Jesús Morales Jiménez, colaborador La Voz de Michoacán Conocí a Esteban Sevastian Valencia en el pequeño rancho de Las Encinillas, una comunidad generosa y humilde. Él aún muy joven, pero ya atisbaba un humanismo, carácter firme y seguro de sí mismo. Actualmente es un gran escritor de temas relevantes de la cultura p’urhepecha, sus estudios como Licenciado en Ciencias Teológicas y Filosóficas le han integrado una forma particular de interpretar nuestra cosmovisión p´orhé. Su oficio de escritor es auténtico y creativo; plasma e inspira desde una realidad que él vive y experimenta en su entorno cultural. Adentrarse en las 17 narraciones que contiene el libro de Aguaturmas blancas, cuentos p´urhépecha, es encontrarse con la historia, la cultura, las creencias y las formas de comunicación que existe entre los p´urhépechas. ¿Cómo no poder apreciar o admirar el libro? “Allá metido en el monte, entre los árboles, hay una casa de palos de limosnillo y barro. Dentro de la casa hay un fogón de tres piedras, maíz, frijol y un petate donde duerme don Arcadio, su nieto, las pulgas y un gato”. Se puede decir que es una casa de material común, pero se trata de una construcción prehispánica, confortable, térmica, de palitos y barro o lodo. El escritor da un sentido de pertenencia a la cultura. “Hay, Toñita, ese hombre no me ayudó cuando estaba vivo, menos ahora que está muerto”. Además, no quería, sentía gusto por dejar el cuerpo. “Ese Ramón nomás me hizo tres chamacos y corrió al panteón”. La dura realidad de la mujer en el entorno; que ha sabido abrirse camino, callada, detrás de un fogón. Esteban hace uso de técnicas literarias para acercarnos a los usos y costumbres de los pueblos p´urhépecha, nos traslada a distintos escenarios, al drama, al suspenso, a la reflexión, a la religiosidad, incluso al artificio y la comedia, este compendio de cuentos es pues, una ventana donde otras culturas pueden conocer, comprender y enriquecerse de nuestras tradiciones, costumbres, creencias del pasado y presente de nuestras comunidades y de la región. Uerandu jupindi Uani uexurhini arhijtsïkpsti, tata fray Jacobu Dacianu i echeri anapuechani, ka ioni jimpo jakajkutarhaspti; ka isï juramuspti enka uandikupkiksï iaminduchani tata diosïchani enka komarhiauakaksï ka kuttarhu jiskauakaksï. K’eri jurhiatikua uénaspti misu jinkoni ka tásikua kunkuarhinhaspti ka enteru iretarhu jamasptiksï tata diosïchani tántsani ka kumanchekuacharhu itsï ochakata atanskasptitsï itukua jinkoni pa pimbinha tasäni. Kurhitasptiksï iaminduecha jakajkuechani tiosï uerakua ka tata Jacobo tsipipani iamindu ambe kurhirasaspti. Na kamakurhipka tata Pagritu aundasïkuaechene, isku tarhiata ma jurhaspti ka iamindu kuiripuni pirani onhakua ma, ka ima tsinharhisptiksï iamindu ambe mirikuritini. Esteban Sevastian Huérfanos Después de arduos años de evangelizar a los indios, fray Jacobo Daciano convenció a todos de matar a los ídolos ancestrales que escondían en las casas y adoraban en sus corazones. El gran día comenzó con una misa, seguida de una procesión en el pueblo recogiendo dioses y exorcizando casas con agua bendita y sal. Apilaron las divinidades en el atrio; el misionero con entusiasmo los pulverizó con un mazo y les prendió fuego. Al finalizar el rito, de súbito, una obnubilación cayó sobre los indios arrebatándoles la memoria. Esteban Sevastian Cuarta República. Editorial de Michoacán, es la política del Gobierno del Estado para recuperar la memoria histórica, preservar el patrimonio, y promover a los autores que enriquecen nuestro bagaje cultural. Todo, a través de los libros y la lectura.