En la célebre entrevista que François Truffaut realizó a Alfred Hitchcock, el maestro del suspenso afirmó categórico: “cuanto más exitoso es el villano, más exitosa es la película”. Con su peculiar ironía, humor macabro, talento, flema inglesa y dominio del lenguaje cinematográfico, Hitchcock añadió convencido: “siempre haz sufrir al público tanto como sea posible”. En muchos sentidos el cine mexicano nos ha hecho sufrir y llorar desconsoladamente. Los villanos de la película han asomado su rostro sinestro en la pantalla con tal éxito que, por esas oscuras razones de la incomprensible maldad, recordamos escenas o momentos como boyas o verdaderos faros en el mar de la cinematografía. Qué razón tenía Hitchcock. En octubre de 1947 comenzó la filmación, en los Estudios México-Films, de la película Nosotros los pobres, dirigida por Ismael Rodríguez. La idea original, según el testimonio del director, nació cuando conoció a Pedro de Urdimalas, en aquel entonces protagonista de la serie de radio “Topillos y Planillas”, las aventuras de dos personajes del barrio que, a la postre, fueron incorporados al guion. Con Urdimalas, Rodríguez fue escribiendo la película que en definitiva se convirtió en trilogía. A Nosotros los pobres siguió Ustedes los ricos y en último lugar Pepe el Toro. Pudo existir una cuarta, Ni pobres ni ricos, pero el fallecimiento de Pedro Infante canceló el proyecto. Rodríguez apuntó: “El personaje de Pepe “El Toro” nació pensando en él (Pedro Infante), que había sido carpintero. Como no dominaba el tonito arrabalero, lo junté con los del “Trío Cantarrecio” y con Abel Cureño “El Naranjero”, que parecían camioneros. Nada más con oírlos hablar, Pedro sacó todo el tono de Pepe “El Toro”. Pero Rodríguez necesitaba villanos. No fue suficiente ponernos a sufrir con la supuesta orfandad de Chachita, con la enfermedad innombrable de “La Tísica” o con la mala entraña del vicioso Don Pilar (extraordinario Miguel Inclán). Llamó a Jorge Arriaga para el papel de Ledo, un criminal por el que Pepe es encarcelado injustamente en Nosotros los pobres y que regresó feroz por la venganza contra el carpintero y su familia en Ustedes los ricos. Jorge Arriaga nació en Santa Ana Mancera, hoy Isaac Arriaga, Puruándiro, Michoacán, en 1915. Algunas fuentes indican que nació el 11 de mayo de 1916. El caso es que Arriaga andaba por los treinta años en 1947, cuando interpretó a uno de los villanos más odiados de nuestro cine, el desalmado delincuente que hizo sufrir a Pepe “El Toro” y a toda la concurrencia. Arriaga apareció quizá por primera vez en pantalla sin créditos en 1938, en Águila o sol (Arcady Boytler), como cliente en un cabaret, con los estelares “Cantinflas” y Manuel Medel. Le siguieron muchas películas más, apariciones de extra. Repite con “Cantinflas” como miembro de la cuadrilla en Ni sangre ni arena (1941, Alejandro Galindo), actúa de vendedor, esbirro, pistolero, maleante, tahúr, ranchero, bravucón, militar, ladrón, gallero. Su porte recio y carácter rudo lo identificaron toda la vida. Dos años antes de Nosotros los pobres, actuó bajo la dirección de Ismael Rodríguez y al lado de Pedro Infante en Cuando lloran los valientes. Pepe “El Toro” es víctima de una intriga fraguada por Ledo. Por eso, injustamente, Pepe va a Lucumberri, donde se encuentra con Ledo y tiene lugar una de las escenas más recordadas del cine: la pelea entre el bien y el mal, el héroe y el villano, que nos hizo sufrir a todos. Pepe “El Toro” vence y obliga a Ledo, por la rejilla de la celda, a gritar la célebre proclama: ¡Pepe “El Toro” es inocente! En Ustedes los ricos, Ledo es “El Tuerto” y busca la revancha. Tiene lugar otra pelea, al final de la cinta, entre los dos personajes, filmada en el edificio de la Comisión Federal de Electricidad, en avenida Juárez y Humboldt, en la Ciudad de México. Jorge Arriaga falleció el 30 de abril de 1973. Después de una larga carrera como actor de soporte, fue Ledo el personaje que le dio luz y sombra; alguna vez el público enfurecido trató de golpearlo porque no soportaban su antagonismo con Infante. Después de luchas encarnizadas con Pepe “El Toro”, Ledo contribuyó en mucho al éxito de las películas. Es el villano, diría Hitchcock, con una sonrisa irónica. Jaime Vázquez, promotor cultural por más de 40 años. Estudió Filosofía en la UNAM. Fue docente en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Ha publicado cuento, crónica, reportaje, entrevista y crítica. Colaborador del sitio digital zonaoctaviopaz. Autor del libro: “Michoacán en el cine. Episodios en la pantalla”. @vazquezgjaime