Se acabó la fiesta: el día después del Mundial

Terminó el sueño mundialista de la selección mexicana. Reflexionamos sobre la pasión colectiva en las calles y los retos de la agenda pública que regresan.

La vigilancia continuará en los próximos partidos del Mundial 2026 para salvaguardar la seguridad de los ciudadanos en Morelia. Foto: Sam Herrera Jr.

Emiliano Medina

"No hay ambiente mundialista", se solía escuchar a unos días del inicio de la Copa del Mundo. La conversación estaba en otra parte, lejos del terreno de juego: la extradición de Rocha Moya, la Ciudad de México pintada de morado, el plantón de la CNTE en el Zócalo, las madres buscadoras… Los duros problemas de todos los días.

PUBLICIDAD

Como sin querer llegó el 11 de junio y, frente a un estadio abarrotado, México venció a Sudáfrica. Hoy recuerdo que la inauguración fue extraña: influencers en las gradas, políticos divididos entre los fan fests y el Azteca —como si eso los hiciera diferentes—, una Shakira que muchos decían que no era… un momento atípico. A pesar de todo, el ambiente mundialista fue creciendo, como si se tratase de una ola de la cual ya no se podía escapar. La discusión se transformó: ante el prohibitivo precio de los boletos apareció el ingenio mexicano. El vivir la fiesta en cualquier lugar. Inundar los espacios públicos y llenar las calles de espuma, banderas, trompetas y música. Incluso moverse en coche se volvió diferente: los pitidos y mentadas de madre en hora pico fueron sustituidos por la bocina de los coches apoyando a la selección.

En tan solo 19 días, los aficionados que abarrotaron el Ángel de la Independencia pasaron de 150 mil a 1.3 millones. La duda quedará para la historia: ¿Cuántas personas hubieran asistido si México hubiera vencido a Inglaterra?, ¿Cuántas más nos quedamos sin festejar en todos los rincones del país?

Después del partido contra Ecuador —donde desplegamos nuestro mejor fútbol— pensamos que ahora sí. Que esta edición la recordaríamos siempre. Al final llegó la derrota y con ella el día siguiente. ¿Ahora qué?, ¿Vamos a ver el Mundial?, ¿A quién vamos a apoyar? Me siento aún desconcertado. Ahora veo los partidos con menor entusiasmo. Ya no hago cuentas ni imagino cruces para ver contra quién nos va a tocar. Sí, fue bueno mientras duró, pero la pregunta es lapidaria: ¿Qué sigue?

PUBLICIDAD

Dichosos los que pudimos disfrutar de la selección sin preocupaciones. Que pudimos abarrotar los lugares que quisimos al lado de nuestros seres queridos. Todo son ciclos y para muchos el lunes pasado concluyó el ciclo mundialista.

Me considero pesimista: dudo que el fervor de la Copa del Mundo se pueda trasladar al día a día. Que en lugar de reunirnos para celebrar lo hagamos para luchar, para organizarnos contra cualquier tipo de injusticia. Y, sin embargo, ¿y si sí?

Paradójicamente, el fútbol es un pegamento más poderoso que casi cualquier tragedia o evento patriótico: somos más susceptibles a cantar el himno en el estadio que en el propio día de Independencia.

Necesitamos sentirnos orgullosos de algo y la selección es la imagen perfecta de nuestro país: una que va perdiendo pero que busca empatar, que sueña con la remontada. A la que ya casi se le da el resultado.

No pudo ser en esta ocasión y las cosas que de verdad importan llegarán a ocupar el espacio cotidiano que durante un par de semanas le fue prestado al combinado tricolor. Tocará ser más conscientes para que la agenda pública se concentre en cada una de ellas. Ya la pregunta no es cómo el fútbol releva de la discusión a los problemas, sino: ¿Qué vamos a hacer cuando estos regresen a la conversación?

Seguramente no los asimilaremos con la misma unidad con la que apoyamos durante poco más de tres semanas a México. No obstante, esta experiencia debe servir para no subestimar la capacidad del colectivo. Para trasladar el ¿y si sí? de la cancha a las calles y no ser cómplices del olvido ni de la indiferencia. Para que el ¿ahora qué sigue? de todos los días no sea tan lapidario.

Emiliano Medina, aspirante a maestro en Ciencia Política por el CIDE, frustrado director técnico de fútbol.

emilianomedina19@outlook.es