A 81 años del Paricutín, aún quedan las cenizas, los recuerdos y un paisaje que sigue cambiando

E el antiguo San Juan de las Colchas aún permanece el trazo de varias calles, las bardas de piedra de lo que fueron algunas casas o cercas de solares

Redacción / La Voz de Michoacán

Parangaricutiro, Michoacán. No, no se olvidó, lo que pasa es que, por cuestiones logísticas, se organizó la fiesta del cumpleañero para el fin de semana; 81 años, no los cumple cualquiera. El doctor Rochín y el Cachuy echaron la casa por la ventana con música, danza, iluminación y un impresionante espectáculo de luces artificiales desde el cono del volcán Paricutín.

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Entre las cenizas o arena, en medio de un mar negro de lava, emerge la torre de lo que fue el santuario del Señor de los Milagros, aquí en el poblado conocido también como San Juan de las Colchas, que prácticamente quedó sepultado tras la erupción del volcán, que naciera un sábado 20 de febrero de 1943.

Pudiera ser apreciación personal, pero, cada año, el paisaje cambia, aunque en esencia permanecen como mudos testigos el cono volcánico, el sapichu, la lava y la torre, pero ahora con árboles endémicos, de gran altura. Hace unos 10 lustros aún era zona árida, grandes llanos de arena que quemaba las plantas de los pies y poca vegetación.

Aquí, en el antiguo San Juan de las Colchas, aún permanece el trazo de varias calles, las bardas de piedra de lo que fueron algunas casas o cercas de solares; también, la maleza, arbustos, nopales y árboles, poco a poco van cubriendo esa zona, junto a la lava volcánica.

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Tanto habitantes de Angahuan como de Nuevo Parangaricutiro se han encargado de darle vida, principalmente al turismo nacional e internacional; cocinas y comida tradicionales, paseos a caballo, algunos de los atractivos.

Pero en este aniversario del Paricutín, el presidente municipal de Nuevo Parangaricutiro, Jesús Espinoza Rochín, un buen equipo de colaboradores, como Jesús Velázquez Gutiérrez, el famoso Cachuy, con los comerciantes establecidos en las ruinas, organizaron un buen festejo.

La danza de Los Kúrpites, orquesta, iluminación de la torre sepultada parcialmente por la lava, por la noche, un simulacro de la erupción del volcán, con fuegos artificiales, desde el mismísimo cráter. Buen festejo. No se nos olvidó.