«Vivo para la música», dice Chucho Valdés, y 77 años de carrera lo constatan

El jazzista prepara una ópera sobre las influencias africanas en nuestro continente, y tentativamente se estrene hasta el año 2021

Redacción / La Voz de Michoacán

Morelia, Mich. Chucho Valdés ha vivido para la música, no de ella. A punto de celebrar 80 años de vida y 77 como pianista, el jazzista afrocubano camina paso a pasito, pero su mente vuela.

El ganador de 11 premios Grammy, quien además es considerado uno de los mejores pianistas del mundo, Chucho Valdés recibirá el 2020 innovando: “Estoy escribiendo una ópera, pero es una obra en Yoruba (religión de África occidental). Hablará de la historia de cómo llegó África a América, son las raíces afrocubanas. Ya la empecé, se llama ‘La Creación’”, aseguró el fundador del grupo Irakere, que se mantuvo activo entre 1973 y 2005.

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De visita en México para presentarse en el Festival de Jazz de la Riviera Maya con su última producción “Jazz Batá 2”, Valdés señaló que, aunque ya está trabajando en la ópera, el estreno será hasta el mes de marzo de 2021, en París, y lo hará acompañado por una big band, coros, danzas e instrumentos típicos del Yoruba: “África es muy importante, merece que se le haga un homenaje”.

Rememorando su vida, Chucho Valdés no vacila en decir que su primera gran influencia fueron su madre y Chopin: “La primera pianista que yo escuché fue mi madre, yo era un bebé. De niño vi a las grandes bandas norteamericanas de jazz, escuchaba incansablemente a Chopin. Imagínate un niño que estuvo metido en la música desde los tres años; además, mi padre, el gran Bebo Valdés, me hizo fanático del compositor Ernesto Lecuona y del pianista Pedro Jústiz, Peruchín, la base de la pureza de la música cubana. A los 15 ya tenía un trío y era el pianista de la orquesta de mi papá, en mi casa se paseaba Celia Cruz. Fui un niño muy privilegiado”, rememora.

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Para el músico, quien ganó el primer Grammy en la historia para una banda cubana, Irakere, la vida ha sido un constante aprendizaje: “He tenido una suerte increíble. He aprendido de los más virtuosos. En el género clásico, uno de los pianistas con mayor reputación es Lang Lang, y tuve la suerte de tocar con él a dos pianos con la Sinfónica Nacional de Cuba. Con Chick Corea, hace algunas semanas, estuve en el Lincoln Center de Nueva York. Quizá me falta tocar con Keith Jarrett”.

Con información de El Heraldo de México.