Una copia digital de 500 expedientes, cuyos documentos originales se encuentran en el fondo antiguo del Colegio de México, antes Casa de España, integran la materia prima a la que tuvo acceso el historiador Gerardo Sánchez Díaz para conformar el libro titulado La presencia del exilio republicano español en la Universidad Michoacana, 1938-1966. El interés por indagar en diversos repositorios, así como en los archivos de la propia institución nicolaita, surgió cuando el historiador supo, en la década de los setenta, que unos alumnos suyos eran hijos de personas que habían llegado durante el exilio español. Esto despertó su curiosidad para abordar el tema, como me cuenta durante el encuentro que tuvimos en el Instituto de Investigaciones Históricas en la ciudad universitaria, durante mi reciente estancia en Morelia. “Cuando ya daba clase –relata–, en 1977, en la preparatoria Rector Hidalgo, tuve unos alumnos que me invitaron a su casa, y allí conocí a la abuela, quien contaba todas las penalidades que habían vivido con el exilio. Posteriormente, tuve un acercamiento a algunos aspectos históricos relacionados con ciertos exiliados que habían vivido aquí, cuya trayectoria me interesó, como la del doctor Rafael de Buen, sobre quien escribí primero una pequeña semblanza. Pero su viuda, que todavía vivía y que trabajaba en la Dirección de Personal de la universidad, un día me invitó a su casa para mostrarme los materiales que ella guardaba”. En 1986, formó parte de la organización de un congreso sobre historia de la ciencia, que se llevó a cabo en el Museo Regional Michoacano y en el que se incluyó de manera paralela un evento sobre los científicos del exilio español. Sánchez Díaz presentó un trabajo más amplio sobre Rafael de Buen, quien había sido fundador del Instituto Español de Oceanografía en 1914, después de doctorarse, en 1912, en la Universidad Central de Madrid, con la tesis: Estudio de los fondos marinos, especializándose posteriormente en biología y oceanografía. Entre 1913 y 1914, fue también director del Laboratorio de Biología Marina de Málaga. Gerardo Sánchez Díaz.Juan López Durá.Fernando de Buen Lozano. Se detiene en este apellido, de Buen, para contarme un poco más de la aportación a las ciencias de los dos hermanos que estuvieron en tierras michoacanas: “Por ejemplo, Fernando de Buen, también oceanógrafo e ictiólogo español, publicó en un periodo de tres años más de 40 artículos. Hizo un trabajo muy amplio. Además, escribió dos libros sobre Pátzcuaro. Incluso describió una nueva especie de pescado blanco. Es decir, su trabajo fue mucho muy amplio, de modo que no podríamos entender lo que se conoce hoy sobre los lagos michoacanos sin sus aportes, a los que posteriormente trató de dar continuidad su hermano, o sea, Rafael de Buen, que llegó varias décadas después a la universidad y presentó un proyecto para el rescate del lago de Pátzcuaro. Hoy que se está hablando de esto; pues, yo creo que aquí sería muy importante y necesario sustentar la propuesta de rescate en los trabajos e investigaciones que ellos hicieron”. El interés por estos personajes fue lo que lo llevó a conocer las aportaciones de otros exiliados, reuniendo, por ello, un conjunto de expedientes con mucha información, pero que no agota el tema. Fue así como se dio a la tarea de integrar finalmente y dar soporte al libro, para el cual también consultó otros repositorios del Instituto Nacional de Antropología e Historia, además de los archivos de la propia Universidad Michoacana, en la que no había documentos de todos los que habían venido con el exilio español. Alrededor de 35 profesores visitaron Michoacán para dar sus cursos, mientras que otros pudieron quedarse como docentes de planta. En la lista se encuentran médicos, historiadores, científicos, filósofos, y aparecen nombres como el de María Zambrano, Alfonso Rodríguez Aldave, Fernando de Buen Lozano, Rafael de Buen Lozano, Juan Xirau Palau, Juan López Durá, Rosendo Carrasco Formiguer, por mencionar algunos. Aun así, para Gerardo Sánchez Díaz, todavía hace falta una iniciativa que vincule las rutas del resto del país por donde anduvieron los científicos e intelectuales españoles del exilio, para conocer sus recorridos y contribuciones en aquella época. El impacto que tuvieron en las universidades de distintas provincias, como Guanajuato, Puebla, Monterrey, Veracruz, San Luis Potosí, más allá de las instituciones de la Ciudad de México, es algo de lo que se sabe poco. En el caso de Michoacán, fue durante los cursos académicos de 1940, que se realizaron como parte de lo que se conoció como la Universidad de Primavera «Vasco de Quiroga», cuando se contó con la participación de los intelectuales más representativos en diferentes especialidades, algo que en aquel momento consolidó a Morelia como el centro de la vida cultural y académica, con un enfoque humanista de la universidad. “El tema central aquellos cursos fue la crisis que se vivía en el mundo –refiere el historiador–, y ¿cuál era el motivo de la crisis? Pues la Guerra Mundial que había iniciado. Hoy estamos también en un escenario de muchas guerras. De manera que varios especialistas fueron abordando, desde diferentes perspectivas, desde sus conocimientos y experiencia, la crisis del mundo”. La presencia del exilio republicano español en la Universidad Michoacana, 1938-1966 es un libro que vislumbró, como reconoce el propio historiador, “cuando tuve acceso a la grandísima riqueza del archivo antiguo del Colegio de México. Poco a poco, cobró forma la idea, porque también en el medio tenía otras cosas que hacer, diferentes compromisos, pero pensé que el libro podría ser una contribución al Centenario de la Universidad Michoacana en el 2017”. Sin embargo, su edición no apareció sino hasta el 2020, durante el pandémico año, lo cual limitó su difusión. Tanto la edición a cargo de la editorial Marcial Pons como la que hizo el Instituto de Investigaciones Históricas, con el apoyo de la UMSNH, reúne 607 páginas. Se trata, por tanto, de un grueso volumen dirigido principalmente a especialistas en el tema, aunque de interés general, que incluye, además, imágenes de un amplio acervo fotográfico que fue reunido gracias a la colaboración de varias fundaciones e instituciones, entre las que se encuentran la Fundación María Zambrano en Málaga, la Fundación Fernando de los Ríos en Madrid, la Biblioteca Nacional de España, el Centro de Estudios Históricos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad de Barcelona, entre otras. La donación del historiador michoacano Gerardo Sánchez Díaz permite que hoy dicha obra se encuentre en muchas de esas instituciones peninsulares, con lo cual hace honor a las palabras del filósofo Joaquín Xirau, quien sostenía que el futuro de la humanidad estaría en riesgo si se pierde o desestima la batalla en la cultura. De ahí la importancia, concluye Sánchez Díaz, “de contribuir a generar una cultura de paz a través del conocimiento, como se hizo en la Universidad”. Notas relacionadas Juan López Dura se incorporó como profesor a la Universidad Michoacana en 1940 para atender las cátedras de Teoría general del Derecho, Introducción a la ciencia del Derecho, Derecho Constitucional, Derecho, Administrativo, Filosofía del Derecho, desarrolladas en la Facultad de Jurisprudencia, así como la materia Ciencia jurídica y vocación por el Derecho que impartió en el Colegio de San Nicolás. Además, a petición del rector Victoriano Anguiano escribió un libro titulado Invitación al derecho, destinado a estimular la vocación entre los jóvenes universitarios por los estudios jurídicos. Fernando de Buen Lozano llegó como profesor de la Universidad Michoacana en julio de 1939. Impartió las cátedras de Biología, Botánica y Zoología en el Colegio de San Nicolás. Además de los cursos de Biología, en la Escuela Normal y uno de Geología en la Escuela de Ingeniería. Fundó el Centro de Estudios Biológicos de la Universidad Michoacana, colaboró con la Estación Limnológica de Pátzcuaro. En 1940 participó en los cursos de la Universidad de Primavera Vasco de Quiroga, con el tema La oceanografía biológica. Publicó entre 1939 y 1943 48 trabajos científicos, entre ellos una monografía sobre el pescado blanco. 500 ejemples se imprimieron en el IIH 2 ediciones del libro con apoyo de la UMSNH Liliana David Liliana David es Doctora en Filosofía por la UMSNH. En 2001, comenzó su trayectoria como periodista cultural en los principales diarios del estado (Provincia, Sol de Morelia y La Jornada Michoacán). Del 2006 al 2013, fue reportera de la sección de cultura en La Voz de Michoacán y, tras siete años de diarismo, inició sus estudios de posgrado en la Maestría en Filosofía de la Cultura de la UMSNH, participando en Congresos y Seminarios internacionales tanto en México como Argentina y España. Desde el 2021, colabora en larevista española Contexto (Ctxt) y en Diario Red. Ha publicado en el libro colectivo Ctxt, una utopía en marcha, editado bajo el sello de Escritos Contextatarios. Actualmente, tiene interés en la investigación de las relaciones entre la literatura y la filosofía, la identidad y la migración, así como en la divulgación del pensamiento a través del periodismo.