Hace no mucho se enfrentaron en el Estadio Morelos las leyendas del "Canario" contra las del Barcelona. Por parte del cuadro moreliano se presentaron jugadores que han quedado en la memoria del aficionado: Federico Vilar, el "Shaggy" Martínez, Carlos Morales, Jefferson Montero, Claudinho y —el más importante de la historia reciente— Raúl Ruidíaz. Desde el cuadro azulgrana nos acompañaron jugadores como Juan Pablo Sorín, Rafael Márquez, Phillip Cocu y Rivaldo. El resultado fue lo de menos; lo importante en este tipo de partidos es disfrutar la fiesta del fútbol. Sin embargo, en este tipo de encuentros tiendo a preguntarme si en el extinto Monarcas y en el Atlético Morelia han desfilado buenos jugadores. Probablemente sí, pero ¿qué se necesita para ser considerado una leyenda del club?, ¿Qué tan rezagado está el nivel futbolístico del Morelia respecto al de otros equipos? El máximo anotador en la historia de la Liga MX es el brasileño Evanivaldo Castro Cabinho, quien anotó 312 goles repartidos entre Pumas, Atlante, León y Tigres. Esta cifra la consiguió durante doce temporadas, de 1974-75 y 1986-87. El máximo goleador del Club América es Luis Roberto Alves Zague, quien además ganó dos títulos de liga con el club. En el caso de Cruz Azul, Carlos Hermosillo consiguió 198 goles y obtuvo el campeonato en el invierno de 1995. Estos son algunos de los grandes nombres del fútbol mexicano. Con ese contexto en mente, el caso de Morelia resulta llamativo. El máximo goleador del club es el chileno Marco Antonio "Fantasma" Figueroa, quien anotó 130 tantos. Le sigue Alex Fernandes con 71 y después Miguel Sabah con 64. De los tres, solo el brasileño Fernandes consiguió el campeonato con el cuadro canario. Si se analiza al Morelia respecto a los equipos grandes de la Liga MX, es un club que se encuentra rezagado. Estos números no son casuales: no está cerca de haber tenido estrellas como las de América o Cruz Azul, tampoco tiene la tradición de Chivas, el rigor universitario de Pumas o el éxito reciente de equipos como Atlas o Toluca. Hoy milita en segunda división y no se ve para cuándo pueda regresar al máximo circuito. Aun así, eso no parece importarle a la afición. A pesar de los malos tratos de los dueños, de la liga o de jugadores displicentes, el seguidor del Morelia no se ha bajado del barco. Se sigue yendo a disfrutar de estos partidos de “leyendas”; emociona la posibilidad de ir al estadio en teleférico. La ciudad está a la expectativa de ver cuándo volverá el ascenso. Quizás el cariño de la afición no sea fácil de explicar para quien mira desde afuera, y tampoco tiene por qué serlo. Cuando se habla de Morelia como una "plaza futbolera" no es por los equipos espectaculares, no es por los jugadores, por la infraestructura del estadio o por los grupos de animación: es por su gente. Por el espectador que va a un partido aun sabiendo que los años de gloria ocurrieron hace más de 25 años. Por el niño que sabe perfectamente quién es Ruidíaz a pesar de que estuvo en el club hace ocho años y solo disputó dos temporadas completas. Eso es Morelia: una plaza futbolera que hoy se sigue aferrando a algo, aunque sea tan poco. Emiliano Medina Emiliano Medina, aspirante a maestro en Ciencia Política por el CIDE, frustrado director técnico de fútbol. emilianomedina19@outlook.es