Suspende operaciones el legendario Osyter Bar del Gran Central de Nueva York

Buena parte de los clientes del Oyster Bar son turistas, cuyo número ha descendido dramáticamente en la Gran Manzana con la llegada del coronavirus.

EFE / La Voz de Michoacán

El legendario Grand Central Oyster Bar, ubicado en el Grand Central Terminal de Nueva York, la histórica estación ferroviaria en el corazón de Manhattan, anunció este lunes la suspensión de operaciones de manera inmediata poco después de haber vuelto a abrir sus puertas tras el cierre obligado por la pandemia.

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Los representantes del establecimiento, de 107 años de antigüedad, han asegurado en un comunicado que la decisión ha estado motivada por los efectos del coronavirus en el negocio, pese a que recientemente el estado de Nueva York permitiera a bares y restaurantes volver a recibir clientes en sus espacios interiores, aunque sólo a un 25 % de su capacidad.

Hasta entonces, los restaurantes de la ciudad han sobrevivido gracias a un programa que permitía a los establecimientos montar terrazas exteriores en las zonas destinadas a aparcamientos delante de los locales, pero el Oyster Bar, que está ubicado en un una zona subterránea de Gran Central Station, no ha podido aprovecharse de esta medida.

"Han sido siete meses complicados desde la última vez que vimos a muchos de ustedes en el Grand Central Osyer Bar. Cuando reabrimos el 30 de septiembre, nos deleitábamos en la oportunidad de volver a servirles", explica un comunicado firmado por la presidenta del local, Janet Poccia, y el chef ejecutivo, Sandy Ingber, entre otros.

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"Sin embargo, debemos cerrar de nuevo temporalmente debido a la falta de tráfico causado por la pandemia del coronavirus", agrega el texto, en el que sin embargo prometen que volverán de nuevo "con más fuerza".

Hace menos de dos semanas, Ingber aseguraba precisamente a los medios locales que la reapertura era un "tiro a ciegas", a la vez que confesaba que contaban con 90 reservas para la semana, "algo que normalmente hacemos en una hora".

Buena parte de los clientes del Oyster Bar son turistas, cuyo número ha descendido dramáticamente en la Gran Manzana con la llegada del coronavirus.