Siri Hustvedt en la FIL Guadalajara 2019

La escritora estadunidense Siri Hustvedt se presentó esta mañana en la Feria Internacional del Libro Guadalajara 2019.

Foto: WMagazín.

Notimex/La Voz de Michoacán

Guadalajara. Durante un diálogo con la prensa, desde el cual reflexionó acerca de la memoria, la escritura, el feminismo, la literatura y su vida propia, la escritora estadunidense Siri Hustvedt se presentó esta mañana en la Feria Internacional del Libro Guadalajara 2019.

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       Al comenzar tal actividad se le interrogó acerca de la relación existente entre su más reciente novela y las más actuales protestas feministas en América Latina:

      —Cuando tenía 14 años, me declaré feminista porque ese fue el momento de la liberación femenina, y después el feminismo tuvo un paso atrás, no en mi vida interior sino en sociedad: hubo una noción de que la mayoría de estos problemas habían sido resueltos. Después han regresado con gran fuerza, pues... ¿qué es el feminismo? Es una fuerza de empuje. Cuando era pequeña en Minnesota, no había abogadas o médicos mujeres, esto ha cambiado; pero viene mucha ira contra las mujeres porque los hombres al elevarlas —no hablo de todos los hombres, pero sí algunos— sienten humillación y verguenza, y esa tensión, creo que da combustible al feminismo actualmente. Doy la bienvenida a esto de todo corazón, pero lo actual es parte de oleadas históricas.

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Con respecto a la similitud del título de su novela más reciente, Recuerdos del futuro, y el texto escrito por Elena Garro, Los recuerdos del porvenir (1963),la escritora respondió lo siguiente:

      —No conozco esa obra, lo que sí conozco es que este titulo en particular no es único. Ha aparecido en una serie de otros contextos: al traducirlo en alemán, nos dimos cuenta de que existe un libro ya escrito en ese idioma. Pero es una idea recurrente, porque es ilógico: no podemos recordar el futuro; sin embargo, el motivo central por el cual elegí dicho título, guarda relación con el fin de que para imaginar el futuro, debemos recordar el pasado.

      "Esta novela pretende recordar el pasado, y hacer una revisión de ese pasado o reescribirlo a través de la distancia del presente, esto para vencer —por ejemplo— un trauma producto de un asalto sexual. Trato de utilizar la memoria y la imaginación como formas de sanación en la ficción: creo que mi novela es más cercana a ser una verdad que a parecerse a un recuerdo documental".

Una amistad literaria

Con respecto al cuestionamiento acerca de cómo es estar casada con un escritor (se refiere a Paul Auster) y al mismo tiempo ser escritora, Siri Hustvedt reflexionó al respecto:

      —Tenía 26 años cuando conocí a mi esposo. Había publicado algunos poemas en revistas y estaba estudiando mi doctorado en Nueva York; solamente había publicado libros de poemas y algunos ensayos. Cuando nos conocimos éramos dos escritores oscuros, él tenía 8 años más que yo. Desde ese momento en adelante, creo que realmente forjamos una amistad literaria, realmente admiraba sus poemas y él admiraba lo que yo había escrito: probablemente no estaríamos juntos si no admiráramos el trabajo del otro.

      "Lo que mata las amistades, rara vez es conflicto o placer; lo que mata es el aburrimiento. ¡Y nunca nos hemos aburrido uno con el otro! ¿Qué es el aburrimiento? Es saber qué esperar".

      Asimismo, Hustvedt fue interrogada con respecto a un tema central en los tiempos que corren actualmente: ¿las escritoras deben dar batallas desde la literatura para favorecer la igualdad de género? ¿Ella se considera como alguien que ha minado al denominado canon literario? La también conferencista sobre temas de Psiquiatría, con humildad respondió:

      —No soy tan arrogante para pensar que estoy haciendo una revisión del canon, pero de manera colectiva está siendo revisado, las personas que estaban omitidas y eran faltantes están siendo descubiertas. Son preguntas profundas, pero pienso que un escritor es un autor del texto, así sostengo que los libros no tienen realmente un género, no se puede encontrar la vagina o el pene en este libro. No es un objeto femenino o masculino... es como si nos preguntáramos: ¿las ensaladas son femeninas? ¿el bistec es masculino?: ¡Es ridículo...!    

      Finalmente, la novelista abordó la dimensión de lo autobiográfico y de la ficción dentro de Recuerdos del futuro, ante lo cual compartió que:

      —Cuando estaba escribiendo este libro, pensé: estoy jugando con todas estas cosas, nunca diré lo real y lo no real, pero cuando estaba publicando el libro encontré a periodistas convencidos de que todo en la novela era parte de mi vida. Por ejemplo, los diálogos de "Lucy"... lo inventé todo.

      "Lo que no es inventado es el cambio emocional que tiene una conexión profunda conmigo: llegué a Nueva York en 1978, muchos de los detalles históricos son perfectos. Mis recuerdos de la ciudad, son tomados de mi memoria, entonces es entrelazado entre la ficción y circunstancias reales de mi vida y los mezclo. El motivo por el que hice esto, es porque pienso que la imaginación y el recuerdo continuamente se funden en nuestra vida diaria.