Isabel I: La "Reina Virgen" y su poder a través del arte en Londres

Explora la vida de Isabel I de Inglaterra a través de sus pinturas: desde su juventud como erudita hasta la «Edad de Oro» y sus confidentes más cercanos.

La reina Isabel I de Inglaterra (1533-1603) protagoniza una muestra con retratos suyos a tamaño natural junto con algunas de las figuras clave de su reinado (1558-1603) y su círculo íntimo de confidentes, en una exposición titulada 'Isabel I: reina y corte' que se puede visitar en la galería londinense de Philip Mould.

Las pinturas muestran cómo la propia reina se presentaba como mujer en un mundo de hombres, utilizando "la magia y el misticismo del arte", según contó a EFE Philip Mould, director de la exposición. El retrato se convirtió en uno de los instrumentos de gobierno más eficaces de Isabel. Esa imagen estableció un estándar visual.

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La muestra gira en torno al primer retrato de cuerpo entero de la reina. Es un cuadro de la década de 1560 donde se la observa con un gran vestido rojo con detalles en blanco y con varias joyas de gran tamaño.

Se trata de una pintura "sumamente ambiciosa, tremendamente teatral y casi maravillosa" y es un manifiesto de su soberanía y "su deseo de encontrar pareja (aunque nunca se casó) y asentar Inglaterra", según explicó a EFE Mould. Los colores vivos como el amarillo, el rojo y el verde hacen que sea una pintura muy llamativa.

 La vida de Isabel I se escenifica a través de sus retratos. En primer lugar se presenta a una joven princesa en la década de 1550. Es reflejada como una persona erudita y fue considerada un problema porque era la hija de Ana Bolena, ejecutada por orden de Enrique VIII de Inglaterra.

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Posteriormente, en la década de 1560 se presenta el primer retrato de cuerpo entero. Una vez reflejada su juventud, el siguiente retrato corresponde al año 1590 donde se observa una reina tímida, sobria y seria. Los colores también difieren muchos de los de la anterior pintura, y en ellos predomina un juego de grises.

El último lienzo presentado es el de "la encarnación de la edad de oro"; en él, Isabel I "encarna el país y está conectada a él casi en el sentido matrimonial", según destacó el director de la exposición. Predomina el color negro en esta pintura".

El entorno más cercano a Isabel I 

Algunas de las pinturas más destacadas son retratos de las figuras clave de su reinado. Se encuentra a Robert Cecil, primer conde de Salisbury, el consejero de mayor confianza de la reina. La pintura refleja la discreta autoridad de un hombre muy cercano a la reina.

No solo hay figuras políticas en esta exposición, también sentimentales para la reina. Robert Dudley, conde de Leicester, fue el supuesto amante de Isabel I y el único hombre con el que consideró seriamente casarse. El lienzo muestra a un hombre con una postura serena y con un atuendo suntuoso: chaquetilla dorada y a medida, mangas de color rojo y un gorro con plumas.

 John Norris, comandante militar y figura clave en la defensa contra la Armada española, tiene otro lienzo. Aquí se le muestra con una armadura ornamentada con detalles dorados que señalan su estatus.

Se observa, entre otros, el retrato de un hombre desconocido, que ha sido ampliamente considerado como una imagen de William Shakespeare. Aparece retratado en una pose inusual e informal, con la cabeza apoyada en la mano. Esta imagen refleja el ideal isabelino de melancolía, asociado con el intelecto y la creatividad.

La era isabelina

El reinado de Isabel I de Inglaterra estuvo marcado por la tensión religiosa y la incertidumbre política. Estableció una iglesia anglicana moderada que buscó la unidad nacional y puso fin a los conflictos internos violentos.

Se enfrentó a la amenaza de la España católica de Felipe II, cuya "Armada Invencible" se hundió casi en su totalidad en una desastrosa expedición a las costas de Inglaterra, lo que evitó la invasión del país y elevó el prestigio de la nación y de la reina.

Llamada la "Reina Virgen", decidió no casarse nunca utilizando su soltería como herramienta política para maniobrar con potencias extranjeras (Francia y España) y para fomentar un culto a la personalidad como madre de la nación.

Bajo su reinado, floreció el Renacimiento inglés, destacando el teatro isabelino con figuras como William Shakespeare y Christopher Marlowe.

EFE / La Voz de Michoacán