Primaria de ‘palitos’ en Morelia derrumbada por ventarrones pide ayuda de las autoridades

Ya llevan una semana sin clases, además de que desde hace siete años están sin agua ni energía eléctrica

Foto, Christian Hernández.

Juan Bustos / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. Fue un fatídico viernes 13 para la Escuela Primaria Bilingüe 18 de Marzo, que la semana pasada padeció los fuertes vientos que arrancaron el techo de su ludoteca y un salón, además de debilitar la estructura de otras once aulas improvisadas que atienden a más de 300 alumnos. Ante ello, directivos y docentes del plantel piden ayuda a las autoridades pues ya suman toda una semana sin clases.

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"El pasado viernes 13 de mayo por la tarde, los vecinos comenzaron a enviar videos y fotos de las láminas volando. Pensamos que no iba a ser tan grave; sin embargo, al venir ese mismo día nos dimos cuenta del alcance de los vientos en ese día”, compartió Selene Barrón, directora del centro educativo.

La Voz de Michoacán visitó el plantel ubicado en el Fraccionamiento Jardín de la Montaña, en la salida a Quiroga y que forma parte del conjunto de fraccionamientos que alberga a un número importante de trabajadores y sus familias.

La directora indicó que son siete años de existencia del plantel en esta zona y que trabajan desde hace cinco años en salones hechos por los padres de familia, además de la ayuda de actores sociales como universidades que han ayudado para tener estos espacios.

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Apuntó que tras las valoraciones de Protección Civil, que revisó los salones siniestrados, se señaló que se encuentran débiles y que con otra racha de vientos similar podrían levantarse otros techos. “También nos comentaron que el que tengamos un pastizal seco al lado puede causar un incendio ante cualquier chispa”.

Recordó que cada año se envía un reporte de infraestructura, donde se anota todo lo que tiene la escuela, “en este reporte también se incluye la falta de agua y de electricidad. Ya se acercó la autoridad, que habló de la posibilidad de construir nuevos espacios, pero no hay nada concreto”.

Reiteró que la necesidad es la que lleva a las comunidades escolares a tener estos espacios y que es inevitable ante la demanda, por ejemplo, de una matrícula de 307 niños de los fraccionamientos que están en las inmediaciones.

“Quizá haya escuelas que tengan mejores condiciones de infraestructura, pero están muy lejos o de igual forma ya no tienen cupo. Somos 13 grupos con 16 maestros”, indicó.

Señaló que Protección Civil tiene que levantar el reporte y entregarlo a la Secretaría de Educación en el Estado, pero adelantaron que no ven posibilidades de que regresen a clases por la gravedad del daño y los otros elementos que han encontrado, como el caso del pastizal, “sólo tenemos tres aulas de concreto, son 12 salones afectados”.

Pidió que puedan ayudar a la escuela las autoridades, pues aunque ya tenían carencias, ahora se profundizan ante la imposibilidad de reparar por parte de los padres de familia las aulas improvisadas.

Por su parte, madres de familia de la escuela pidieron que puedan hacer caso a los reclamos de la comunidad, “lo bueno es que pasó cuando no había clases, ya que puede suceder una desgracia de pérdidas humanas”, expuso Edith Hernández.

Antes de los hechos del viernes 13, las niñas y los niños tomaban clases en salones que en tiempo de calor eran muy calientes y cuando había bajas temperaturas el frío se colaba por la madera, recordó Julitte Magalllán.

“Esta primaria es muy singular porque se enseña la lengua purépecha como parte del rescate y es una escuela que nunca va a paro de labores”, recalcó Gabriela Calderón.

Todas las afectadas y afectados señalaron la importancia de que las autoridades puedan dar una respuesta pronto y que no quede sólo como una noticia trágica, ya que apenas se empezaban a recuperar las actividades presenciales para que los niños vuelvan a estar en casa, como en la pandemia por la COVID-19.