Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán A dos décadas de su estreno, El laberinto del fauno continúa siendo una de las películas más personales de Guillermo del Toro. El cineasta mexicano recordó en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) cómo decidió apostar por una historia que consideraba profundamente suya, sin tener certeza de cómo sería recibida por el público. Durante un encuentro con la prensa realizado en el marco de la edición 24 del FICM, Del Toro habló sobre el proceso creativo de la cinta, las dificultades para llevarla a la pantalla y la importancia de las personas que confiaron en su trabajo cuando hacer cine fantástico representaba un desafío. El director explicó que, durante la realización de la película, no sabía cómo reaccionaría el público. Esa incertidumbre se disipó cuando la obra fue presentada por primera vez ante una audiencia en Cannes, donde, recordó, recibió una ovación de pie que superó los 22 minutos: “Entonces cambió toda la vida. Eso, a partir de ahí, yo pienso que El laberinto marca un antes y un después”. Una película que cambió su vida Para Del Toro, la importancia de El laberinto del fauno no se limita a su recepción internacional. El proyecto representó también una oportunidad para desarrollar una historia en la que pudiera expresar sus propias inquietudes, a través de la fantasía y de personajes que reflejan aspectos de la condición humana. El cineasta señaló que sus películas parten de preocupaciones personales y que incluso cuando trabaja con historias previamente escritas busca transformarlas para expresar algo propio. “No he hecho una película que me sea ni siquiera remotamente indiferente”, afirmó al explicar que procura que cada proyecto hable de algo que le duela o le preocupe en el momento en que lo realiza. En ese sentido sostuvo que la fantasía y el terror ofrecen posibilidades creativas para explorar mundos, construir personajes extremos y abordar temas que también existen en la realidad. Al hablar de la influencia que tuvo El laberinto del fauno en su carrera, reconoció que la película le abrió las puertas no solamente al cine de género, sino también a nuevas posibilidades profesionales. El respaldo de sus colaboradores Durante el encuentro también participaron personas fundamentales en la realización de la cinta, entre ellas la productora Bertha Navarro y el cinefotógrafo Guillermo Navarro, quienes recordaron la colaboración con el director y los retos que enfrentaron durante la producción. Guillermo del Toro destacó que el cine se construye a partir de la confianza, la solidaridad y el trabajo compartido, particularmente en México, donde considera que la colaboración entre amigos ha sido importante para sacar adelante proyectos cinematográficos. Por su parte, Guillermo Navarro destacó la importancia del lenguaje visual de la película y recordó que la producción implicó resolver dificultades derivadas de las limitaciones presupuestales y asumir decisiones arriesgadas. Bertha Navarro también recordó el impacto que tuvo conocer el trabajo de Del Toro desde sus primeros proyectos y la oportunidad de acompañarlo en una trayectoria que posteriormente incluyó tres películas fundamentales para su vida profesional. El director reconoció que el apoyo de personas que confiaron en él fue determinante para continuar desarrollando su visión cinematográfica, especialmente en una etapa en la que el cine fantástico no siempre encontraba facilidades para concretarse. Dos décadas después, una historia que sigue encontrando público A 20 años de su estreno, El laberinto del fauno vuelve a encontrarse con nuevas generaciones de espectadores. La protagonista, Ofelia, y su capacidad para enfrentar un entorno violento a través de la imaginación, la desobediencia y la compasión fueron señaladas durante el encuentro como elementos que pueden resultar significativos para las nuevas generaciones. La celebración del vigésimo aniversario de El laberinto del fauno formó parte de las actividades del Festival Internacional de Cine de Morelia, donde la película fue presentada en una función especial con la presencia de su director.