Ante la crisis alimentaria deben replantearse hábitos de producción y consumo: especialistas

La subsecretaria de la SADER, Marx Aguirre, y la especialista Citlalli Colín, desde el campo, las cadenas de suministro y en los hogares debe frenarse el desperdicio

Imagen tomada de Internet.

Arturo Molina / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Ante los efectos de la crisis alimentaria a nivel internacional, en Michoacán urge modificar los hábitos de consumo y controlar los desperdicios de productos básicos. En voz de especialistas, la pandemia por el COVID-19, la crisis económica internacional y más recientemente la guerra entre Rusia y Ucrania, detonaron una crisis de suministros de agroquímicos que impactó a todas las cadenas productivas internacionales.

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A pesar de la disminución de la capacidad productiva y de la evidente inflación que en Michoacán ya superó la barrera del 10 por ciento, especialistas lamentaron que hasta un 50 por ciento de los alimentos se siguen desperdiciando en la cadena.

En voz de Citlalli Colín Chávez, coordinadora de la Unidad de Calidad Agroalimentaria del Centro de Innovación y Desarrollo Agroalimentario de Michoacán, el desperdicio de la mitad de los alimentos que se produce principalmente en el campo michoacano tiene un impacto casi irreversible a nivel social, económico e incluso ambiental.

Frente a estudiantes de la Facultad de Economía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), la especialista aseguró que además de hacer más eficientes los procesos de producción, también urge mejorar los hábitos de consumo de los michoacanos para reducir el desperdicio tanto en los centros comerciales como en las propias alacenas de los consumidores.

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“Esta es un problemática que tenemos en todo el mundo. En casa se pierden alimentos y el 50 por ciento de los productos no llegan al consumidor. Todo lo que se siembra en el campo, el 50 por ciento se pierde porque no se ve en sus ingresos. Las pérdidas post cosecha hablan de la pérdida del productos, atentamos contra la seguridad alimentaria y evitamos que seres humanos coman, los problemas ambientales, el consumo de recursos naturales, las emisiones de gases”, manifestó la especialista.

Por su parte, la doctora Marx Aguirre, subsecretaria de la Secretaría de Desarrollo Rural y Alimentario (SADER), coincidió en que las crisis internacionales de los últimos años han obligado a los gobiernos a repensar los esquemas de productividad para el campo y otros sectores.

Reconoció que la era del paternalismo del Estado a través de los constantes subsidios, apoyos e impulsos con la inyección de grandes capitales de origen de estado ya terminó, para dar paso a los programas en donde los productores deben impulsarse con el apoyo hombro a hombro del Estado.

No obstante, también señaló que ante la crisis alimentaria que se vaticina como una de las más largas de la historia moderna, urge que los ciudadanos cambien sus hábitos de consumo y que, además, aprendan a producir alimentos desde casa y con sistemas sustentables.

El panorama sigue siendo complejo a nivel internacional. El oriente europeo, considerado como el granero del mundo y los principales productores de fertilizantes químicos, se mantiene paralizado, mientras que el conflicto ha dejado incrementos de más del 200 por ciento en los productos básicos para la producción primaria.

“Aparte de traer está contracción en los suministros, la pandemia también trae un tema de compromiso y de influencia en productos sanos para la sociedad. En este año los fertilizantes se incrementaron en más del 200 por ciento. Necesitamos cambiar nuestros hábitos de consumo y nuestros hábitos de producción por productos que nosotros podamos hacer y que no estén dañando también al medio ambiente y a la economía”, manifestó la funcionaria estatal.

Las especialistas señalaron que lejos de seguir mirando a la globalización como un esquema de suministro para un futuro, los estados deben apuntar sus estrategias a la sustentabilidad local y fortalecer las cadenas productivas internas.

Asimismo, se debe ponderar un esquema de producción alimentaria que sea sustentable económica y ambientalmente ante la inevitable ruptura del equilibrio de los ecosistemas por más de 4 décadas de industrialización del campo tanto de Michoacán como a nivel nacional.

En voz de las panelistas en el Seminario Internacional de Economía Agroalimentaria y Desarrollo Rural, la economía difícilmente regresará a los esquemas productivos anteriores a la pandemia y a las crisis internacionales, por lo que la apuesta debe ser a la modernización y a la cultura del consumo responsable.