mascotas”, enfatizó. Recordó que la legislación no permite la tenencia particular de jaguares y que únicamente unidades de manejo, zoológicos o reservas debidamente autorizados pueden albergarlos. Medina Ávila señaló que un felino adulto de gran tamaño consume diariamente entre ocho y diez kilogramos de carne magra, además de suplementos nutricionales, y requiere recintos de al menos 300 a 400 metros cuadrados para garantizar su bienestar. Mantenerlos en espacios reducidos o sin una dieta adecuada, advirtió, constituye maltrato animal.