ENTREVISTA / Marina Zarco: por el impulso turístico y cultural de Tacámbaro 

Aparte de su pasado histórico, la gente tacambarense se enorgullece del clima privilegiado y el entorno natural, rodeado de pinos, encinos y huertas de aguacate, además de su zona boscosa con el pequeño lago de La Alberca y un cráter de volcán apagado.

Víctor E. Rodríguez Méndez

En Desbandada (1934), la segunda novela autobiográfica de José Rubén Romero, el escritor michoacano hace la siguiente descripción de Tacámbaro. “Sobre las rojas tejas que huelen a jarro nuevo en tiempos de lluvia, los campos moteados de azucenas, el divino espejo de La Alberca, los trapiches que lo mismo extraen la sangre del peón, que la miel de caña, se extiende el maravilloso cielo de Tacámbaro, como un cortinaje de zafiro, y en las noches un cielo tachonado de estrellas, así es Tacámbaro”.

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La madrugada del 11 de abril de 1865 en Tacámbaro se llevó a cabo la llamada Batalla de Tacámbaro, en que las tropas republicanas —al mando del general Nicolás de Régules— derrotaron a la Guardia Belga de la emperatriz Carlota durante la Segunda Intervención Francesa. Tacámbaro limita al norte con Santa Clara, Huiramba y Acuitzio, al este con Madero y Nocupétaro, al sur con Turicato y al oeste con Ario; hoy día es un “pueblo mágico” (recibió el nombramiento en noviembre de 2012) que es conocido como el Balcón de Tierra Caliente. Aparte de su pasado histórico, la gente tacambarense se enorgullece del clima privilegiado y el entorno natural, rodeado de pinos, encinos y huertas de aguacate, además de su zona boscosa con el pequeño lago de La Alberca y un cráter de volcán apagado.

Marina Zarco Hernández, directora municipal de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Tacámbaro, explica en entrevista que su principal impulso como funcionaria y gestora para incidir en el desarrollo cultural de Tacámbaro —desde hace poco más de dos años en el cargo— es lograr iniciativas, acciones y mecanismos que impulsen el desarrollo turístico y cultural de la región. “Tacámbaro tiene muchísimo potencial y tiene todo para estar a nivel mundial con una gran oferta para todos los gustos. Tenemos mucha historia, tenemos momentos que ponen a Tacámbaro en la mira de la historia nacional y la historia mundial; haber nacido y crecido en un lugar con tanta riqueza siempre fue dejando en mí la intención de poder compartirlo y proyectarlo con otras personas, poder acercar el desarrollo turístico a todos los sectores de la sociedad para que con ello puedan beneficiarse. Y, por otra parte, acercar los bienes culturales, que son un derecho universal, para que la ciudadanía pueda acceder a una mejor calidad de vida”.

Nació en Morelia, pero es también tacambarense por adopción por sus raíces familiares. Marina se considera “una amante de Tacámbaro”, nutrida por lo que Tacámbaro significa y con la inquietud y curiosidad “por ver de qué está hecho el ser humano”. Durante varios años ha desarrollado su quehacer en torno a las artes escénicas, la docencia, el desarrollo de servicios turísticos y la gestión cultural, apuntalada con estudios profesionales y en talleres, cursos y diplomados sobre esas disciplinas. En el plano personal, tiene la convicción de que el acercamiento y la sensibilidad humana que se genera a través de las artes y la cultura “elevan el espíritu y elevan el diálogo para que vayamos en conjunto caminando hacia una mejor calidad de vida, con una perspectiva más plena, enriqueciéndonos y sintiéndonos muy orgullosos de todo ese patrimonio, a la vez que encontrar una vida más armoniosa en beneficio de todos”.

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Marina Zarco regresó a Tacámbaro hace poco más de ocho años, después de una estancia en Los Cabos (Baja California) –y antes en otros lugares–, lo cual le hizo pensar en el potencial de Tacámbaro. “Tacámbaro está en una zona geográfica privilegiada. La riqueza natural que hay se complementa mucho con la riqueza humana”. Ésta, de hecho, según dice, fue la semilla y la raíz de su decisión de volver a Tacámbaro. “Quería regresar a Tacámbaro tarde o temprano, ya sea en mis años productivos o tal vez en la vejez para el retiro, pero Tacámbaro siempre me llamó porque siempre le he tenido un cariño muy especial porque aquí tuve una infancia muy feliz”.

—¿Cuál es la magia de Tacámbaro?
—Me parece que se puede definir en dos vertientes: una es el paraíso natural que contiene una riqueza y una diversidad excepcionales; en la parte norte encontramos bosque, con peras, membrillos, manzanas y duraznos, y 15 kilómetros abajo estamos en un territorio de cañaverales de coco, caña de azúcar, mangos, frutos y productos de una tierra más tropical, por lo que esta transición es la que nos da esta riqueza de microclimas y que, además, produce una tierra tan fértil que en realidad casi todo se da en Tacámbaro. La otra vertiente tiene que ver con lo hecho por la mano del hombre, dado que históricamente Tacámbaro despunta en el sentido de que en esta zona fue que los agustinos pudieron evangelizar la Tierra Caliente cuando llegaron en la época de la conquista. Incluso, previamente, también están los atisbos que tenemos de la historia prehispánica donde hubo un centro ceremonial.


—¿Cuáles son los retos y las dificultades reales para lograr el desarrollo turístico y cultural de Tacámbaro?
—El reto mayor es que mucha gente que vive en Tacámbaro ya no lo ve ni lo reconoce, o lo normaliza y no tenemos referentes. Mientras más lugares conozco me doy cuenta de que Tacámbaro es diferente y es único; sin embargo, mucha gente ya no disfruta tanto el hermoso lago cratérico que tenemos o los paisajes maravillosos. Además, los jóvenes y las siguientes generaciones no conocen nuestra historia, no saben del lugar donde estamos parados para poder apreciarlo, conservarlo y promocionarlo y, además, para forjarnos una identidad propia. Poder reconectar con esto es lo que me parece valioso y creo que fue lo que yo me encontré con Tacámbaro, aunque también me pareció que era un terreno muy fértil para poder recordarles de nuevo un diálogo que ya se había olvidado.

Proyectos circulares e integrales

Marina Zarco asegura que la premisa de las labores desarrolladas hasta el momento ha sido la idea de impulsar proyectos circulares e integrales, en los que –en algunos casos– a una acción de animación cultural le corresponde una tarea de aprendizaje a través de talleres didácticos, por ejemplo. Una de las iniciativas de la presente administración en Tacámbaro es la sede de la condecoración “Amalia Solórzano Bravo”, que será entregada cada año a mujeres, instituciones pública y privadas que tengan el merecimiento de ello. En 2023, por primera vez la presea fue entregada a Josefina Orozco Sánchez.

Amalia Solórzano, cabe decir, nació en Tacámbaro y fue la primera dama de México de 1934 a 1940 por ser la esposa del presidente Lázaro Cárdenas del Río. “La señora Amalia Solórzano fue el cerebro y el corazón para que Lázaro Cárdenas abriera sus puertas a los niños de la Guerra Civil española, lo cual me parece un tesoro preciado que nos hace recordar que siempre podemos tender la mano a alguien menos afortunado que nosotros. Por tanto, este galardón revalora la figura de quien por su generosidad y buenos sentimientos colocó a México en miras internacionales”.

La presea, señala Marina, cumple una doble labor: reconocer el trabajo y el valor de las mujeres, y reconocer el legado que dejó la señora Amalia Solórzano.

Otras de las acciones importantes promovidas por Marina Zarco es la Sala Etnográfica –localizada en la parte posterior de la Presidencia Municipal, en la ex cárcel municipal que forma parte del exconvento agustino de 1538– y que contó con la participación del artista gráfico Artemio Rodríguez en la parte museográfica (cuya labor de investigación, por cierto, dio origen a dos publicaciones del artista michoacano). “En la Dirección estamos muy contentas y orgullosas por este logro; la sala se inauguró en noviembre del año pasado y es un trabajo que ya llevaba un par de años gestionándose, a propósito del decreto de la Secretaría de Turismo del Estado en 2021 por el que todos los pueblos mágicos de Michoacán debían tener un recinto en el que el público local o visitante pudiera ver la historia y conocer el patrimonio y la cultura de cada uno de esos sitios”.

También el año anterior se realizó –en la secundaria “Nicolás de Regules”– una exposición de artistas plásticos originarios de la región con el título Tacamba: magia, escalón y balcón, que reunió fotografías, pinturas, esculturas, grabados, performance y body painting de veinte artistas, hombres y mujeres, que generó una numerosa participación de la comunidad estudiantil y un taller para docentes impartido por la Universidad de Morelia, además de un catálogo digital de próxima aparición (a la espera de poder obtener los recursos para su impresión).

Para Marina Zarco, gracias al apoyo de la presidencia municipal, el actual es un buen momento para llevar a cabo sus proyectos “con el objetivo de sensibilizar un poco más a la ciudadanía, aun cuando reconoce que han faltado obstáculos o inconvenientes. “Hay momentos en los que la función pública se ve contaminada por la política y las dinámicas que hay en todo el mundo. Ha sido un gran reto, pese a que hay algunas iniciativas que hemos visto bastante entorpecidas de alguna manera o retrasadas por esas fricciones y jaloneos”.

Con todo, al momento le parece que la participación y apoyo de la ciudadanía le han dado la razón y el verificativo a sus propuestas. “No es algo que estemos haciendo para nosotras mismos, es algo que se está haciendo para que a fin de cuentas llegue a la ciudadanía. Cuando la ciudadanía responde, agradece o da seguimiento a las iniciativas que se sembraron me parece que ahí cuando los argumentos negativos que se puedan dar en el Cabildo salen sobrando”.

—¿Y qué retos quedan?
—El reto mayor es no claudicar, porque la verdad sí nos han apagado muchos sueños con varias iniciativas; siento que ése es el reto: no olvidar que por obstáculos que haya o inconvenientes que se presenten el objetivo siempre va a valer la pena. Entonces no dejarnos caer y no dejarnos envolver en estas dinámicas de la política y de la grilla y de las malas prácticas que hay en todos lados.

En este contexto, quedó pendiente, pues, el seguimiento a un proyecto artístico de intercambio con la ciudad de Kōbe, Japón, que para Marina hubiera sido “el cierre con broche de oro” en su labor al frente de la Dirección de Turismo y Cultura.

Por lo pronto, Marina Zarco anuncia la próxima reedición del libro Era otra cosa la vida de Amalia Solórzano, en el que se involucró la UDEM y otros empresarios. “Me parece que éste es”, concluye, “el indicativo de cómo opera y cuál es la vocación de nuestra Dirección: si no se puede por la vía institucional, siempre vamos a seguir tocando puertas y vamos a encontrar siempre un ciudadano o algún colectivo que coopere”.

Víctor Rodríguez, comunicólogo, diseñador gráfico y periodista cultural.