Fray Martín de Jesús, primer evangelizador español en tierras michoacanas

¿Quién dio la primera misa en Michoacán? El libro ‘Fray Martín de Jesús’ revela pasajes desconocidos sobre la llegada de los franciscanos hace 500 años.

Historiador José Manuel Martínez Aguilar presentando el libro sobre Fray Martín de Jesús
El historiador José Manuel Martínez Aguilar reconstruye el legado del primer evangelizador de los tarascos.

Liliana David

Más como conocido como Martín de la Coruña, por el nombre que lleva la pequeña ciudad gallega ubicada en el noroeste de España donde nació; el fraile franciscano Martín de Jesús (1484-1558), llamado también “el Apóstol de Michoacán”, se encuentra enterrado en el templo de San Francisco en Pátzcuaro. Su historia, sin embargo, hoy es exhumada del olvido.

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La vida y obra de este religioso es aún poco conocida, a pesar de que su figura es relevante en la historia de la fundación de la Iglesia en Michoacán, ya que fue el primer evangelizador español que llegó a Tzintzuntzan con la misión de convertir a los tarascos a la fe cristiana. Fray Martín de Jesús –explica el historiador José Manuel Martínez Aguilar– formó parte de los así llamados “Doce apóstoles de México”, que acompañaron a Hernán Cortés y encabezaron la primera expedición misionera de evangelización en México: “Es el padre de la Iglesia en Michoacán, y casi no hay nada escrito sobre él. Existe una biografía de Fray Vicente Rodríguez publicada en 1985, pero, fuera de eso, hay muy poco. Hasta ahora no se le ha dado la importancia que se merece”, se lamenta el doctor en historia, egresado del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

El año pasado se cumplieron 500 años de la llegada de los franciscanos a Michoacán. Con motivo de esa conmemoración, Martínez Aguilar se dio a la tarea de comenzar una investigación sobre este personaje histórico. De ella surgió el libro Fray Martín de Jesús. Vida, obra y legado en la Nueva España, una obra escrita a manera de homenaje, en la que el estudioso interpreta, analiza y contrasta distintas fuentes históricas con la intención de arrojar más luz sobre algunos aspectos desconocidos de la existencia de fray Martín de la Coruña y de sus labores en la misión evangelizadora.

En algunas crónicas y fuentes históricas, entre ellas La relación de Michoacán, se apunta brevemente que fue uno de los primeros doce frailes franciscanos que llegaron en 1525 a la Nueva España para ocuparse de la evangelización de los indígenas. Fue, asimismo, guardián del convento franciscano de Tzintzuntzan, un inmueble que hoy destaca en la zona por su valor patrimonial, histórico y turístico. Precisamente en un proyecto de restauración de dicho recinto se encontraba el historiador José Manuel, cuando creció su interés por conocer más sobre el legado de los franciscanos en Michoacán: “Muchos guías de turistas andan diciendo que la primera misa se dio en el convento de Tzintzuntzan, pero no fue así –afirma Martínez–. La primera misa que se dio –añade– fue en la capilla de Santa Ana, en el cerro de Tariácuri. Era una capilla sencilla, de madera, con un convento de adobe. Ahí se dio la primera misa, digamos oficial, con la que inicia la evangelización. No fue en Tzintzuntzan ni tampoco la dio Vasco de Quiroga. Él llegó después de Fray Martín de la Coruña, en 1538”.

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500 años del inicio de la evangelización en Michoacán se cumplieron el año pasado

Al contarme esto, de inmediato me surgió una duda: “¿Habrán coincidido en algún punto de la historia estos dos personajes?”. El historiador responde: “Resulta que cuando Vasco de Quiroga llega a Michoacán, Martín de la Coruña estaba en Cuernavaca. Pero cuando ya era grande de edad, lo designan como guardián en Pátzcuaro y vuelve por aquí, cuando todavía estaba Vasco de Quiroga. De hecho, se dice que éste lamentó la muerte de fray Martín porque lo consideraba un santo. Y, al parecer, tuvieron una buena relación, aunque se sabe que Vasco de Quiroga tuvo algunos roces con los propios franciscanos porque varios indios, como entonces les llamaban, se quejaron de que los explotaba cuando se iniciaron los trabajos para la construcción de la catedral de Pátzcuaro. Los mismos franciscanos dieron testimonio sobre ello”.

Aunque el historiador no puede asegurar que Martín de la Coruña haya sido uno de esos franciscanos que testificó contra Vasco de Quiroga, “no sé si porque no quiso o porque no estaba en Michoacán”, sí había redactado junto a otros frailes franciscanos una carta que se envió al rey de España para defender a los indígenas y denunciar las vejaciones cometidas por Nuño de Guzmán. De hecho, en La relación de Michoacán se puntualiza que, “cuando Nuño de Guzmán torturó a Zinzicha, a don Pedro y a otros señores indígenas en Tzintzuntzan, para que le dieran más oro y le dijeran cuál era el camino hacia Xalisco, fray Martín, avisado por unos muchachos (don Alonso y Ábalos), fue con un crucifico a la casa de don Pedro donde eran torturados los señores e hizo que los liberaran”, como se describe en el documento.

Para Martínez Aguilar, quien también es maestro en Arquitectura, Investigación y Restauración de Sitios y Monumentos por la UMSNH, es incomprensible que no se conozca tanto al “Padre de la Iglesia en Michoacán”, comparado con la importancia que sigue teniendo Vasco de Quiroga. Aunque aclara que nadie pone en duda las contribuciones de Tata Vasco en tierras michoacanas, al haber sido fundador de hospitales, haber construido la catedral de Pátzcuaro o haber llevado a cabo otras importantes obras, no se compara el extenso número de publicaciones e investigaciones dedicadas a estudiar su legado, contra lo poco que se ha escrito sobre el fraile coruñés: “El papel tan relevante que desarrolló Fray Martín de la Coruña como evangelizador en la zona occidente de Mexico es motivo para que se siga rastreando su paso no sólo por Michoacán, sino también por la zona de Chapala, de Zacatecas o de Cuernavaca, donde también estuvo. Hace años, un padre de origen irlandés que anduvo en Pátzcuaro quería hacer una investigación sobre fray Martín de Jesús. Dijo que iba a contratar a alguien para ir a los archivos, pero le comentaron que eso era buscar ‘una aguja en un pajar’, a lo cual respondió que no importaba porque, si esa aguja existía, la quería encontrar. No sé si falleció, pero parece que nunca encontró nada o no pudo iniciar la investigación”.

74 años tenía el fraile Martín de Jesús cuando falleció en Pátzcuaro

A 500 años del comienzo de la evangelización en tierras michoacanas, el historiador oriundo de Pátzcuaro vislumbró la oportunidad para seguir profundizando en el conocimiento de este personaje y escribir una nueva biografía para aportar elementos poco conocidos del primer franciscano en tierras michoacanas. Un dato con poca difusión, como narra en su libro, por ejemplo, es que Fray Martín anduvo en expediciones con el propio Hernán Cortés. En ese sentido, Aguilar relata que, hacia finales de enero de 1533, el conquistador español se hallaba en Tehuantepec dirigiendo la construcción de dos navíos, a expensas de él mismo, para una nueva exploración. Y como también tenía el objetivo de evangelizar a los habitantes de otros pueblos encontrados, había convocado a un buen número de frailes dominicos y franciscanos para este fin. Entre estos se encontraba Fray Martín de la Coruña, quien, junto a los demás religiosos, se encaminó a Tehuantepec “con la motivación, quizá, de emprender nuevas misiones en tierras desconocidas, sembrar la fe cristiana, pero no con armas de fuego, sino con la palabra de Dios”.

Aunque está enterrado en el templo de San Francisco de Pátzcuaro, José Manuel advierte que, cuando se hicieron algunas remodelaciones y se removió el altar de dicho santuario en el siglo XVII, se extraviaron sus restos. Hasta ahora no se sabe dónde quedaron. “Se sabe que ahí están, pero no el lugar preciso, y es algo que los patzcuarenses quisiéramos saber”, añade. Por otra parte, “con motivo de la conmemoración de la evangelización en Michoacán, se develaron dos estatuas suyas en el convento de Pátzcuaro. Una está adentro y la otra la pusieron en el atrio, pero ahora que restauraron la retiraron. Supongo que la volverán a colocar”, señala.

Fray Martín de la Coruña salió de Galicia alrededor de 1519, tras abandonar Santiago de Compostela para reunirse con los otros frailes que integraron la expedición misionera que llegó a la Nueva España. Fue elegido entre los “Doce apóstoles franciscanos” que arribaron por primera vez al territorio mexicano, “por seguir celosamente los preceptos de la iglesia católica y sus votos de pobreza, castidad y obediencia”. Al parecer, era “muy austero en sus alimentos, bebidas, sueño y vestido, pero estaba lleno de caridad hacia el prójimo y eso le ganó el corazón de los indios”, reza una referencia que se recoge del libro La conquista de Michoacán, 1521-1530, de Joseph Benedict Warren.

El libro de José Manuel Martínez Aguilar fue donado a la biblioteca del Instituto de Investigaciones Históricas y puesto a disposición para la consulta del público. Su edición fue apoyada por la Provincia Franciscana de Michoacán, cuyos integrantes respaldaron la impresión de mil ejemplares para que el legado de Fray Martín viaje y se conozca más, tanto en Michoacán como en España, donde tampoco es muy conocido.

Liliana David es Doctora en Filosofía por la UMSNH. En 2001, comenzó su trayectoria como periodista cultural en los principales diarios del estado (Provincia, Sol de Morelia y La Jornada Michoacán). Del 2006 al 2013, fue reportera de la sección de cultura en La Voz de Michoacán y, tras siete años de diarismo, inició sus estudios de posgrado en la Maestría en Filosofía de la Cultura de la UMSNH, participando en Congresos y Seminarios internacionales tanto en México como Argentina y España. Desde el 2021, colabora en larevista española Contexto (Ctxt) y en Diario Red. Ha publicado en el libro colectivo Ctxt, una utopía en marcha, editado bajo el sello de Escritos Contextatarios. Actualmente, tiene interés en la investigación de las relaciones entre la literatura y la filosofía, la identidad y la migración, así como en la divulgación del pensamiento a través del periodismo.